Opinión

Plan Estratégico por la Industria en Castilla-La Mancha

Sin industria, sin empleo: ¿la “nada” de Cospedal?

Un nuevo mazazo golpea en la llamada ‘ciudad de la energía’, en Puertollano. El anuncio de Solaria de otro ERE extintivo vuelve a sacudir la industria y el empleo en la zona. Un declive industrial que ha quebrado ya a Silicio Solar, ha visto el cierre de Eon, mantiene la tensión sobre la continuidad la minería del carbón y sobre una larga relación de empresas auxiliares y contratas que, en esa correspondencia productiva, también se ven afectadas

Jesús Camacho Segura

13/02/2014

(Última actualización: 13/02/2014 21:43)

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El devenir de los acontecimientos desmiente el eslogan electoral de Cospedal. Se diluye aquello de “si quieres empleo vota PP”, y el gancho propagandístico deja paso a una cruda realidad agravada por la gestión del actual gobierno de Castilla-La Mancha.

Han transcurrido más de dos años y medio desde la toma de posesión de Cospedal como Presidenta de Castilla-La Mancha y el panorama económico es desolador. Los datos estadísticos no ofrecen esperanzas de recuperación, ni a corto ni a medio plazo; ni avanzan que el aparato productivo de la región saldrá más fortalecido de la crisis. No puede hacerlo porque la obsesión por el control del déficit, la austeridad sin límites, los recortes y el ataque al sector público, ha sido y continúa siendo el único objetivo de un gobierno que se muestra antipático, soberbio y autoritario ante una gran mayoría de sus gobernados.

La desatención y el desafecto por lo público han deteriorado los servicios esenciales de la Comunidad Autónoma, arrojando al paro a miles de personas empleadas al servicio de la ciudadanía. Así, se ha deteriorado la Educación, la Sanidad, los Servicios Sociales, en aplicación de un ideario ideológico que ha cargado contra el estado de bienestar y lo ha puesto al servicio del beneficio privado.

Esa gestión política, sus resultados destruyendo empleo y despreciando los derechos de los empleados públicos, está recibiendo varapalos judiciales en sentencias que acogen favorablemente las reclamaciones de los sindicatos. Se está provocando una mayor indignación entre las personas que hacen posible la prestación de los servicios a la ciudadanía, a la vez que se extiende el desaliento y la tristeza en una sociedad que ha visto cómo, en esta etapa de gobierno conservador, se ha retrocedido de forma aterradora.

Lo alarmante de esta acción de gobierno, el daño que está causando, se ve agravado por la desatención a las zonas industriales de Castilla-La Mancha que más están siendo golpeadas por la crisis. La despreocupación del gobierno regional contemplando el derrumbe de sectores como el de las energías renovables, su pasividad y su indolencia, es intolerable.

El ideario político de Cospedal, de su partido, su política de “no intervención”, dejando la salida de la crisis al dictado de los mercados y de las empresas, hacen prescindible la gestión política de quienes tienen la obligación de intervenir para defender la industria y el empleo. La presidenta Cospedal muestra, qué duda cabe, una evidente despreocupación por la región; que no se puede atender y gobernar como requiere estando más tiempo fuera de ella que dentro.

En materia de industria y de empleo, lo más sangrante es que el gobierno regional se haya instalado en una balconada para observar, por ejemplo, el paso del entierro de las energías renovables. La decisión del gobierno Rajoy, a primeros de 2012, obstaculizando el desarrollo de las energías renovables, ha sido un zarpazo contra el desarrollo industrial de Castilla-La Mancha y contra el futuro de un modelo productivo sólido y equilibrado.

