Puertollano

Alfredo Muela, autor de una tesis doctoral sobre este autor, presentó su proyecto de investigación en la Casa de Cultura de Puertollano

Rescatando la figura poética de Federico Muelas

J. Carlos Sanz

01/03/2011

(Última actualización: 01/03/2011 13:00)

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Con motivo del centenario del nacimiento del poeta conquense Federico Muelas, la Diputación de Cuenca acaba de publicar la tesis doctoral llevada a cabo por el puertollanense Alfredo Muela Calero y que bajo el título “Estudio y edición de la poesía de Federico Muelas” vio la luz en la UCLM.

Esta tarde, el autor ha presentado su obra de investigación en el salón de actos de la Casa de Cultura de Puertollano. Un acto al que han acudido Luis Pizarro, Concejal de Cultura, y Jesús Mª Barrajón, profesor de Literatura de la UCLM que dirigió la tesis doctoral por la que Alfredo Muela obtuvo sobresaliente Cum Laude.

Tanto Muela como Barrajón coinciden en la necesidad de rescatar la figura poética de un personaje tildado por Alfredo Muela como “un hombre de cultura en el más amplio sentido”. Muela considera que Federico Muelas es exponente de la patria chica, paladín de reclamación de “lo propio” pero sobre todo un autor castellano-manchego muy desconocido, metido en el cuarto trastero de aquellos cuya obra literaria fue soterrada durante la posguerra española. Una figura olvidada, que no suele aparecer en las teorías literarias actuales y que precisaba de ser rescatada de este pozo de ignorancia.

Ese fue el motivo por el que Alfredo Muela se decidió a emprender un estudio exhaustivo de este poeta conquense, animado e impelido por Jesús Mª Barrajón. Asegura Muela que no tenía conocimiento de tal figura literaria, que un buen día el profesor Barrajón le habló de la necesidad de rescatar dicho autor, “si te interesa, vamos a ello” recuerda como palabras cruciales para iniciar una investigación que deparó en una tesis doctoral. El trabajo, finalizado en el año 2011, se ha ido actualizando ampliando las miras hacia el entorno literario donde se desenvolvió Federico Muelas, su generación literaria así como una disección profunda de los cinco poemarios que realizara el poeta conquense.

Barrajón destaca de Federico Muelas su gran conocimiento de la provincia de Cuenca, sus vínculos con los movimientos vanguardistas de la época, caso del surrealismo, “un poeta virtuoso, que domina la técnica” y que para el profesor de literatura en la UCLM “tiene un lugar en el panorama español de posguerra”. Confiesa que a raíz de la publicación de este estudio, la ciudadanía podrá conocer mucho mejor a Federico Muelas, un poeta que junto a otros aparecieron como cuentagotas durante la posguerra.

Apuntes del autor sobre el libro

La obra poética de Federico Muelas y Pérez de Santa Coloma, poeta conquense de la posguerra española nacido un siete de octubre de 1910, ha sido insuficientemente conocida y estudiada hasta el momento. Aunque es cierto que casi toda su poesía lírica ha sido ya publicada, primero dosificada en ediciones breves y después en la importante y muy completa antología poética realizada por Carlos de la Rica en 1979. Con este libro se pretende paliar la deuda que pudiera existir con la obra de este hombre polifacético que merece, aunque sólo sea por su significación histórica, una mirada crítica que la sitúe en su tiempo y profundice en sus posibles valores con la debida atención. Hay que convenir con César Augusto Ayuso en que "sacar a la luz, aclarar, restituir corrientes y episodios marginales, por marginados, de la literatura de posguerra [en este caso, la figura de Federico Muelas] nunca está de más, porque la cesta de cualquier historia requiere siempre de cuantos mimbres le sean precisos para que el agua, que siempre ha de escapar, lo haga de la forma menos escandalosa posible".

¿Dónde ha situado la crítica, literariamente, a Federico Muelas? A esta pregunta dedicamos un buen número de páginas en nuestro estudio; no obstante, podemos adelantar aquí que algunos críticos, por razones de afinidad cronológica, estética, temática, etc., lo sitúan en la llamada generación del 36; otros, casi reali zando un salto en el vacío en la trayectoria lírica de Muelas -como si el poeta no hubiera aparecido antes, o lo hubiera hecho con tal liviandad que apenas se notara su presencia en el marco poético de posguerra-, sólo resaltan su huella en el neopostismo de Ángel Crespo y Gabino Alejandro Carriedo (especialmente por su participación directa en la revista El Pájaro de Paja y otras del llamado Postismo de Segunda Hora). Es como si se diera cumplimiento, quizá sin proponérselo ni unos ni otros, a estas premonitorias palabras de José María Valverde: "La generación que va a suceder a la del 27 está inconcreta aún en sus características cuando llega la guerra. A partir de entonces ha habido dos generaciones del 36, los exiliados y los que no se fueron, y es preciso que nos fijemos mucho en los que no, porque hasta ahora venimos oyendo hablar de los que se marcharon, cuando tal vez la tragedia más honda sea la de los que se quedaron. Sobre todo quiero indicar el caso de algunos que en principio están con el Régimen político que triunfó e, incluso, vistieron camisa azul".

