Cultura

“Es la residencia más antigua del Nuevo Mundo, habitada sin interrupción por la misma familia, los Aliaga, desde hace 473 años”.

CASA ALIAGA DE LIMA

El conquistador Jerónimo de Aliaga, primer ascendiente, murió en Villapalacios (Albacete).

Dos Aliagas, Caballeros de la Orden de Calatrava.

Con Gonzalo de Aliaga, el ultimo descendiente.

José Belló Aliaga

04/05/2011

(Última actualización: 05/05/2011 12:00)

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En mi reciente viaje al Perú, he conocido a Gonzalo de Aliaga Ascenzo, el último descendiente de la familia Aliaga, que han vivido en la Casa Solariega de Aliaga, en Lima, sin interrupción desde hace 473 años.

Gonzalo es el Conde de San Juan de Lurigancho, casado, con tres hijos. Es serio, educado, cordial, y tuvo la gentileza de recibirme en su casa, una verdadera joya, en Lima.

“Hay mucho historiable en las casas centenarias del mundo, pero no todas encierran testimonios memorables que guardan fidelidad a la verdad. Nuestra casa, la Casa Solariega de Aliaga es depositaria de trascendentales momentos y circunstancias de la historia de Lima y del Perú. Es un patrimonio de Lima, del Perú y de la humanidad y, para nosotros, es también un patrimonio familiar de cinco siglos de antigüedad".

La Residencia más antigua del Nuevo Mundo

Para resumir su vida centenaria, baste decir que se trata de la residencia más antigua del Nuevo Mundo, habitada sin interrupción por la misma familia desde hace 473 años. Esta continuidad constituye en sí un gran triunfo; por triste y deprimente que sea, debemos reconocer que en todas las épocas, por diversas circunstancias, se han cometido o permitido depredaciones y destrucciones de lo que la UNESCO ha llamado tan acertadamente el “Patrimonio Cultural de la Humanidad”. Por fortuna, la Casa Solariega de Aliaga en Lima siempre contó con el respeto y fervor de los descendientes de su fundador, y en cada una de sus ocasionales restauraciones se respetó e incluso se enalteció su ambiente histórico.

El conquistador Jerónimo de Aliaga

A raíz de la fundación de Lima en 1535 por el conquistador español don Francisco Pizarro, éste recompensó a sus principales capitanes con sendos solares aledaños a lo que posteriormente sería la Plaza de Armas de la capital del Virreinato del Perú. Uno de ellos correspondió al conquistador don Jerónimo de Aliaga, natural de Segovia, quien inició allí la construcción de la casa que ostenta su hidalgo apellido y que ha sido residencia de 16 generaciones de Aliagas desde entonces hasta hoy.

De Segovia

En la ciudad de Segovia, en la parroquia de San Lorenzo, tenia su morada el hidalgo Juan de Aliaga, de ancestro aragonés, y Francisca Ramírez, su legitima mujer. Poseía sobre la portada de su casa un viejo escudo familiar que algún día pasaría a sus hijos, seis que venían a ser todos los Aliagas de Segovia.

En esa casa blasonada y de aquellos padres hidalgos nació el conquistador Jerónimo de Aliaga Ramírez en 1508, posiblemente el 30 de septiembre, festividad de San Jerónimo, Padre y Doctor de la Iglesia.

Poco se conoce de su infancia. Debió ser bautizado en la iglesia parroquial de San Lorenzo y, posteriormente, aprendió a leer y a escribir. Al cumplir los dieciséis años, decidió marchar a Indias, embarcándose en el puerto de Sanlúcar de Barrameda en 1524. Estuvo primero en Panamá, en la exploración del golfo de San Miguel, frente al Mar del Sur, después en la entrada de Totonaga, ocasión en la que destacó notoriamente al prender personalmente al cacique del lugar.

A la conquista de Perú con Francisco Pizarro

El siguiente paso fue partir de Panamá a la conquista del Perú; arribó a Coaque en septiembre de 1531, y allí se juntó al gobernador Francisco Pizarro. Jerónimo de Aliaga, joven y fuerte integró las misiones de avanzada con el grupo de caballería y como expresan las crónicas “peleando con sus armas e caballo, haciendo lo que un buen hijodalgo debía hacer”.

