Cultura

Del próximo libro de Manuel Muñoz

Soneto a Enrique Córdoba

Manuel Muñoz

25/06/2013

(Última actualización: 26/06/2013 11:05)

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Tú cargas con tu cruz sin decir nada

y siempre estás dispuesto al sacrificio

constantemente en acto de servicio

con tu bandera al viento desplegada

Adelante con tu misión sagrada

sin pensar en tu propio beneficio.

Pendiente del trabajo, del oficio,

Controlada tu vida, calculada.

Nos dejas y te vas rápidamente

sabiendo lo que te hemos querido,

a Brasil o a Cuba de repente.

Seguro de que hallarás buena gente

y nos dejas el pecho dolorido

buscando el corazón y no se siente.

(II)

Con qué serenidad te has despedido

pletórico de buenas intenciones.

Sólo tú conoces las razones

pero seguro que habremos perdido.

No nos dejes nunca en el olvido

que tu recuerdo estará presente,

alto el campanario, alta la frente,

altos los momentos compartidos.

Tú labrarás nuevas sementeras

que estarán en continua primavera

inundándote de luz y alegría.

Y de nuevo lograrás que te quieran

apenados los que sin ti se quedan

esperando que vuelvas algún día.

(III)

Dios custodia tu hogar y lo bendice

con tu eterna bondad de cada día.

Jamás le da descanso a tu energía,

si mucho amor te da, mucho te pide.

Pero si tú se lo das Él te lo mide

con el gozo sublime de María,

su gracia y su poder en ti confía

y sabes que el Señor en ti reside.

Si has amado infatigablemente

tendrás que recibir lo que apetezcas

con un amor sincero y evidente.

Sin tu inmensa bondad, sin tu carisma

aunque a primera vista lo parezca

Argamasilla no será la misma.