Puertollano

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Yo estuve allí: Silicio Solar o la empresa que fabricaba gofres

Eduardo Martínez fue concejal de Planificación, Urbanismo y Medio Ambiente en el ayuntamiento de Puertollano desde junio de 1995 hasta noviembre de 2000 (5 años 6 meses)

Eduardo Martínez

27/02/2014

(Última actualización: 27/02/2014 21:17)

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A mediados de mes de noviembre del año 2000, Casimiro Sánchez, el alcalde, me planteó la posibilidad de participar en la política regional como director general en la Consejería de Industria y Trabajo, de sus palabras percibí claramente que mi etapa en la política de nuestra ciudad había acabado. Además el grupo municipal socialista, pese a disponer de una amplia mayoría absoluta, y a diferencia de otros casos, entendieron que sería bueno que yo presentase la dimisión como concejal pese a no ser necesario. Fueron momentos duros, difíciles, pues tenía que renunciar a aquello que me había motivado a entrar en política para cambiar todo lo que había criticado desde fuera. Era renunciar a aquello que colmaba mis ilusiones, dejar de ser concejal de mi pueblo sin haber acabado la legislatura a la que me presenté.

En la tarde del 21 de diciembre de 2000, el pleno del Ayuntamiento tramitó mi dimisión como concejal, junto con la dimisión de Nieves Cano que lo hacía por motivos personales. Tras algo más de cinco años apasionantes, la emoción me impidió una intervención lúcida. Ese mismo pleno acababa de aprobar el presupuesto del año 2001, el más alto de la época en la que yo fui concejal, con 4.730 millones de pesetas, poco más de 28 millones de euros, diez años después el Ayuntamiento cerraba el presupuesto de 2010 con casi 74 millones de euros, casi tres veces más, y en el presente año 2014 el presupuesto se acerca a los 44 millones de euros. Pero esa es otra historia y corresponde contarla a otros.

En esos días posteriores a mi marcha, asumí que estaba en deuda con Puertollano, y en ese momento aún no era consciente que el tiempo me brindaría la oportunidad de saldar esa deuda contribuyendo a la implantación de nuevos proyectos en nuestra ciudad y en ese camino se cruzó Sergei Beringov, presidente de PILLAR Group.

En mi nueva responsabilidad, como director general de promoción empresarial e innovación en la Junta, mi trabajo fundamental era conseguir atraer nuevos proyectos empresariales a nuestra región, y apoyar tanto a las nuevas empresas como a las ya existentes. En ese contexto era habitual que diversas instituciones nos solicitasen ayuda para buscar posibles ubicaciones a grandes proyectos de inversión, en un proceso basado en la confidencialidad.

Desde mi departamento colaborábamos con la Oficina de Promoción de Inversiones del Ministerio de Industria que por aquel entonces dirigía Josep Pique, fueron numerosos los proyectos de inversión extranjera que nos llegaban buscando la subasta de subvenciones, argumentando que en Extremadura, en Madrid o en Castilla-León, les daban el oro y el moro. Nunca jugamos a eso. Otros proyectos empresariales buscan su implantación en nuestra región, en Toledo, en Guadalajara, como consecuencia de la cercanía a Madrid.

Comenzaba el mes de septiembre de 2002, y en mi ordenador apareció un mensaje de Eri Nemoto, japonesa que trabajaba para el Ministro Piqué en la Oficina para Inversiones Extranjeras, el correo electrónico hablaba de una empresa que fabricaba “SOLAR WAFERS” que buscaba su posible ubicación en España invirtiendo 25 millones de euros para construir una planta de 12.000 m2 con un alto consumo de agua y que requiere estar situada cerca de Madrid, a no más de 80-100 kilómetros y que generaría 250 puestos de trabajo.

Siempre el mismo procedimiento, solo esa información, sin el nombre de la empresa, sin posibilidad de contactar directamente con ella, con pocos datos, y comenzaba nuestro trabajo buscando parcelas de polígonos industriales de Toledo, Guadalajara y Cuenca situadas a unos 80 kilómetros de la capital, con precios económicos, con dotación suficiente de energía y agua, y con absoluta discreción.