Pacificada la isla de La Puná, en balsas a vela pasaron a Tumbes, donde empezaron a vislumbrar la existencia del Tahuantinsuyu, que significa las “cuatro regiones unidas entre sí, el imperio de los Incas. Participó en la fundación de San Miguel de Tangarará, la primera ciudad cristiana del Perú, el 15 de agosto de 1532. Con Pizarro se internó hasta la ciudad de Cajamarca, cruzando arenales y subiendo la cordillera cajamarquina.

Embajada al Inca Atahualpa

Allí Pizarro decidió enviar una embajada al Inca Atahualpa con su capitán Hernando de Soto. Uno de sus jinetes era Jerónimo de Aliaga. A la mañana siguiente, que fue sábado 16 de noviembre, Atahualpa se puso en marcha para visitar a Pizarro. Era lo convenido. Cuando entró el Inca a la plaza se detuvo, entonces, con mucha solemnidad avanzó el fraile dominico Valverde con una cruz en las manos, acompañado por Martinillo el “lengua”, y pronunció el requerimiento formal a Atahualpa de abrazar la fe católica y servir al rey de España, al mismo tiempo que le entregaba el evangelio. A una señal de Pizarro el silencio cargado de amenazas que envolvía la plaza se transformó en la más tremenda de las algaradas. Jinetes al galope se abalanzaron sobre los indígenas, y los gritos, alaridos y quejidos eran generales. En esta situación un español sacó un cuchillo para matar a Atahualpa, pero Pizarro se lo impidió, saliendo herido en una mano y ordenando que nadie tocase al Inca, al que finalmente apresaron. Atahualpa no cayó ante una guerra abierta, lo que aconteció fue una atrevida y audaz emboscada. El Inca ofreció por su rescate una habitación llena de oro y dos de plata. A la hora del premio correspondieron a Jerónimo de Aliaga 339,4 marcos de plata y 8.880 pesos de oro. Fue la paga correspondiente a un hombre de caballería.

Escribano del Reino y Alférez Mayor

Por algún tiempo Jerónimo de Aliaga sirvió como Escribano, cuando entraron al Cusco actuó como Veedor y asistió con el gobernador Francisco Pizarro a la fundación española del Cusco y de Jauja, correspondiéndole el depósito de indios de Chuquirrecuaya, en la región de los huaylas. También junto a Pizarro- amigo personal- esta vez como Contador Real concurrió a la fundación de la Ciudad de los Reyes, hoy Lima, el lunes 18 de enero de 1535.

Aliaga estaba decidido a viajar a España temporalmente, para visitar a los suyos y vivir un tiempo en Segovia, pero se rebeló Manco Inca y el viaje se frustró. Titu Yupanqui avanzó sobre Lima y se tuvo que defender la capital. Jerónimo de Aliaga estuvo activo desde el principio del cerco. En algún momento de la lucha salvó la vida a Francisco Núñez, jinete rodeado por los indios que tenía a su caballo herido en la cabeza, acudiendo en su socorro y haciendo que subiera a la grupa del suyo.

Alférez Mayor

En su retorno a la capital todavía tuvo tiempo de ayudar a otros españoles, entre ellos a Antonio Solar, que se encontraba en otro aprieto. Una vez en Lima, apreciando su valor, el gobernador Pizarro hizo a Jerónimo de Aliaga su Alférez Mayor o portaenseña para la guerra contra los naturales, que duró ocho días ininterrumpidos y durante los cuales Aliaga salvó la vida también al cacereño Perálvarez Holguin. Al finalizar la contienda Aliaga entregó el estandarte a Francisco Pizarro, quien lo hizo guardar en el Cabildo.

Escudo de armas

Dos mercedes de la Corona llegaron a Jerónimo de Aliaga aquellos días: la licencia para viajar a España, fechada el 14 de julio de 1536, y un privilegio que le concedía nuevo escudo de armas, otorgado el 19 de julio de ese mismo año.

El escudo es medio partido y cortado: el primer campo, de oro, alberga un castillo de gules (en heráldica, rojo intenso); el segundo, de sinople, (verde oscuro), tiene dos tigres empinado, asidos por las garras y peleando; y el campo inferior lo ocupaba una carabela navegando en campo de azur (azul del mar).

La espada del conquistador

La espada del conquistador es conservada por sus descendientes limeños. La réplica de ésta con empuñadura de oro y piedras preciosas, se encuentra en el British Museum de Londres. Ostenta en la hoja el lema familiar, que también figura en el escudo de armas, : “Aliaga el caballero de ambos mundos guerrero”.

