Cultura

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Rimas: Del nuevo parque del terri a los mineros de Puertollano

Rimas a modo de dedicatoria, del “parque del terri” (o del terril), a los mineros de Puertollano y a todos quienes vivieron con intensidad la etapa minera de esta ciudad

José Lorenzo Agudo (Doctor-Ingeniero de Minas)

04/12/2010

(Última actualización: 04/12/2010 12:00)

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Introducción. Reseña histórica de la escombrera “El Terri”:

En Mayo de 2010 se procedió a inaugurar en Puertollano, el denominado “Parque del Terri”, construido sobre la vieja escombrera carbonosa conocida como “El Terri”.

Esta escombrera formó parte del complejo minero-industrial que la Sociedad Minero y Metalúrgica de Peñarroya (SMMP), constituida en París en 1881, comenzó a montar en Puertollano en 1915, y cerró definitivamente en 1972. A pesar de tratarse de una sociedad dedicada a la minería metálica y su metalurgia, en este caso, el complejo fue montado en torno a los carbones y pizarras bituminosas de la cuenca de Puertollano.

Dicha escombrera se formó mediante una instalación conocida como “cable aéreo”, una especie de teleférico, que se montó en 1925, comenzó a trabajar al comienzo de 1926, y funcionó hasta 1972, fecha en que el citado complejo cerró sus últimas instalaciones.

Las plantas del complejo que más utilizaron esta escombrera, por orden de mayor a menor aportación de materiales, fueron: el Lavadero Central de Carbón, la Fábrica de Destilación de Calatrava, y la Central Eléctrica de Calatrava, situadas todas en la proximidad de la escombrera.

Motivaciones para un estudio de la escombrera y para esta dedicatoria

En el curso de las obras de este parque, y al conocer algunas citas incorrectas que aparecían en los medios de comunicación, en relación con el nombre de esta escombrera, el autor se sintió motivado a realizar un amplio estudio que aclarase, de una vez por todas, el nombre original de la misma y la procedencia del nombre con que es conocida actualmente.

El estudio se amplió a otros muchos aspectos de esta escombrera, tanto locales, como en el contexto de sus similares en Europa. Y por su interés, el Ayuntamiento de Puertollano consideró conveniente ofrecer una presentación del mismo en la Casa de Cultura de Puertollano, lo que tuvo lugar en la fecha 27 de mayo, unos días antes de la inauguración del parque.

Una de las conclusiones del estudio fue que las denominaciones “terri” o “terry”, derivan del nombre francés “terril”, que se daba en Francia y Bélgica a estas primeras grandes escombreras de formas marcadamente cónicas. Concretamente, la citada SMMP denominaba oficialmente a esta escombrera, como Terril Central en francés, y como Escombrera Central en español.

Pero además de todos los aspectos de tipo técnico y medioambiental sobre este tipo de escombreras, su evolución en el tiempo, y los usos que se hace de ellas, el autor pudo captar, en innumerables artículos, descripciones y referencias, la gran consideración y estima con que se ven estas escombreras.

Las localidades y municipios, y las comunidades que los habitan, tienen un gran respeto a este tipo de estructuras, porque representan el pasado reciente de las ciudades, el lugar de trabajo de los antepasados, y la estructura más visible de todo lo que dejó la minería del carbón.

Movido por estos sentimientos de consideración, estima y respeto, hacia quienes fueron los artífices de esta escombrera, y en sentido más amplio, los artífices de una importante etapa del pasado de Puertollano, el autor del trabajo no creyó bien terminada su labor sin hacer una dedicatoria de este parque, a dichos artífices.

Y nada mejor que hacerlo con una Rimas, pues, aunque no sea este, ni mucho menos, el modo usual del manejo del lenguaje que tiene un técnico, permite acercarse mejor al recuerdo, a la afectividad, y a la gratitud.

Las Rimas: objeto y contenido

Se trata de unas humildes Rimas que pretenden hacer una dedicatoria del parque que acaba de ser creado sobre el montículo conocido como “El Terri”, el “Parque del Terri”, a todos los mineros y trabajadores que les acompañaron en su quehacer. Y por extensión, a todos los vecinos de Puertollano que vivieron con intensidad aquella gran etapa fundamentalmente minera de esta ciudad.

Las Rimas comienzan hablando precisamente del nombre actual y del nombre inicial a los que nos hemos referido, terri y terril, tanto como nombre común, como propio, y de su posible coexistencia. Y para apoyarlo se utilizan ambos en el texto.

