Cultura

En Fundación Mapfre, Paseo de Recoletos número 23

Exposición: “Sorolla y Estados Unidos”, desde el 26 de septiembre de 2014 al 11 de enero de 2015

La muestra recoge 150 obras apenas conocidas en Europa

José Belló Aliaga

25/09/2014

(Última actualización: 28/09/2014 07:42)

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Fundación Mapfre ha presentado, en rueda de prensa, la exposición “Sorolla y Estados Unidos”, que podrá visitarse en la Salas Recoletos, en el Paseo de Recoletos 23, en Madrid, desde el 26 de septiembre de 2014 al 11 de enero de 2015 y que presenta una nueva mirada sobre el pintor Joaquín Sorolla (1863-1923) mostrando su gran triunfo en el escenario artístico norteamericano.

Se trata de una oportunidad excepcional para contemplar una parte fundamental de la producción del artista valenciano, localizada en Estados Unidos.

En la rueda de prensa han participado el Director del Área de Cultura de Fundación Mapfre, Pablo Jiménez Burillo, el Director del Meadows Museum de Dallas, Mark A. Roglán, y la comisaria de la exposición, Blanca Pons-Sorolla.

Organización

La exposición ha sido organizada por el Meadows Museum, SMU, The San Diego Museum of Art y Fundación Mapfre. La contribución de The Hispanic Society of America ha sido crucial para el éxito de la muestra.

Con relación a The Hispanic Society of América y a esta exposición, nuestro periódico volvió a publicar recientemente la entrevista que este colaborador realizó en 2007, en Nueva York, a Mencia Figueroa, a la sazón coordinadora de Desarrollo y Relaciones Públicas en la citada institución.

Ver: The Hispanic Society of América: Arte español en Nueva York. Extraordinaria colección de pintura de Sorolla.

150 obras

El proyecto ha podido llevarse a cabo gracias a la generosa donación de The Meadows Foundation.

150 obras, apenas conocidas en Europa, muestran al mejor Sorolla y permitirán reconstruir las facetas de su pintura que tuvieron un mayor impacto en el público americano, como sus playas y jardines, su pasión por Andalucía, y, sobre todo, los grandes retratos que realizó a destacadas personalidades de este país como el de Mrs. William H. Gratwick o Louis Comfort Tiffany, entre otros.

En 1909, cuando Sorolla ya había alcanzado todos los grandes premios y honores a los que un pintor español de su época podía aspirar, realiza, con un éxito sin precedentes, su primera exposición en Nueva York, en la Hispanic Society of America. Bajo el patrocinio de esta institución, presenta sus obras a continuación en Boston y Búfalo. Dos años después, este mismo triunfo se repite en Chicago y San Luis. Sorolla sedujo a los estadounidenses con sus escenas de playa bañadas por el sol mediterráneo, con sus jardines españoles y sus elegantes retratos. Se trató de un acontecimiento excepcional: sólo en Nueva York, su exposición recibió más de 160.000 visitantes en un mes y se vendieron 20.000 ejemplares del catálogo.

Intensa relación con la Hispanic Society of America

La relación de Sorolla con la Hispanic Society of America fue muy intensa. El pintor realizó un gran proyecto de decoración para la biblioteca de esta institución, que le ocupó buena parte de los últimos años de su vida. Sin embargo, esta exposición se centra fundamentalmente en las exposiciones que Sorolla celebró en Estados Unidos en 1909 y 1911, así como en los grandes encargos que se derivaron de ellas. Presenta, por primera vez de manera específica y sólida, la pintura que cautivó a los coleccionistas y mecenas estadounidenses.

Gracias a la ayuda de Archer M. Huntington, Sorolla retrató a las personalidades más influyentes de la sociedad norteamericana, desde la familia Morgan al presidente William Howard Taft o a Louis Comfort Tiffany, y vendió para los principales museos y colecciones estadounidenses obras fundamentales de su etapa de madurez, que se reúnen por primera vez en esta exposición. Se presenta, así, al mejor Sorolla, a la vez que se profundiza en la enorme proyección internacional del artista.

Prestamos excepcionales

Construyendo la historia de este extraordinario triunfo, la exposición muestra préstamos excepcionales de, entre otras, las siguientes destacadas instituciones: The Hispanic Society of America, The Metropolitan Museum of Art, Brooklyn Museum, The Morgan Library, Nueva York; Museum of Fine Arts, Boston; The Art Institute of Chicago; Philadelphia Museum of Art, Filadelfia; Mildred Lane Kemper Art Museum, Saint Louis Art Museum, San Luis; Meadows Museum, Dallas; San Diego Museum of Art; The J. Paul Getty Museum, Los Ángeles; Museo Sorolla, Madrid.