En cuanto a su trayectoria poética, aunque presenta ciertas etapas de cercanía a estéticas oficialistas, (prueba de lo cual es su paso por revistas como Vértice, Garcilaso, etc.), ha seguido, como Gerardo Diego, una trayectoria propia, centrada en unos temas personales dentro de unos esquemas generales que el poeta juzga acordes con las circunstancias poéticas de cada momento. Además de destacar el triple eje de su poesía más personal (lo religioso, lo familiar y Cuenca), es preciso asentir con César A. Ayuso cuando, a la vista de la escasa atención prestada al importante movimiento del Postismo de Segunda Hora y al realismo mágico de Crespo y Carriedo6, se lamenta de que sea difícil justificar la ignorancia e infravaloración que los autores más representativos de este frente, así como algunas de sus empresas de los años 50 y 60 -revistas y títulos de libros, principalmente- han recibido de quienes historian y comentan la poesía de esta etapa. En particular reclama nuestra atención cuando, en referencia a Muelas, manifiesta: "Si Crespo y Carriedo ahorman lo más puro y genuino de este espíritu, los otros [autores que les acompañan] demuestran tanto cierta polinización mágica como vetas de inquietud y redescubrimiento onírico muy personales, que en Muelas rompe un auténtico deslumbramiento verbal de ejercicio surrealista. Todos ellos, incluido este Muelas insólito, merecen una atención mayor de la que hasta ahora se les ha prestado". Con lo cual, como tendremos ocasión de probar más adelante, además, se está resaltando una faceta poco conocida y estudiada de la poesía de Muelas como es la de su componente vanguardista.

En lo que respecta a su biografía, es necesario reconocer la adscripción de Muelas a la España oficial y victoriosa de la posguerra inmediata, pero, a la vez, conviene leer con detenimiento algunos de sus "Sonetos con asperón" (del libro Cantando entre Cielo y sangre, incluido en su poemario Apenas esto) y algunas de su arengas (véase El libro de las arengas, integrado en el poemario Ardiente huida), para aceptar que su posición política no es tan simple de definir; en este sentido, es bueno señalar aquí cómo en una ocasión realiza un escrito elegíaco en el que denuncia con vehemencia el asesinato de García Lorca, y también cómo, en otros momentos, lamenta la intransigencia de ciertos comportamientos de la dictadura franquista, según deducimos de versos como estos: <<¡Abrid ya las compuertas cerradas, [...] / Ya es hora de cambiar, corazón, de postura, / de sacudirse costras de saliva y de caspa, [...] / ¡Tirad esos ficheros de recuerdos que os dieron; [...]>>. De ahí que el propósito fundamental de nuestro estudio sea no sólo el de analizar la obra poética de Federico Muelas, sino también situarla en su tiempo y circuns- tancias históricas para comprenderla mejor en su propio significado, lo cual nos llevará a una valoración más ajustada de la misma.

Una cuestión que llama la atención es la resistencia de Muelas a publicar sus obras; aunque escribe mucho y desde muy pronto (sus primeros poemas conocidos son de 1929 aproximadamente) hemos de esperar hasta 1959 para que se publique su Apenas esto, con el que obtiene el premio Larragoiti de poesía; a él seguirán, con cierta parsimonia,Tesorillo de pobre (1962), Rodando en tu silencio (1964), -premio Nacional de Poesía de aquel año-, Los Villancicos de mi catedral (1967), Cuenca en volandas (1968) y Ángeles albriciadores (1971).