Una vez enviado el oportuno dossier con las propuestas de nuestra región para este proyecto, en los siguientes días, sin poder celebrar nuestra patrona, mediante continuos correos electrónicos estuve contestando y documentando preguntas sobre dotación de gas, infraestructuras, mercado de trabajo y conflictividad laboral, universidades próximas y centros de formación profesional, meteorología, servicios de emergencia, oferta hotelera y de restauración….., la empresa analizaba la viabilidad de implantarse en nuestra región o en Extremadura o en Castilla-León.

Finalmente, a mediados de septiembre visitamos algunas de las popuestas en Castilla-la Mancha, y en el coche, camino de Cabanillas, pude charlar con Sergei Beringov y Andrey Vassilev máximos responsables de la empresa Pillar Group, esas ubicaciones les gustaron, pero había que intentarlo. Y en esa conversación en la que se interesaron por las ayudas públicas, les hablé de Puertollano, tal como había realizado en otras ocasiones a otras empresas, y les dije, en una mezcla de inglés y francés, que aunque Puertollano estaba a 200 kilómetros de Madrid, nuestra ciudad era el lugar de la región donde las ayudas públicas podían ser más altas, el 40%, y existía un importante tejido industrial. La semilla estaba sembrada solo faltaba esperar.

Esa tarde, tras llegar al despacho me puse delante del ordenador buscando frenéticamente información sobre la empresa Pillar, al principio me costó trabajo, aparecían muchas otras cosas, consultoras americanas de inversión, empresas de recursos humanos , pero tras 20 minutos interminables allí estaba la información sobre la empresa ucraniana creada a comienzos de los 90, dedicada a obtener silicio y fabricar, entre otros productos, los famosos “gofres”, obleas para placas solares.

Pocos días después, a finales de septiembre, casi a punto de cerrar el despacho a las 21,30 de la noche, sonó el teléfono fijo, desde el Ministerio de Industria en un tono que intuí de enfado, me comentaron que Beringov estaba interesado en conocer la posible ubicación en Puertollano, y habían planificado un viaje en AVE de tres personas para el día siguiente, solicitándome que me encargase del desplazamiento desde la estación del Ave hasta el Polígono la Nava donde se encontraban los terrenos que yo había ofrecido. Inmediatamente hice una llamada para conseguir un vehículo oficial. En aquella época los directores generales no disponíamos de coche oficial asignado.

El día siguiente amaneció lluvioso, sobre las 10 de la mañana ya estábamos en la estación del AVE de Puertollano y pronto aparecieron Sergei Beringov, Andrey Vassilev, acompañados de una persona del Ministerio de Industria, desde allí a la Nava, pues aún no deseaban ningún contacto con el Ayuntamiento. Las obras de urbanización del polígono aún no habían comenzado. Allí en la Nava, en el antiguo puente sobre el AVE y en medio del barrizal discutimos sobre un plano que yo aún conservaba de mi época como concejal de urbanismo, y que se deshacía por momentos por efecto del aguacero.

Mojados, acabando la visita, la persona del Ministerio me planteó la posibilidad de llevarme de regreso a los ucranianos, pues al parecer habían quedado con sus respectivas esposas en Toledo, en el Mac Donals de la plaza de Zocodover. Tuve la sensación que aquello era una encerrona. Los ucranianos habían viajado en AVE, y percibía que estaban contentos por la rapidez del viaje de Madrid a Puertollano, pero ahora el Ministerio quería hacerlos viajar a Toledo. Pensé que aquello perseguía hacer evidente la distancia de Puertollano a Madrid en coche, distancia en tiempo que era aún mayor en un día lluvioso, y en una época en la que no había autovía y todos los pueblos hasta Toledo carecían de variante. Hablé discretamente con Juanjo, el conductor de la Junta, y el viaje lo hicimos en poco más de una hora, no sé como, pero los hicimos, y a las doce estabamos en Zocodover en Toledo.