De la misma manera, se reúnen numerosas obras de prestigiosas colecciones particulares estadounidenses, algunas de las cuales han sido localizadas gracias a las investigaciones realizadas para este proyecto. Asimismo, la exposición también cuenta con el generoso apoyo de distintas colecciones públicas y privadas españolas, como el Museo Sorolla, el Museo de Bellas Artes de Asturias, la Colección Banco Santander o la Fundación Bancaja.

La colaboración del Museo Sorolla de Madrid ha resultado excepcional, a través del préstamo de lienzos excelentes y de un importante conjunto de gouaches y dibujos realizados por el artista en Estados Unidos y nunca presentados hasta ahora.

Recorrido por la exposición

Sorolla en Estados Unidos antes de sus grandes exposiciones

Desde los inicios de su carrera, Sorolla se sintió un pintor internacional. La exposición inicia su recorrido mostrando cómo, años antes de la llegada del pintor a Estados Unidos, algunas de sus obras más importantes ya formaban parte de las colecciones norteamericanas. Varias de estas pinturas, como Puerto de Valencia o El algarrobo, llegaron de la mano de dealers europeos que adquirieron obra en las exposiciones de París, Múnich, Berlín o Londres.

Las más importantes, sin embargo, llevaban consigo premios y honores: en 1893, ¡¡Otra Margarita!! obtuvo la medalla de honor en la World's Columbian Exposition de Chicago y fue adquirida por Charles Nagel, quien la donó al museo de la Washington University de San Luis; en 1903 llegaba a Nueva York ¡Triste herencia!, ganadora del Grand Prix de la Exposición Universal de París de 1900 y finalmente donada a la iglesia de la Ascensión de Nueva York. Ambas pinturas, que también habían recibido los máximos galardones en España, no fueron, sin embargo, adquiridas por el Estado español, como era habitual, y encontraron su lugar en Estados Unidos.

El gran mecenazgo de Huntington

Archer Milton Huntington (1870-1955) era un millonario hispanista norteamericano, enamorado de la cultura española, que había fundado en 1904 su propio museo y centro de estudios en Nueva York, la Hispanic Society of America. En 1908, tras visitar en Londres la muestra que Sorolla celebró en las Grafton Galleries, le propone al artista organizar una exposición retrospectiva de su obra en su institución neoyorquina. Inaugurada el 4 de febrero de 1909, la muestra gozó de una impresionante acogida por parte de la crítica, fue visitada por 160.000 personas en un mes y se vendieron 20.000 ejemplares del catálogo. En una versión algo más reducida, se presentó después en la Buffalo Fine Arts Academy y en la Copley Society de Boston. Dos años después, en 1911, Huntington volvió a patrocinar, también con enorme éxito, dos grandes exposiciones de Sorolla en el Art Institute de Chicago y en el City Art Museum de San Luis.

Huntington y Sorolla

La unión entre Huntington y Sorolla resultó tan indisoluble como crucial para la trayectoria del pintor. Esta sección se centra específicamente en dicha relación a través de una serie de obras que evocan los hitos fundamentales de la introducción del artista en Estados Unidos de la mano de su mecenas: Aldeanos leoneses o Estudio para Sol de la tarde testimonian las primeras compras de obras de Sorolla por parte de Huntington; una serie de gouaches esbozan de manera sucinta el proyecto del gran encargo de decoración para la biblioteca de la Hispanic Society en el que el pintor desarrollaría su Visión de España y que ocuparía una parte esencial de su vida a lo largo de los siguientes diez años. Por su parte, la pareja de retratos del rey Alfonso XIII y la reina Victoria Eugenia aluden al patrocinio de los reyes de España en estas exposiciones internacionales, convertidas en una manera de sellar los problemas políticos que, pocos años antes, habían derivado en la guerra con Estados Unidos y la pérdida de Cuba y Filipinas. Al respecto, Huntington recordaba el comentario vertido por cierto marchante: “España se hundió tras la derrota que le infligimos, pero ha respondido con el rayo del arte”.

Ryan, el otro mecenas norteamericano

Gracias a Archer Milton Huntington, el magnate norteamericano Thomas Fortune Ryan (1851-1928) conoció a Sorolla durante la exposición del artista en Nueva York en 1909; inmediatamente le encargó su retrato. A lo largo de los años siguientes, Ryan adquirió más de veinte obras del pintor, muchas de ellas durante la muestra celebrada en Chicago en 1911. Sintió predilección por las pinturas representativas de la imagen de España y en particular por los jardines andaluces.