Por este tiempo, no está claro si antes o después, casó con Beatriz Vásquez de Medrano, de las primeras mujeres españolas que pasaron al Perú. Tuvieron tres hijos : Juan, Jerónimo y Alonso; y una hija, Beatriz, que murió siendo niña. De este matrimonio descienden los Aliaga de Lima.

Escribano Mayor del Perú

En 1538 fue nombrado Escribano Mayor del Perú, cargo que desempeñaba en 1541 cuando fue asesinado Francisco Pizarro, el Marqués Gobernador. El asesinato fue planificado por Juan de Rada, partidario de Diego de Almagro. Entonces Aliaga se encastilló en su casa con otros leales, ofreciendo tenaz resistencia a los partidarios de Diego de Almagro. Sin embargo, abrumados por el número de sus atacantes, a condición de salvar las vidas, capitularon al anochecer.

Capitán de Gobernador

Vinculado en secreto con el gobernador Cristóbal Vaca de Castro, los pizarristas le confiaron el mando de la capital cuando la abandonaron los almagristas. Como tal Teniente de Gobernador ordenó entonces la captura del galeón almagrista que se encontraba en el Callao. Unido a Vaca de Castro luchó a su lado en la batalla de Chupas, mereciendo el cargo de Secretario Mayor de la Audiencia de Lima. La Audiencia, a su vez, lo hizo Capitán en 1544.

Procurador General del Perú y Almirante de la Mar Oceana

Más tarde fue nombrado Procurador General del Perú, junto con Fray Tomás de San Martín y viajó con el Presidente Gasca a Tierrafirme, donde lo ayudó a guardar y transportar el oro para la Corona. Fue nombrado Gobernador del puerto de Nombre de Dios en ausencia de Gasca que salió a sofocar una rebelión. Tras conseguir su objetivo y a punto de embarcarse todos para España, Gasca le dio el cargo de Almirante de las nueve naves en que se haría el viaje.

Cofundador de la Universidad de Lima

Ya en España, y después de marchar al santuario de Guadalupe, en Extremadura, a dar gracias por el buen viaje a la Virgen de esta advocación, Jerónimo de Aliaga y Fray Tomás de San Martín pasaron a buscar al emperador Carlos I a Augsburgo, en Alemania, consiguiendo un privilegio para que Lima pudiera tener puente de piedra y el Perú una nueva tasación de tributos y una reglamentación para el trabajo de las minas. Posteriormente, en Valladolid, el 12 de mayo de 1551,el fraile y el capitán consiguieron de la Corona que Lima tuviera universidad al modo de Salamanca que es la Universidad Mayor de San Marcos.

Nuevo matrimonio

Mientras tanto pasó el tiempo y se cumplían las licencias para retornar al Perú como lo obligaba su condición de encomendero. A la sazón estaba viudo, tenía tres hijos legítimos y un bastardo. Todos estaban en el Perú, menos el último, que lo había acompañado a España. Decidió entonces Jerónimo de Aliaga contraer nuevo matrimonio con Juana Manrique de Lara, hija del tercer conde de Paredes de Nava. La boda se bendijo en Villapalacios( Albacete), viviendo en la mansión condal. Parece ser que debido a una enfermedad de Aliaga no pudieron viajar al Perú en la compañía del virrey conde de Nieva. El conquistador decidió quedarse en España, y la Corona le concedió el permiso el 4 de octubre de 1562, aceptando también la renuncia de su encomienda en su hijo primogénito.

Fallece en Villapalacios (Albacete)

En Villapalacios vivió enfermo entre 1562 y 1569 y otorgó éste último año testamento, pidiendo ser amortajado con el hábito franciscano y sepultado en la iglesia parroquial de Villapalacios, advocada a San Sebastián. Dejó sus bienes a su segunda esposa y a sus tres hijos habidos con la primera: Juan, Jerónimo y Alonso de Aliaga Medrano; a su bastardo mestizo legitimado también llamado Jerónimo le dejó una casa y una huerta en Villapalacios, más la Escribanía y Secretaría de la Real Audiencia de Lima. Repartió 12.000 pesos para los pobres de la localidad. Murió el 21 de abril de 1569 en Villapalacios.

Casa Solariega Aliaga en Lima

En la dación de solares, tras la fundación de Lima, le correspondió el que detentaría su descendencia por casi 500 años, caso único en América hasta hoy. Está al lado del de Pizarro, lo que dice mucho de la gran estima que le prodigaba. Por haberlo recibido antes de cumplirse un mes de la fundación de la capital, Jerónimo de Aliaga pudo expresar en un documento: “y al tiempo que se fundó esta ciudad de los Reyes el gobernador Francisco Pizarro me señaló mi solar, a donde al presente o vivo e tengo mi casa proveída como persona de honra”. El solar, como hemos expresado con reiteración, sigue hoy en poder de sus descendientes, como un monumento al conquistador.

