Puertollano

Extra feria de mayo 2014

Mi amigo Felipe, amigo de todo el mundo

Colaboración de Eduardo Egido publicada en el número extraordinario de La Comarca de Puertollano publicado con motivo de la feria de mayo

Eduardo Egido

02/05/2014

(Última actualización: 05/05/2014 19:46)

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Mi amistad con Felipe Ferreiro Alarcón viene de diez años atrás. Por entonces, llamé por teléfono a la Venta de la Inés para ver si era posible visitarla con mi grupo de caminantes sabatinos. Escuché la voz pausada de un hombre que me comunicó que no existía inconveniente y que cualquier persona sería recibida con los brazos abiertos. Llegados a la Venta, nos recibió un hombre enjuto, vestido con un mono azul, que nos invitó a entrar en su casa y respondió amablemente a cuantas preguntas le hicimos sobre el entorno: la fuente del alcornoque y la cueva con sus pinturas rupestres y su chorrera de agua. Cuando nos despedimos, supe sin lugar a dudas que Felipe era un hombre singular: educado, hospitalario y bondadoso. El tiempo fue mostrando algunas otras virtudes. En aquella primera visita, conocimos fugazmente a su esposa, Carmen, y a su hija, Carmencita.

Desde entonces, he visitado la Venta en numerosas ocasiones y he tenido la oportunidad de tratar más a fondo a Felipe. Es un hombre locuaz, dotado de una memoria prodigiosa para rememorar acontecimientos, personas y fechas. Su rostro afilado, de nariz aguileña, se asemeja a la imagen más conocida de Cervantes. Su temperamento y lucha contra la injusticia también son cervantinos. Porque a Felipe, que podría vivir descansadamente y en paz, le ha tocado la china de tener como vecino al poderoso, como él le llama, propietario de la finca La Cotofía con una extensión de miles de hectáreas. El poderoso no se anda con chiquitas a la hora de cumplir con su propósito: lo mismo le pone puertas al campo (sin metáforas) para cerrar caminos públicos y márgenes de ríos, que represa las aguas del río Tablillas para disfrutar en exclusiva de un amplio embalse con embarcadero que ha rodeado de alumbrada. Recuérdese que el agua del río Tablillas desemboca en el pantano de Montoro y surte a Puertollano y su complejo industrial y a varias poblaciones más, que recientemente se han constituido como comunidad de usuarios.(En este asunto tienen una buena causa que defender).También es un hombre generoso, todo hay que decirlo, que invita a cazar en su cinegética finca a gente influyente que puede favorecer sus intereses.

Es un hombre resuelto,por tanto. Resuelto a que el amigo Felipe no vea en vida- hace años que es octogenario- que el agua del río Tablillas vuelve a llegar a la Venta como sucedía antes de que fuera destruido el conducto. Y como la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir estimó favorablemente la solicitud de la familia Ferreiro para captar este agua, el poderoso recurrió esta concesión ante la Confederación, que denegó el recurso. Recurrió ante el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía, que también lo denegó. Recurrió ante el Tribunal Supremo y tampoco consiguió su propósito. Resuelto asimismo a que se anule la declaración de Bien de Interés Cultural otorgada a la Venta de la Inés por la Junta de Comunidades de Castilla- La Mancha. Porque esta declaración lleva a numerosos visitantes a la Venta que turban la paz de su vecino. Por ello, recurrió esta decisión ante la Junta, que lo denegó. Recurrió ante el Tribunal Superior de Justicia de Castilla-La Mancha, que lo denegó.¿Cuál fue el siguiente paso? Efectivamente, presentar recurso ante el Tribunal Supremo, donde se encuentra el asunto actualmente. Como puede comprobarse, se trata de un hombre tenaz al que no amilanan las más altas instituciones.

Ya se sabe que el tiempo vuela. Los diez años transcurridos desde que se iniciaron estos avatares parecen ahora un suspiro. Menos para Felipe, que los ha vivido día a día, sin omitir ninguno. Tengo para mí que no ha pasado un solo día de ese tiempo sin que Felipe haya pensado en la ignominia que padece. A lo largo de estos diez años, cientos de personas de amplia procedencia geográfica han visitado la Venta de la Inés para mostrar su apoyo a la familia Ferreiro y numerosas asociaciones le brindan su ayuda. Se constituyó la Asociación de Amigos de Venta de la Inés en 2003 para defender a la Venta y a sus propietarios( un cariñoso recuerdo para su primer presidente, Rafael González Jiménez, fallecido prematuramente, cantautor que ilustró con sus canciones el carácter combativo de Felipe ante las afrentas recibidas).

No obstante, me temo que la soledad que siente Felipe es grande. La gente vamos ocasionalmente por la Venta pero él casi no sale de ella. No comprende que la Justicia vaya tan lenta y por más que le animamos intentando hacerle ver que la Confederación Hidrográfica, la Junta y los Tribunales le están dando la razón, él se siente como al principio. Y es verdad, porque la situación apenas ha cambiado. Y no es verdad, porque se ha ganado el respeto, la admiración y el cariño de multitud de personas que lo ven como un ejemplo de honestidad, de hospitalidad, de rebeldía y de bondad. Vive con la única compañía de su hija, discapacitada física y psíquica, una niña de cincuenta años. Carmencita está siempre sentada junto al hogaril ( esa es su misión, dice Felipe). No es fácil entender las pocas palabras que dice. La que más repite es una de la más bella del vocabulario: sí. Y a poco que le hables, te dedica una sonrisa que traspasa el corazón. La esposa de Felipe, Carmen, a quien Carmencita echará siempre de menos, tuvo que abandonar la Venta cuando su quebrantada salud hizo insostenible su estancia en ella. Hay una fotografía de Carmen joven que muestra un rostro de una belleza antigua que mira con dulzura. Los años han transformado la expresión de ese rostro en un semblante que refleja dignidad y sufrimiento estatuarios. Nunca visité la Venta sin que al despedirme Carmen me diera recuerdos para la familia, aún cuando los estragos de la enfermedad pusieran niebla en sus recuerdos.

Quien quiera escuchar historias de otro tiempo, de hombres y mujeres que dieron vida al Valle de Alcudia a lo largo del siglo pasado poniendo de manifiesto un espíritu de supervivencia hermanado con la alegría de vivir, solo tiene que llamar a la puerta de la Venta de la Inés. Saldrá Felipe a abrir y le invitará a pasar y sentarse. Luego irá desgranando historias de ayer y de hoy mientras una sombra de tristeza va velando sus ojos. El visitante escuchará de vez en cuando una vocecita que parece ratificar las palabras de Felipe con un apenas audible sí.

Eduardo Egido