Junto con los retratos y otras obras adquiridas, Ryan realizó destacados encargos a Sorolla. El primero de ellos fue la pintura de gran formato Cristóbal Colón saliendo del puerto de Palos; resultó un importante envite para el pintor, que se desplazó a Andalucía en busca de los escenarios recorridos por el descubridor antes de su aventura americana. Asimismo, hizo una serie de nueve estudios al óleo, con gradaciones lumínicas de gran exquisitez, en los que ensayó diferentes posibilidades compositivas. Ryan adquirió este conjunto de estudios como parte de su encargo y posteriormente, en 1910, los donó a la Hispanic Society of America.

Baile en el Café Novedades de Sevilla, terminado por Sorolla en 1914, es otro de los grandes encargos realizados por Ryan, que, en su entusiasmo por la idiosincrasia andaluza, buscaba una escena de flamenco que se desarrollara en un café-cantante de dicha ciudad.

Retratos pintados en Estados Unidos

Sorolla realizó por encargo 54 retratos de distinguidos personajes de la sociedad norteamericana. La mayoría de ellos fueron pintados a lo largo de sus dos viajes de 1909 y 1911 a Estados Unidos, pero algunos sólo fueron encargados entonces y el artista los pintó en posteriores viajes a París y Biarritz. Huntington facilitó de manera decisiva la relación del artista con su exclusiva clientela estadounidense, que, por su parte, se rindió ante el pincel de Sorolla. Cabe destacar que el pintor retrató incluso al entonces presidente de Estados Unidos, William Howard Taft.

Los retratos de encargo de Sorolla alcanzaron unas cotas de refinamiento excepcionales, especialmente a la hora de captar la psicología del personaje, como se puede observar en la categoría intelectual y firmeza que muestra la imagen de Juliana Armour Ferguson o en la candorosa indecisión que expresa la figura de Mrs. William H. Gratwick.

Los retratos realizados en 1911 muestran una mayor libertad compositiva respecto a los de 1909. De este momento destacan especialmente los que Sorolla pinta al aire libre como el de Mary Lillian Duke y especialmente el retrato de Louis Comfort Tiffany

Retratos vendidos en Estados Unidos

Sorolla no se consideró a sí mismo un pintor de retratos, a pesar de la exquisita calidad de los mismos y de la importancia que éstos fueron adquiriendo en el conjunto de su obra. No obstante, el artista era consciente de los grandes beneficios económicos que los retratos de encargo le reportaban. Desde los inicios de su carrera, y especialmente en sus exposiciones estadounidenses, Sorolla presentó numerosos retratos de su familia con el principal afán de publicitar su habilidad en este género y ganarse la confianza de posibles clientes. No obstante, estas obras tuvieron un enorme éxito de ventas: Clotilde con traje negro, adquirido por el Metropolitan Museum of Art de Nueva York, y Clotilde con traje blanco o María en La Granja, ambos comprados por la familia Huntington, constituyen magníficos ejemplos.

Igualmente, en Estados Unidos fueron muy apreciados los retratos que Sorolla consagró a grandes personalidades españolas del mundo de la cultura, como Raimundo de Madrazo, Aureliano de Beruete o Vicente Blasco Ibáñez, retratos que constituyen el germen de la soberbia galería iconográfica de españoles ilustres que conserva la Hispanic Society of America.

Paisajes y jardines

En la producción de Sorolla, la pintura de paisaje es un género fundamental que va desarrollándose de forma paralela a su consolidación en cuanto a artista. Como pintor al aire libre, Sorolla se identifica con el mar que cambia de forma continua, con la cumbre de la montaña que permanece. La influencia del paisaje regeneracionista, de la mano de su amigo Aureliano de Beruete, confluye en la obra del pintor con la importancia y la significación que cobra el paisaje en la pintura internacional. Así, desde 1906, las vistas de Segovia y Toledo combinan los modernísimos enfoques con la solemnidad de la arquitectura y las calles castellanas.

A partir de 1908, coincidiendo con sus primeros viajes a Andalucía y con la preparación de sus exposiciones en Estados Unidos, en Sorolla madura, a través de sus pinturas de jardines, una poética del silencio y la intimidad de sorprendentes concomitancias con la sensibilidad simbolista de su tiempo. Estas obras descubren sobrios rincones llenos de silencio y frescura en los jardines del Alcázar de Sevilla y de la Alhambra de Granada.

