Puertollano

En su carta a la feligresía de esta semana

El obispo de Ciudad Real apoya a los trabajadores de Elcogas

La Comarca

02/08/2014

(Última actualización: 03/08/2014 19:51)

Imprimir

Con una cita del papa Francisco que enlaza directamente con la problemática de Elcogas inicia la carta semanal a sus feligreses el obispo prior de Ciudad Real, Antonio Algora. Una misiva en la que se pone del lado de “todos los feligreses de la zona de Puertollano, amenazados con perder el trabajo a causa de los continuos cambios de las políticas energéticas de este país”.

Algora recuerda su visita a la central a principios de este año en la que ya supo de los temores ante el posible cierre de esas instalaciones “ante los vaivenes que se están dando en pocos años en la producción de energía eléctrica” y confiesa que se sintió impresionado cuando alguien “muy enterado del tema” le comentaba: “Los planes en lo referente a la energía había que hacerlos a 20 años mínimo y se están haciendo a golpe de elecciones cada cuatro años”.

El obispo afirma a continuación “El hecho cierto es que tenemos montañas de carbón, tenemos instalaciones que están dotadas de los últimos adelantos para producir energía sin apenas contaminación”. Para preguntar después “si se debe cambiar de planes cuando todavía las grandes inversiones que se han hecho se van a olvidar cuando están en plena capacidad de producción”.

Esta decisión, según Algora, obedece seguramente a que “los que han tomado esta decisión hablarán de rentabilidades económicas y de la necesidad de ser competitivos en el mercado de la energía”. En claro contraste, recuerda Algora lo que dijo el papa Francisco cuando habló a los obispos de la provincia eclesiástica de Toledo sobre la actual «política del descarte» y dijo “Hoy el hombre ya no está en el centro y termina al servicio de alguna otra cosa; ya no está en el centro de su reflexión, no se coloca como eje de la sociedad para desarrollar su pensamiento, para elaborar sus elecciones, y así pierde su humanidad”.

El obispo prior de Ciudad Real concluye su carta invitando a todos “a rezar para que se cambien estas políticas que afectan a toda una amplia población de nuestra Diócesis y, en la medida de nuestras posibilidades, que hagamos lo que esté a nuestro alcance para remediar esta gravísima situación”.

A continuación les ofrecemos la carta del obispo íntegra.

Amigos todos, los afectados por los cambios en la producción de la Energía

La entrega de Jesús en la cruz no es más que la culminación de ese estilo que marcó toda su existencia. Cautivados por ese modelo, deseamos integrarnos a fondo en la sociedad, compartimos la vida con todos, escuchamos sus inquietudes, colaboramos material y espiritualmente con ellos en sus necesidades, nos alegramos con los que están alegres, lloramos con los que lloran y nos comprometemos en la construcción de un mundo nuevo, codo a codo con los demás. Pero no por obligación, no como un peso que nos desgasta, sino como una opción personal que nos llena de alegría y nos otorga identidad».

Habéis adivinado que son palabras de papa Francisco, que traigo aquí para deciros a todos los feligreses de la zona de Puertollano, amenazados con perder el trabajo a causa de los continuos cambios de las políticas energéticas de este país, que estamos con vosotros.

Cuando estuve visitando las instalaciones de Elcogás, a comienzos de año, ya me hicisteis saber de vuestros temores de cierre de la fábrica ante los vaivenes que se están dando en pocos años en la producción de energía eléctrica. Me impresionó lo que dijo uno de vosotros, muy enterado del tema del que se trata: «Los planes en lo referente a la energía había que hacerlos a 20 años mínimo y se están haciendo a golpe de elecciones cada cuatro años».

El hecho cierto es que tenemos montañas de carbón, tenemos instalaciones que están dotadas de los últimos adelantos para producir energía sin apenas contaminación. Me mostrasteis el aprovechamiento de los restos del proceso de combustión y las posibilidades que había de apurar todavía el reciclaje de los materiales de desecho.

Lógicamente, a mí se me escapa el alcance de estas cuestiones, pero cabe la pregunta de si se debe cambiar de planes cuando todavía las grandes inversiones que se han hecho se van a olvidar cuando están en plena capacidad de producción. Lo más seguro es que los que han tomado esta decisión hablarán de rentabilidades económicas y de la necesidad de ser competitivos en el mercado de la energía. Es esto lo que me lleva a recordar lo que nos dijo (y nos viene repitiendo) el papa Francisco cuando nos habló a los obispos de la provincia eclesiástica de Toledo, dos meses después de escucharos a vosotros en la fábrica, de la actual «política del descarte».

Copio sus últimas palabras del pasado 14 de julio: «Hoy el hombre ya no está en el centro y termina al servicio de alguna otra cosa; ya no está en el centro de su reflexión, no se coloca como eje de la sociedad para desarrollar su pensamiento, para elaborar sus elecciones, y así pierde su humanidad». El papa Francisco dirigió estas fuertes palabras al mundo de hoy, donde las decisiones son generadas por los intereses económicos, de modo que el hombre: «Se convierte en un instrumento del sistema, sistema social, económico, sistema donde señorean los desequilibrios. Cuando el hombre pierde su humanidad, ¿qué nos espera? Sucede lo que a mí se me ocurre decir en un lenguaje común: una política, una sociología, una actitud “del descarte”. ¡Se descarta lo que no sirve para esto, porque el hombre no está en el centro!».

Invito a todos, desde estas páginas de nuestra Iglesia, a rezar para que se cambien estas políticas que afectan a toda una amplia población de nuestra Diócesis y, en la medida de nuestras posibilidades, que hagamos lo que esté a nuestro alcance para remediar esta gravísima situación.

Os bendice vuestro obispo,

† Antonio.