Provincia

Para poder continuar prestando una atención sanitaria con altos niveles de calidad

La Intranet de los Centros de Salud de La Mancha Centro incorpora las últimas recomendaciones alimentarias

Sus profesionales pueden acceder en esta nueva página web a las últimas indicaciones sobre el consumo de alimentos que contienen nitratos, mercurio y cadmio para grupos de población de riesgo (embarazadas, lactantes y niños pequeños)

La Comarca

04/08/2011

(Última actualización: 04/08/2011 14:00)

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La nueva Intranet de la Gerencia de Atención Primaria Mancha Centro sigue proporcionando a los profesionales de los 14 centros de salud ubicados en las provincias de Ciudad Real y Toledo que la componen información de interés para poder seguir prestando una atención sanitaria con altos niveles de calidad.

En esta ocasión, incluye las últimas recomendaciones de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición sobre el consumo de alimentos que contienen nitratos, mercurio y cadmio para grupos de población de riesgo (especialmente embarazadas, lactantes y niños pequeños) con el objetivo de que sean dadas a conocer por los médicos de familia, pediatras y matronas del área sanitaria.

Los nitratos se encuentran de manera natural en los vegetales, especialmente en las hortalizas de hoja verde, como las espinacas y la lechuga. Los nitratos en sí son relativamente poco tóxicos. Su toxicidad viene determinada por su reducción a nitritos en el cuerpo humano que, en altas concentraciones pueden originar metahemoglobinemia, cuyo signo más característico es la cianosis.

Esta enfermedad afecta de manera especial a aquellos bebés y niños de corta edad que están expuestos a altas concentraciones de nitratos a través de la dieta, denominándose a menudo el ‘síndrome del bebé azul’. Conscientes de este riesgo alimentario, se han establecido a nivel comunitario límites máximos de nitratos en lechugas y espinacas, así como en alimentos infantiles.

En este sentido, la Agencia Española de Seguridad Alimentaria recomienda, por precaución, no incluir las espinacas ni las acelgas en los purés antes del primer año de vida. En caso de incluir estas verduras antes del año, procurar que el contenido de espinacas y/o acelgas no sea mayor del 20% del contenido total del puré.

Así mismo, se aconseja no dar más de una ración de espinacas y/o acelgas al día a niños entre 1 y 3 años; no dar espinacas y/o acelgas a niños que presenten infecciones bacterianas gastrointestinales; y no mantener a temperatura ambiente las verduras cocinadas (enteras o en puré). Lo ideal es que se conserven en frigorífico si se van a consumir en el mismo día, si no, congelar.

Mercurio

El metil-mercurio se encuentra mayoritariamente en pescados y mariscos, donde puede llegar a representar más del 90% del mercurio total. Derivado de la contaminación medioambiental, los peces acumulan mercurio en su organismo a lo largo de su vida y esto ocurre especialmente en aquellas especies de gran tamaño como los grandes depredadores. El hecho de que estos grandes depredadores suelen ser migratorios, hace que no sea posible excluir los pescados de las aguas menos contaminadas.

En términos de beneficio-riesgo, la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria considera que el pescado es, dentro de alimentación saludable, una parte importante de la dieta. Esto se debe, básicamente, a la calidad de su proteína y su grasa, con aminoácidos esenciales en cantidad más que adecuada, escasa cantidad de grasas saturadas y una importante proporción de ácidos grasos omega 3 y de vitaminas A, D, E, B6 y B12.

Sin embargo, se recomienda precaución a las mujeres embarazadas o que puedan llegar a estarlo, mujeres en fase de lactancia y a niños menores de tres años. A este grupo de población se recomienda consumir una amplia variedad de pescados, evitando consumir las especies más contaminadas, como son el pez espada, el tiburón, el atún rojo y el lucio, cuyo consumo debe limitarse.

Cadmio

Con respecto al cadmio, este metal no tiene ninguna función biológica en humanos ni en animales pero, aunque su absorción en el aparato digestivo es baja, tiende a acumularse en el organismo, principalmente en el hígado y riñón, durante un tiempo estimado de 10 a 30 años.

El cadmio es tóxico para el riñón, acumulándose principalmente en los túbulos proximales, pudiendo causar disfunción renal. También puede causar desmineralización de los huesos, bien de forma directa o indirectamente como resultado de la disfunción renal. Después de una prolongada y/o alta exposición, el daño tubular evoluciona de manera que se produce una disminución de la tasa de filtrado glomerular y puede llegar a provocar un fallo renal y, a largo plazo, cáncer.

La mayor fuente de exposición humana al cadmio es la alimentación, de ahí que sea considerado un riesgo alimentario. Para mantener los niveles de cadmio en los alimentos dentro de unos niveles aceptables para el consumidor, teniendo en cuenta su presencia inevitable en el medio ambiente, la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición recomienda que se limite, en la medida de lo posible, el consumo de carne oscura de los crustáceos, localizada en la cabeza, con el objetivo de reducir la exposición de cadmio.