En estas obras, que resultaron fundamentales en las exposiciones de Sorolla en Estados Unidos y gozaron de un notable éxito de crítica y venta, el pintor plasmaba una nueva y sincera imagen de España, bien alejada de los tópicos folcloristas.

Escenas de mar y playa

Sorolla enamoró a los norteamericanos con sus obras sobre el mar y la playa. El pintor presentó en Estados Unidos pinturas sobre estos temas realizadas desde 1900, aunque de forma esencial se centró en las investigaciones lumínicas y cromáticas derivadas de su estancia en Jávea en 1905. El bote blanco y Niñas tomando el baño muestran su maestría a la hora de retratar la luz que se refleja en los cuerpos dentro del agua. Pero, además de esas escenas de niños desnudos que disfrutan del mar ajenos a cualquier presencia, Sorolla capta también el cosmopolitismo y la sofisticación de las playas del norte de España a través de los elegantes retratos de su familia en la playa, como se aprecia en Paseo del faro. Biarritz o Bajo el toldo. Zarauz.

La exposición cuenta en este apartado con una de las obras maestras de la producción del artista presentada en la exposición de 1909: Corriendo por la playa.

Estudios, apuntes y notas de color

De forma paralela a la elaboración de sus grandes lienzos, Sorolla trabajó de forma continua en obras de pequeño formato, realizadas bien como esbozo de cuadros de mayor envergadura, bien por el mero placer de pintar. Según el catálogo de la muestra de 1909 en Nueva York, el pintor exhibió entonces 158 apuntes, cuyo éxito de crítica y económico resultó excepcional.

Dibujos y gouaches

Durante sus viajes a Estados Unidos, Sorolla se sintió profundamente sugestionado por detalles diversos de la gran ciudad. En 1911, alojado en el hotel Savoy de Nueva York, pinta una serie de gouaches con vistas sobre la Grand Army Plaza, sobre Central Park y sobre el cruce de la Quinta Avenida con la Calle 59, obras que se presentan conjuntamente, por primera vez, en esta exposición. Se trata de composiciones muy espontáneas, realizadas sobre los cartones que se usaban en la lavandería de los hoteles para doblar las camisas de etiqueta. Muestran la fascinación del pintor por los enfoques contrapicados, inspirados en la altura de los rascacielos y en los que se hace notar la profunda influencia de la fotografía.

Por otra parte, también a lo largo de su estancia de 1911 en Estados Unidos, Sorolla realiza, en el reverso de los menús de los hoteles The Blackstone, en Chicago, y Savoy, en Nueva York, una serie de dibujos a lápiz, algunos con pequeños toques de color, protagonizados por los clientes de los restaurantes de dichos establecimientos. Desde su juventud, Sorolla tenía la costumbre de captar mediante el dibujo, de manera impulsiva, la realidad que le rodeaba, especialmente cuando, fuera de su casa, aprovechaba las comidas para escribir a su familia y a sus amigos, al tiempo que trazaba pequeños croquis. En esas obras estadounidenses, el artista plasma el sofisticado ambiente en el que se mueve. La exposición presenta, por primera vez, una selección de 24 dibujos de la colección del Museo Sorolla, que conserva un total de 138 de este período y características.

Catálogo

Con motivo de la exposición, Fundación Mapfre ha editado un catálogo en el que, bajo el mismo título, Sorolla y Estados Unidos, se profundiza sobre los diversos aspectos de la relación del pintor español con el escenario artístico estadounidense de la mano de la comisaria de la muestra, Blanca Pons-Sorolla, y de otros reconocidos especialistas en el tema: Mitchell A. Codding (The Hispanic Society of America, Nueva York), Mark A. Roglán (Meadows Museum, Dallas), M. Elizabeth Boone (University of Alberta, Edmonton), Roxana Velasquez (The San Diego Museum of Art), María López Fernández (FUNDACIÓN MAPFRE, Madrid), David Ruiz López (Museo Sorolla, Madrid) y la investigadora independiente Cristina Doménech Romero. El volumen reproduce la totalidad de las obras presentes en la exposición y cuenta con distintos apéndices documentales que incluyen la fortuna crítica de Sorolla en Estados Unidos, la relación ilustrada del resto de obras del pintor vinculadas a su carrera norteamericana y una bibliografía específica sobre el tema.

Web

Con objeto de ampliar los contenidos de la exposición y de hacerla accesible al público, FUNDACIÓN MAPFRE pone a disposición del público los contenidos de la muestra en su página web monográfica