Cultura

Club de vinos

Nace "El Arte de Beber", un espacio para reivindicar el valor de los vinos de cooperativas

Bodegas San Dionisio S. Coop. , de Fuenteálamo (Albacete), entre las diez bodegas participantes en el Club

José Belló Aliaga

05/12/2010

(Última actualización: 06/12/2010 12:00)

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En el Circulo de Bellas Artes de Madrid, ha tenido lugar la presentación del Club de Vinos "El Arte de Beber", durante un acto que contó con la presencia de Óscar Mariné, responsable del diseño de la iniciativa; Isabel Bombal, Directora General de Industria y Mercados Alimentarios del Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino; el enólogo Ignacio de Miguel; la periodista y Premio Nacional de Gastronomía, Paz Ivison; y el bodeguero Joaquín Hernández, uno de los impulsores de este club de vinos y responsable de una de las bodegas cooperativas promotoras de El Arte de Beber, BSI, Bodegas San Isidro de Jumilla. Es además Vicepresidente del Consejo Sectorial del Vino de Cooperativas Agro-alimentarias.

El Arte de Beber

Nace El Arte de Beber, un espacio común impulsado por Cooperativas Agro-alimentarias, que por primera vez reivindica el valor de los vinos de las bodegas cooperativas españolas. Ideado por el estudio de Óscar Mariné (Premio Nacional de Diseño 2010), este club de vinos abierto a todas las cooperativas vinícolas del país quiere convertirse en punto de referencia y expresión de los valores inherentes al producto cooperativo.

La idea de El Arte de Beber surge de la necesidad de otorgar al vino cooperativo el espacio que debe ocupar en el mercado, pero también de la decidida voluntad de difundir los elementos que lo convierten en un producto de arraigo cultural y social: calidad, producción sostenible, vínculo a la tierra, unión de los esfuerzos de muchos pequeños empresarios…

600 bodegas cooperativas

En España, existen en la actualidad alrededor de 600 bodegas cooperativas distribuidas por todo el territorio nacional y con representación en todas las zonas productoras.

Su producción abarca una enorme variedad de uva con la que se elaboran siete de cada diez vinos, en torno al 70% de la producción española, incluidos los de mayor calidad.

Los vinos cooperativos son vinos de producción propia, al proceder de las aportaciones de los cerca de 160.000 socios viticultores que gestionan su propia tierra. Su experiencia –nadie conoce mejor la forma de cultivar y de obtener frutos de máxima calidad de un viñedo que su propio dueño-, unida a la labor de técnicos de campo y enólogos en el proceso de selección de matera prima y elaboración garantizan un producto final de gran calidad.

Sin embargo, durante años, los vinos que se gestan en las propias cooperativas han permanecido a la sombra de los grandes nombres del sector por motivos de diversa índole.

Producción sostenible

Ahora, sus productores buscan cambiar esa tendencia presentando vinos cuidados y con la garantía de trazabilidad que sólo da el haber sido creado en el mismo entorno donde creció la uva, manteniendo un riguroso seguimiento de sus cualidades desde el origen.

Los vinos cooperativos presentan otra característica distintiva: su producción es sostenible. Todas las bodegas cooperativas se ubican en el medio rural, con vocación de permanencia y, en muchos casos, como única empresa de la zona y piedra de toque de la economía local.

Diversos estudios socioeconómicos avalan al cooperativismo vitivinícola como un valor añadido en el campo español, evitando la despoblación.

4.000 puestos de trabajo

En la actualidad, generan en torno a 4.000 puestos de trabajo fijo y una producción anual valorada en más de 1.000 millones de euros.

Casi el 50% del millón de hectáreas que ocupan los viñedos en España pertenecen a algún socio cooperativista y, en múltiples regiones, constituyen las únicas aportaciones de verde al paisaje en épocas estivales. Conforman además un soporte medioambiental insustituible contra la desertización en determinadas zonas semiáridas.

Por otro lado, el trabajo de las cooperativas, conjugando tradición e innovación, ha permitido recuperar variedades de uva que se creían perdidas.

El concepto ‘el arte de beber’

OMB Design, el estudio de Óscar Mariné, trabajó con estas ideas para desarrollar un concepto novedoso que conectara al consumidor con el vino cooperativo. Su primera aproximación fue conceptual: querían crear algo que recogiera el vínculo que tiene el vino cooperativo con las personas que lo producen y la tierra de donde nace; que reflejara la idea de unión de esfuerzos que implica la gestión cooperativa; y, al mismo tiempo, buscaron poner el acento en que los vinos cooperativos no son cosa del pasado, sino un fenómeno con presente y aún mucho más futuro.

Así surge el club de vinos El Arte de Beber, diseñado con vocación de perdurar y convertirse en referente del sector. La intención de sus impulsores y creadores es que la marca colectiva de los vinos pertenecientes a la selección de El Arte de Beber inspire al consumidor la confianza de elegir un valor seguro.

Un proyecto abierto

El proyecto está abierto a la incorporación voluntaria de cualquier bodega cooperativa.

El principal requisito para unirse al club es que la calidad de sus vinos haya sido acreditada por altas puntuaciones en guías de referencia, premios en concursos nacionales e internacionales de prestigio, gran reconocimiento en el mercado y entre los consumidores, una buena relación calidad/precio y, en su caso, a través de una cata ciega realizada por un jurado independiente.

Comienza con 25 vinos

El Arte de Beber comienza con 25 vinos diferentes y de alta calidad, pertenecientes a diez bodegas cooperativas, pero la iniciativa ya tiene previsiones de crecimiento.

Sus organizadores calculan que, en 2011, se podrían integrar en el Club nuevos vinos selectos, de otras veinte bodegas cooperativas más.

Sin pretenderlo, las bodegas que participan inicialmente en esta aventura abarcan casi la totalidad del territorio nacional. Desde el norte, representado por Galicia y el País Vasco; hasta Andalucía pasando por Cataluña, Aragón, Valencia y Castilla-La Mancha.

Además de poner en valor la calidad del vino corporativo, El Arte de Beber también quiere convertirse en un acicate para que las bodegas cooperativas inviertan esfuerzos en lograr los vinos de la mayor calidad posible y poder, así, aspirar a ser elegido por el club de vinos que pretende amparar a la selección de los más exquisitos.

Bodegas participantes

Son diez las bodegas participantes, entre ellas Bodegas San Dionisio S. Coop. , de Fuenteálamo (Albacete):

Anecoop-Bodegas Valencia.

BSI. Bodegas San Isidro Jumilla (Murcia)

Coop. Agrícola La Aurora Montilla (Córdoba)

Bodegas Covila S. Coop. La Puebla de Labarca (Álava)

Grandes Vinos y Viñedos Cariñena (Zaragoza)

Bodegas y Viñedos Labastida Labastida (Álava)

Bodegas San Dionisio S. Coop. Fuenteálamo (Albacete)

Bodegas San Valero (BSV) Cariñena (Zaragoza)

Unió Agraria - Cellers Unió Reus (Tarragona)

Vitivinícola del Ribeiro S.C.G. Ribadavia (Ourense)