Tasas e impuestos: un robo a mano armada con barniz legal

Un IBI de un piso de mala muerte, con noventa metros en Ciudad Real: 553 euros ¿no es un atraco?

Santiago Ballesteros Rodríguez

27/09/2013

(Última actualización: 27/09/2013 22:54)

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Acabo de pagar el impuesto de transmisiones patrimoniales de una parcela de una hectárea que me compré hace unos meses. Lo han subido del 7% al 8%. Además es previsible que me hagan una comprobación de valores y me digan, como hace dos años, que el valor de la parcela que compré (muy parecida) no es de 1.750 euros, sino de 3.300 euros. Voy a protestar y explico al funcionario que la valoración está fuera de mercado, que es exagerada,… que me están robando. ¡Sí, robando! La cosa es que en Castilla-La Mancha las comprobaciones de valores rústicos se hacen con unos precios fijados en una norma que dice más o menos: secano cereal en Terrinches … 3.500 euros. La norma desconoce que en Terrinches hay tierras de secano cereal de muchas clases y valores dentro del mismo término municipal, incluso dentro del mismo paraje, a veces dentro de la misma parcela. La norma publicada en 2010 establecía un valor del secano cereal de 3.300 euros. Se ha actualizado en 2013 por el Gobierno de Castilla-La Mancha. Lejos de bajarse el valor, se ha fijado de 3.300 a 3.500 euros. Da igual si el mercado inmobiliario se ha desplomado, si no se vende nada. En lugar de bajar el valor estimado de mercado, al contrario, se ha subido. Con un par. Me parece un robo, una verdadera estafa –por desgracia otra más- y le explico al funcionario que ya está mal la subida al 8% del impuesto y pagar por gastar un dinero por cuya obtención ya he tributado antes.

Del IBI (la contribución) mejor no hablar. Sólo un ejemplo repugnante: a mi amigo Juan, de Villanueva de la Fuente, 3.600 euros de comprobación de valores por los últimos cuatro años. Le han actualizado el valor catastral. No se trata del Paseo Marítimo de Benidorm, o la Castellana, o la calle Serrano, de Madrid. No, de un pueblo de La Mancha. Y lo peor, no es un caso aislado. La presión fiscal ha llegado a un punto que resulta confiscatoria, desproporcionada e injusta. Un IBI de un piso de mala muerte, con noventa metros en Ciudad Real: 553 euros. ¿ no es un atraco?

También el Gobierno de Castilla-La Mancha ha encontrado en la caza un cajón en el que recaudar a base de tasas. Tasas por permisos para evitar daños en cultivos, tasas de 60 euros para un simple permiso de silvestrista que hasta ayer era gratis; subidas de tasas a los cotos; tasas y más tasas. Especialmente ridícula, absurda y burocrática la tasa por obtener copia compulsada de lo que presenta uno en un registro: 0,41 euros. Una memez que te obliga a salir, ir al banco a pagar 0,41 euros y perder otra media hora. Personalmente considero que muchas de estas tasas son ilegales por que la tasa es por naturaleza una compensación a la administración por el coste de un servicio. Digo que son ilegales porque no cuesta 60 euros darle a un botón, emitir un formulario con una resolución para captura de fríngilidos, o capturar conejos con hurón. Digo además que son inmorales porque los ciudadanos españoles comprobamos cada día como nuestro dinero se entierra en obras estériles que no generan beneficio más que a los que las ejecutan y a quienes se llevan una comisión; porque nuestros dineros, los de todos, se despilfarran en aeropuertos que se clausuran; en organismos y subvenciones sin sentido; en gilipolleces, chorradas e inventos para que algunos listos se lo lleven crudo a costa de curritos, taquimecas, profesionales y pringados en general que no pueden escamotear un euro a Hacienda.

Las tasas son además una chorizada doble desde el momento en que se supone que los impuestos se destinan a sufragar servicios públicos. ¿A qué entonces cobrar por algo que ya pagamos con nuestros impuestos? En lugar de sangrar los bolsillos de los ciudadanos, más le valdría a nuestros políticos dejarse de tanta payasada, inauguración, observatorio de no sé qué idiotez, etc... y frases e inventos vamos al estilo ZP. Menos samba y más traballar. Menos tasas y más pensar en reducir el volumen de una Administración desproporcionada, duplicada, triplicada y con demasiados latisueldos, latichollos y gabelas.

Santiago Ballesteros Rodríguez. Abogado

Santiago.ballesteros.abogadoagmail.com