Región

Carta abierta al Viceconsejero de Educación de C-LM

Palabras de paz con palos

Puertollano, 27 de abril de 2014

Tomás Ballesteros Escudero

27/04/2014

(Última actualización: 28/04/2014 05:36)

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Estimado Sr. Viceconsejero de Educación, Universidades e Investigación:

Me dirijo a Ud. en respuesta a una carta dirigida a los funcionarios docentes, donde nos muestra su apoyo ante las reiteradas denuncias que, según sus datos, se dirigen a nosotros por el desempeño de nuestras funciones y actividades en los centros educativos.

Es de agradecer que tanto Ud. como el Consejero nos muestren su apoyo inequívoco, que “les merece el trabajo al que día a día se entregan en las personas de los alumnos y sus familias” ¿Tal vez podría ser de otra manera?

Afortunadamente estos casos de “actitudes negativas, descalificadoras, cuando no agresivas, o que terminan en denuncias judiciales” son minoría, aunque hayan ido en aumento y como Ud. bien señala “frente a ello, estos hechos no empañan el respeto y la consideración que la inmensa mayoría de los ciudadanos tiene hacia los responsables de la educación”.

Ahora bien, me va a permitir que sea tremendamente escéptico, más bien incrédulo, sobre su afirmación de que estos hechos “fortalecen a la Consejería aún más en su objetivo de dignificación de los funcionarios docentes, en los diferentes cuerpos a los que pertenecen”. Y que “siguen animando a mantener muy altas las expectativas sobre los resultados de la labor que cada uno, en su puesto, viene realizando, en la seguridad de que, desde la Consejería, se prestará siempre toda la ayuda y el apoyo que se precise en el aspecto profesional”.

No, Sr. Viceconsejero, esto no es verdad. Uds. no dignifican la función docente y le voy a argumentar por qué.

Desde que llegaron a la gestión educativa el conjunto de la sociedad y la comunidad educativa hemos sufrido un deterioro en la calidad y equidad educativas y un claro retroceso del espacio de la educación pública, la de todos.

Fueron Uds. los que utilizaron estereotipos e imágenes absolutamente injustas sobre la cantidad y la calidad de nuestro trabajo, cuando modificaron los horarios escolares transmitieron a la sociedad la idea de que los enseñantes no trabajábamos más horas que las lectivas y que éstas eran escasas.

Los docentes hemos sufrido en nuestra labor diario un retroceso en las tutorías, en la coordinación, en la formación, en los refuerzos, en la atención a las familias…, hay menos profesores para educar al alumnado, es una educación menos personalizada con el aumento de ratios, con menor atención a la diversidad por los escasos recursos que padecen especialmente los chicos y chicas más desfavorecidos, escolarizados en su inmensa mayoría en la escuela pública.

Sus medidas de gestión pública de la Educación han supuesto que miles de profesores castellano-manchegos hayan sido despedidos de la enseñanza pública, personas con nombre y apellidos, con ilusión, con ganas de educar. Están en a la calle y sin posibilidad de volver a las aulas en años.

En Castilla-La Mancha Uds. han cerrado los centros de profesores apostando por un nefasto modelo de formación que no cumple, ni de lejos, con las necesidades formativas del profesorado.

Han cercenado, la voluntad democrática de la comunidad educativa en el nuevo modelo de elección de directores y de gestión de los centros, maquillando sus verdaderas intenciones de nombrar a quienes Uds. quieran.

En los centros educativos no se cubren las dos primeras semanas de las ausencias por baja por enfermedad o por cualquier otro motivo del profesorado.

En los veintiocho años que llevo dedicado a la docencia en la enseñanza pública, jamás imaginé que alguien sería capaz de que llegado el caso de que me diagnosticaran una grave enfermedad, me fueran a descontar en la nómina una importante cantidad de dinero durante los veintiún primeros días de baja, aduciendo para justificar ese latrocinio el haberme convertido en un absentista. La norma del gobierno central, nuestra Presidenta “de los jueves” la endureció en Castilla-La Mancha y ustedes, fieles escuderos, la aplicaron sin cuestionarla, fijando la legislación más dura de todo el Estado Español. Le informo que durante mis bajas no enviaron ninguna persona a cubrir el puesto de trabajo que abandoné por mi perseverante absentismo. Tardaron un mes en enviar a un sustituto, por eso le comento el descuento como un latrocinio.

En su día les envié recurso contra esta injusta medida. Su respuesta: el silencio. La consecuencia: verme en la obligación de llevarles a los tribunales de justicia donde, por cierto, un compañero docente acaba de ganar una sentencia por este mismo motivo.

Un año después rectifican esa legislación dándose cuenta de lo inútil y lo injusta que es, además habrá que ir “aflojando tuercas”: se acercan elecciones. Pero de rectificar con carácter retroactivo para reponer el daño, nada de nada. Eso que cada uno se lo restituya en los tribunales de justicia.

Por todo lo relatado es demagógico que se dirija a nosotros, o por lo menos a mí, afirmando que “nuestro apoyo se une a un gran respeto por la consideración que nos merece el trabajo al que día a día se entregan en las personas de los alumnos y sus familias”, porque sencillamente no le creo.

Permítame despedirme con unos versos del cantautor Lluís Llach: “No es esto, compañero, no es esto, ni palabras de paz con palos, ni el comercio que se hace con nuestros derechos, derechos que son, que no hacen ni deshacen nuevos barrotes bajo forma de leyes”.

En espera de su respuesta, reciba un cordial saludo.

Tomás Ballesteros Escudero

Maestro de la Escuela Pública en el CEIP ”Juan Ramón Jiménez” de Puertollano