Valdesaz, pedanía de Brihuega, muestra su fervor por San Macario

La Comarca

16/01/2014

(Última actualización: 17/01/2014 09:17)

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Los vecinos de Valdesaz, pedanía de Brihuega, celebran la Fiesta de su patrón, San Macario, santo al que sus habitantes muestran una gran devoción.

Este bello municipio, situado en un hermoso valle del río Ungría, que tiene como uno de sus principales atractivos su paisaje y en el que pasear por sus parajes y sus calles es para sus vecinos “una bendición, un descanso y una forma muy natural y sana de entretenerse”, siente por San Macario un fervor especial, y así se lo hacen llegar en sus plegarias y agradecimientos.

Aunque la fiesta ha sido este 15 de enero, sin embargo, con el fin de que todo el pueblo pueda participar en la misma, también se han organizado algunos actos para este sábado 18 de enero, jornada en la que los vecinos compartirán una comida popular y luego habrá baile hasta la madrugada.

Este miércoles se han llevado a cabo algunas actividades festivas. Como viene siendo costumbre, llueva, nieve o haga el tiempo que haga, el Santo sale a la calle en procesión, y lo hace acompañado de sus habitantes, quienes después comparten una comida, en este caso amenizada por el coro de Valdesaz, tal y como ha señalado su alcaldesa, Paulina Sotillo.

Al margen de esta festividad, en Valdesaz también celebra de forma muy especial las Botargas así como el Jueves Lardero, eventos que tendrán lugar próximamente.

Pero al margen de sus tradiciones y de su atractivo paisaje y sus concurridas rutas de senderismo, Valdesaz también es conocido por la ruta de las fuentes a lo largo de toda la ladera, tanto en el propio municipio como en su entorno, y es que el agua de este pueblo tiene su historia.

En cuanto a su iglesia, en 1978 sufrió un incendio que destruyó gran parte de la misma pero posteriormente ha sido restaurada. Es obra de la segunda mitad del siglo XVI y su retablo mayor es de estilo churrigueresco de finales del siglo XVII. También cuenta con la ermita de la Virgen de la Soledad, por la que la población siente también un tremendo fervor.