Días más tarde recibí la confirmación, la empresa decidía su implantación en nuestra región, bien en Cabanillas en Guadalajara, bien en Puertollano; pero aún quedaba mucho por hacer. Así en las siguientes semanas envié toda la información sobre ambas candidaturas, hable con Casimiro y en colaboración con Paula Fernández en aquel momento Concejal de Promoción Económica y Carlos Relancio de Fundescop, completamos el dossier Invertir en Puertollano, en castellano y en inglés y cuya portada recogía alguna de las mejores imágenes de nuestra ciudad. El 16 de diciembre, tras varias correcciones envié el documento sobre Puertollano, y el 26 de diciembre remití toda la documentación sobre Cabanillas, solo quedaba esperar.

Días después, avanzado el mes de enero desde Kiev me confirmaron que la propuesta de Puertollano era la más ventajosa, pero planteaba un problema, el agua, en concreto el precio del agua para una industria que preveía consumir 400 m3 al día, y el Ayuntamiento, en el documento informativo incluyó una tabla de precios del agua para uso doméstico, en la que a partir de 60 metros cúbicos, el precio por unidad se disparaba. El cálculo del coste del agua en la vida útil del proyecto podía hacer inviable su ubicación en Puertollano. Inmediatamente hable con el Alcalde, Casimiro Sánchez, y días después, el 6 de febrero de 2003, el ayuntamiento enviaba una carta de compromiso relativa a la reserva de la parcela que hoy ocupa Silicio Solar, y además de aspectos relativos a la urbanización del polígono industrial , comprometía a establecer una tarifa de agua de 0,36 €/m³ para grandes consumidores industriales.

Todo estaba zanjado solo quedaba realizar el contacto entre el Ayuntamiento y la empresa, y en ese mes de marzo de 2003 Vasiliev y Beringov realizaron una visita para contactar directamente con el equipo gobierno municipal, su única condición fue que no querían publicidad y que la reunión se realizase en un sitio discreto, alejado del Ayuntamiento. La cita se materializó en el chiringuito “Havana”, con un café de casi dos horas desbrozamos la mayor parte de las dudas.

Después vendrían muchas visitas, pues aún había mucho camino por recorrer. En julio de 2003 ya había nacido Silicio Solar, y desde Fundescop Carlos Relancio me informó de una nueva visita de Andrey Vassilev para firmar la petición de suelo y para que conociesen a Joaquín Hermoso quien, tras las elecciones de junio, era el nuevo concejal de Promoción Económica y de la Fundación Virtus. La parcela fue adjudicada en noviembre de 2003 y mi función en este proyecto prácticamente había llegado a su fin. Pude saldar el compromiso que asumí cuando tres años antes había presentado mi dimisión como concejal de Puertollano En esta historia de Silicio Solar, yo estuve allí, he podido trabajar por mi pueblo y creo que la política no me ha cambiado como persona, por eso nunca estaré al lado de los que piensan que, en política, todos somos iguales.

Así en los primeros meses de 2004, dejaba el protagonismo a otros actores en este y en otros proyectos, con alguna curiosa paradoja, así Joaquín Hermoso, que tiempo atrás había sido elegido Alcalde tras la dimisión de Casimiro, anunciaba, el 25 de mayo, el inicio de las obras de Silicio Solar. Ese mismo día yo era cesado como director general en la Junta de Comunidades. Otros vientos otra gente. En esas fechas también conocí que Carlos Relancio, que trabajaba en Fundescop para atraer proyectos empresariales a Puertollano, había fichado como máximo responsable de Silicio Solar.

Después vinieron días de vértigo, grandes inversiones, obras, contrataciones masivas de personal, e inauguración multitudinaria, a la que por cierto no asistí, en ese momento nadie podíamos imaginar que unos años después Silicio Solar sería el primer cadáver de la guerra energética que se libra en nuestro país y que lamentablemente está a punto de cobrarse una nueva víctima, la empresa Solaria.

Hoy en nuestro país se libra una guerra energética en la que en estos momentos parecen vencer los poderosos intereses adalides de la industria de los combustibles fósiles, frente al sector de las renovables que está siendo desmantelado en nuestro país, en nuestra región y en nuestra ciudad. Y pese al profundo dolor por el desempleo generado con el cese de actividad de estas empresas, estoy convencido que aún queda mucho por ver y confío que dentro de pocos años veremos la crisis de las energías fósiles y el renacer de las energías renovables. Ojala no sea demasiado tarde para Puertollano.