Reedificación

Como casi la totalidad de las edificaciones limeñas, esta casa ha sufrido los embates de los terremotos y la corrosión permanente por la humedad y por diversos agentes externos. Tras el terremoto de 1746 inició su reedificación Juan José de Aliaga y Sotomayor( séptimo descendiente de don Jerónimo). A mediados del siglo XIX, siendo Juan de Aliaga y la Puente el propietario de la mansión, se realizaron una serie de obras que le han dado tanto su aspecto actual como cierta unidad estilística, dentro del eclecticismo producido por la simbiosis de diversos estilos arquitectónicos.

Muy bien proporcionada

La fachada es asimétrica pero muy bien proporcionada, con dos balcones de madera tallada y ventanas alternando dos pareadas con otras individuales a ambos lados. Hay una gran puerta de entrada a la casa, de madera fina, tallada en estilo neoclásico, de dos hojas altas, divididas en tres cuerpos. Destacan, en la parte central, -en un diseño alegórico-las iniciales J.A.P. que sin lugar a dudas son las de Juan de Aliaga y de la Puente. Al abrir se vislumbra una magnifica escalera con peldaños de mármol que nos invita a un patio superior.

Privilegio de los fundadores de la ciudad

Las escaleras de acceso que arrancaban dando frente a la puerta de entrada- como las de esta casa- eran un privilegio que solo podían ostentar los fundadores de la ciudad. Ya en el zaguán apreciamos un bello artesonado del que pende un típico fanal, lámpara de cristal, limeño. Al subir observamos varias rejas virreinales y tres magistrales puertas talladas, con balaustres torneados de caoba, de composición neoclásica y friso similar al del orden dórico, que comunican a las respectivas habitaciones de la familia.

Verdadera joya

Toda la casa es una verdadera joya y como rápido resumen destacaremos, además, el gran vestíbulo de entrada, el Salón de los Azulejos Sevillanos, el salón Dorado, su excelente pinacoteca, etc.

El patio interior es el espacio más acogedor y fresco de la casa. De planta cuadrada, con el espacio central abierto, que forma un segundo y más pequeño patio, en el que destaca una bella pila de hierro fundido y un magnifico ficus. Esta peculiaridad constructiva transforma a la parte alta del patio en una galería abierta que rodea totalmente el espacio inferior y en la que se encuentran importantes cuadros de la Escuela Cusqueña.

Por lo demás, esta magnifica casa encierra un verdadero tesoro de elementos artísticos y objetos decorativos que en conjunto engalanan esta residencia de casi cinco siglos de existencia, actualmente ocupada por la generación número 16 de Aliagas.

Dos Caballeros de Calatrava entre los Aliaga

En la extensa Historia Genealógica de la Familia de Aliaga, figuran dos hermanos, Pedro Gregorio y Alonso de Aliaga Sotomayor y Bravo, como Caballeros de la Orden de Calatrava.

El padre fue Juan de Aliaga y Sotomayor, V mayorazgo de Aliaga, que nació en 1620 en la hacienda Sintay, Castrovirreina. Maestre de Campo y mayordomo de la Archicofradía de la Veracruz, casó tres veces : con Juana de Esquivel y Jarava, con Maria Bravo de la Maza y con Paula de Velasco y Arbildo( con quién tuvo cuatro hijos de los que no hay datos ). Continuó la línea familiar la segunda esposa, con la que se había casado en 1654, y con la que tuvo los dos hijos citados.

Heredó el Mayorazgo, el sexto, Pedro Gregorio de Aliaga Sotomayor y Bravo, Caballero de Calatrava, como su hermano Alonso. Fue bautizado en Lima en 1655. Maestre de campo y corregidor de Cajatambo, casó en Lima con Maria Rosa de Oyague y Londoño, hija del rico mercader Francisco de Oyague y García de Carrión, prior del Tribunal del Consulado, y de su primera esposa Juana Manuela de Londoño y Goenechea.

De este enlace nacieron siete hijos, tres mujeres Maria Teresa, Rosa y Francisca y cuatro varones , Juan José, VII mayorazgo de Aliaga, Pedro, Jerónimo y Francisco de Aliaga Sotomayor y Oyague. Los Aliaga, una gran familia.