Las iniciativas del gobierno Cospedal para crear empleo se han refugiado, por un lado, en la Ley de Emprendedores, pretendiendo que todas las personas paradas opten por crearse su propia empresa/empleo. Una propuesta tan estéril como imposible; sobre todo porque, en una economía deprimida, sin poder de compra, sin crédito de las entidades financieras, sin proyectos industriales, sin inversores, es una aventura condenada al fracaso. En todo caso, se produce un efecto sustitución de microempresas/autónomos en el sector servicios: unos abren y otros cierran, unos cierran y otros abren, un círculo infernal que deteriora aún más las posibilidades de salir de la atonía productiva.

La otra iniciativa, el Programa ‘Empresa-Empleo’, no es sino la renuncia a poner en marcha planes de empleo para las personas en paro y sin prestaciones de ningún tipo, que en Castilla-La Mancha ascienden ya a 130.000 personas. Se hace caso omiso a un plan de emergencia por el empleo que CCOO lleva reclamando insistentemente porque hay que atender a las personas que peor lo pasan, a los que están en la situación de mayor desprotección, en la pobreza y hasta al borde del hambre.

En su lugar, el gobierno regional, a través de su programa empresa-empleo, regala a algunos empresarios tres mil euros para realizar contratos por cuatro meses, sin mayor compromiso de estabilidad en el empleo. Es decir, se “subvenciona” a lo peor del empresariado y de los sectores productivos para obtener mano de obra gratuita y engrosar sus cuentas de resultados, sin compromisos ni con la reinversión social, ni laboral del dinero público que reciben.

En este contexto, la actividad industrial en Castilla-La Mancha ha disminuido. En 2011 había 13.511 empresas activas en el sector industrial y, en 2013, la cifra ha caído hasta las 12.625 empresas, una significativa reducción de un tejido empresarial que ha tenido un declive progresivo en estos años de crisis económica. Un nefasto dato que se corrobora con la caída de la afiliación a la seguridad social en nuestra región, que ha pasado de las 689.117 personas en junio de 2011 a las 595.609 afiliaciones, es decir 93.508 afiliaciones menos a la seguridad social en dos años y medio.

A su vez, la cifra de parados en el registro oficial se ha incrementado en unas 45.000 personas en ese mismo período. Actualmente hay 257.000 personas en paro, de las que aproximadamente la mitad no recibe prestación de ningún tipo. Este es el reflejo de la realidad laboral y productiva que vivimos, que no se exagera y que se obtiene de las estadísticas oficiales, sin invenciones.

Ahora, un nuevo mazazo golpea en la llamada “ciudad de la energía”, en Puertollano. El anuncio de la empresa Solaria S.A. de otro ERE extintivo y de su incapacidad para hacerse con un contrato que garantizara su producción de paneles fotovoltaicos, vuelve a quebrar la industria y el empleo en la zona. Un declive industrial progresivo que ha perdido ya a Silicio Solar, ha visto el cierre de la central térmica de Eon, mantiene la tensión sobre la continuidad de los planes de la minería del carbón, a los que se suman una relación de empresas auxiliares y de contratas que, en esa correspondencia productiva, también se ven afectadas.

Por ello, es inevitable y necesario insistir ante el gobierno regional. No es suficiente que se presente como una “concesión” a la ciudad la planta piloto del proyecto Clamber, que carece de dimensión industrial para neutralizar la caída productiva del sector de las renovables. Es preciso un planteamiento serio, riguroso, para apoyar, mantener y recuperar la industria perdida, a la vez que no se renuncia al liderazgo institucional para impulsar el cambio de modelo productivo, dónde la primera prioridad debe ser la política industrial si se quiere lograr un crecimiento económico sostenido, sostenible y duradero.

En esa idea, Comisiones Obreras plantea, desde diversos ámbitos de su intervención, la necesidad de definir un Plan Estratégico por la Industria en Castilla-La Mancha. No puede haber lugar para la espera y el gobierno Cospedal no puede permanecer silente, pasivo, sin alternativas; porque sin industria no hay futuro.

Jesús Camacho Segura

(Instituto de Estudios Sociales de CCOO-Castilla La Mancha)