El estudio de conjunto que aquí desarrollamos se presenta estructurado en tres bloques de diferente extensión. El primero, con la brevedad que exige el objetivo de aportar únicamente los datos imprescindibles para ello, se ocupa de situar a Federico Muelas en sus dimensiones biográficas, en sus rasgos más sobresalientes desde el punto de vista de su personalidad y en su vinculación con la ciudad de Cuenca. El segundo quiere ser un apunte o acercamiento, sucinto si se quiere, pero suficiente, sobre la ubicación generacional de Muelas. A lo que ya hemos indicado en este sentido al principio de esta introducción, es decir, a cómo la mayoría de las opiniones al respecto se reducen a situarlo en dos extremos ("generación del 36" o el neopostismo próximo a Crespo y Carriedo1), nosotros añadiremos que, asentado que ha de ser incluido en la primera generación poética de posguerra, no es posible encuadrar a Muelas, por razones estéticas, temáticas, formales, etc., en una sóla tendencia poética, ya que su senda lírica es variada y singular. El tercer bloque y de mayor extensión, es el que tiene por motivo el estudio de su obra poética; tras una descripción de conjunto de la misma y una aproximación general al universo lírico del poeta conquense, recorremos con detenimiento cada uno de los cinco poemarios con sus respectivos libros: Apenas esto (serie de siete libros escritos entre 1930 y 1939, en los que se "injertan las inevitables influencias juanrramonianas, de los otros poetas del 27, pero también sus más personales poemas. Neopopularismo, poesía de élite, estrófica, medida, serena")2; Gozo y llanto en el umbral (escrito entre 1967 y 1970), donde "está la práctica totalidad de su poesía religiosa, [...] el mundo del vi- llancico, tocado anteriormente en su versión, casi creación, de los hallazgos de los vi- llancicos conquenses, le experimenta para la escritura propia" Ardiente huida (1951-1965), poemario que corresponde a su etapa vanguardista, "es una experimentación interesante [...] que le arranca de una postura cómoda y le precipita a una juventud auténticamente inédita y con decididas y firmes convicciones de un cambio. [...] Al fin se suelta la fantasía, se precipita la palabra y el juego está hecho"; Rodando en tu silencio, donde se dan cita temas conquenses y poemas de carácter íntimo y familiar; y, por último, Juglaría, un poemario de asunto variado en el que tienen cabida poemas de circunstancias personales derivadas de motivos más o menos intrascendentes (cartas a los amigos, odas y elegías a lugares o personas de cierta afinidad emotiva para el poeta, etc.), así como un largo poema sin terminar que plasma la etapa de España conocida como los "25 años de Paz". Tras el análisis de las constantes temáticas, de la evolución estética y de los elementos de la lengua poética de la lírica de Muelas, se da paso al comentario de dos poemas emblemáticos de Muelas: el "Soneto a Cuenca" y el "Canto a los juguetes rotos de mis hijos", que representan hitos del tema conquense el uno, y del amor filial y el hecho religioso el otro, aspectos muy relevantes en la temática poética de Muelas. La elección de estos poemas para realizar su comentario se justifica también porque nos servirán para mostrar una síntesis de los rasgos más importantes de las constantes estéticas y formales de la poesía de Muelas.

Conviene apuntar, respecto a las conclusiones finales que se desprenden de nuestro estudio, las siguientes reflexiones: en cuanto a las constantes temáticas, Federico Muelas parte de unos motivos propios del proceso de rehumanización de la poesía de posguerra (la intimidad, la familia, la tierra, el paisaje cercano, Dios, el paso del tiempo, el amor conyugal, etc.); después, pasa por cierto tipo de poesía social, en la medida que da cabida en sus poemas a una preocupación por los más humildes y desfavorecidos social y culturalmente, y exterioriza en alguna ocasión su oposición a la dictadura política y a los excesos de los gobernantes; también convive durante unos años con la vanguardia del Postismo de Segunda Hora. En cada uno de esos momentos, aborda los tres ejes más personales y fundamentales de su lírica: el conquense, el religioso y el amor filial y conyugal. Respecto a su evolución estética, importa resaltar cómo Muelas construye, con la diversidad que va desde la evasión imaginativa hasta el realismo de la intrahistoria cotidiana, una obra poética difícil de reducir a esquematismos e inclasificable en su conjunto, pues representa una síntesis de las formas clásicas del Garcilasismo, del lenguaje popular de la lírica tradicional y de la experimentación de las vanguardias neopostistas. Una observación de los elementos de la lengua poética nos llevará a conocer cómo traslada Muelas al poema su configuración de la realidad y la representación imaginativa del mundo a través de la peculiar disposición de las palabras en el poema, de la expresividad del material fónico y el dinamismo expresivo y de la irracionalidad en el empleo del lenguaje.

No se agotan en este estudio, naturalmente, todos los puntos de reflexión y análisis en torno a la obra de Federico Muelas. Otras líneas de posible desarrollo posterior merecedoras de atención podrían ser las siguientes: la realización de una biografía exhaustiva y completa de Muelas que, a la vez que sitúe la figura del poeta en su época, contribuya a dimensionarla en sus justos términos; la revisión de su presencia en las revistas literarias de posguerra y en los medios periodísticos de los años 50, 60 y 70, poniendo énfasis en su labor como cronista de Cuenca; el estudio de su poesía de compromiso social y vanguardista, del que la obra citada de C. Morales es un buen apunte; el análisis de su obra no poética, en particular la prosa o el relato corto; el estudio y la reflexión del sentimiento religioso y la idea de la muerte en su poesía con más profundidad de lo que se hace aquí, etc.

Hemos pretendido aportar con nuestro estudio un pequeño granito de arena en el panorama bibliográfico de Federico Muelas, a quien nos atrevemos a calificar desde aquí, a modo de titular apretado, como el poeta de las oscilaciones.