Seguidamente pasan a recordar a los mineros de interior y otros trabajadores, que tanto contribuyeron al progreso del momento y del futuro de Puertollano. Recuerdan también los diferentes procesos de aprovechamiento, cuya última fase operativa concluía en todos los casos en “El Terri”. Evocan a continuación los riesgos de los trabajos, los esfuerzos implicados en los mismos, y los productos que se consiguieron obtener.

Tratan después sobre la reciente rehabilitación de “El Terril” como un parque, que le permite ser considerado como la antítesis de los inclementes tajos subterráneos, lo que nos invita a recordar con gran respeto y aprecio a quienes trabajaron en los mismos.

Y como colofón final y parte nuclear de la dedicatoria, y a modo de homenaje, se hace una dedicatoria del “Parque del Terri” a todos ellos, mineros y otros trabajadores, que tantos esfuerzos realizaron en su tiempo. Y extensivamente, como hemos dicho, a todos los ciudadanos que vivieron aquella crucial etapa.

Porque, aunque no se diga en las Rimas, todos ellos fueron los pioneros de una actividad energética que, con sucesivos relevos, de rama o de tecnología, Puertollano ha sabido seguir manteniendo y desarrollando. Y ello de modo y manera que, después de transcurrir bastante más de un siglo, estas actividades energéticas siguen constituyendo, hoy día, una parte fundamental de la riqueza industrial de esta ciudad.

En este sentido, de homenaje y dedicatoria del “Parque del Terri”, se sugieren para el mismo los merecidos sobrenombres de “El Monte de los Mineros” y “El Monte de los Esfuerzos”, por las razones que seguidamente se exponen.

Decimos “El Monte de los Mineros”, ahora que se puede subir a este montículo, porque siendo una denominación muy sencilla, tiene muchos motivos mineros de gran fondo y calado.

Porque se ha formado con los propios materiales, estériles, que los mineros sacaron de las minas, acompañando a carbones y pizarras. Porque además está hecho por sus compañeros que se ocupaban del tratamiento de estos carbones y pizarras. Porque no es algo artificialmente construido para recuerdo, sino una estructura industrial que se conserva, es decir, un elemento de nuestro patrimonio histórico minero. Porque está en plena zona minera, en el borde de la cuenca, entre las minas y las grandes instalaciones fabriles de la SMMP, donde se trataron carbones y pizarras. Porque desde el mismo se alcanza a ver la cuenca completa, con todos los restos visibles de las implantaciones de las minas, y de las instalaciones de tratamiento o aprovechamiento a ellas ligadas.

Y finalmente, aunque tampoco se diga en las Rimas, porque su rehabilitación ha podido hacerse con fondos ligados a la minería del carbón.

Son muchas razones que hacen que “El Terri” bien merezca llamarse “El Monte de los Mineros”.

Decimos también “El Monte de los Esfuerzos”, imitando de alguna manera al poeta Juan Delgado López de la Cuenca Minera de Riotinto, que en un verso de un poema (posteriormente Cantata Minera), se refiere a dicha cuenca como Catedral de los esfuerzos.

Y lo decimos, porque “El Terri”, “El Terril”, representa los muchos esfuerzos de nuestros mineros.

Porque cada metro cúbico del mismo, cada tonelada, lleva acumulados todos los esfuerzos realizados: en los frentes de arranque de carbón o de pizarra; en la carga en vagonetas; en el arrastre hasta el pozo; en el transporte hasta los lavaderos o fábricas de destilación; en los tratamientos en estas instalaciones; y finalmente en la propia formación de la escombrera. Y estos son solamente los metros cúbicos que quedaron aquí, porque otros muchos se fueron: como carbón, como electricidad, como gasolinas, como aceites, o como otros derivados.

Todos esos esfuerzos fueron haciendo crecer y levantar este monte, día a día, durante casi medio siglo, por lo que muy justamente, merece también llamarse, “El Monte de los Esfuerzos”.

RIMAS A MODO DE DEDICATORIA, DEL “PARQUE DEL TERRI” (O DEL TERRIL), A LOS MINEROS DE PUERTOLLANO Y A TODOS QUIENES VIVIERON CON INTENSIDAD LA ETAPA MINERA DE ESTA CIUDAD

-----Nombre común-----

Terri o terry lo llamamos,

y siempre con mucho afecto,

aunque todos bien sabemos

que no son nombres perfectos.

Que proceden de terril,

que fue su nombre primero,

pero fue evolucionando

sobre todo en el acento.

Y aunque este nombre es francés,

muy castellano es, su aspecto,

tanto a la hora de escribirlo,

como cuando hay que leerlo.

Terril suena más a tierra

y es de tierra apilamiento;

pero terri se le llama

desde hace ya mucho tiempo.

¡No impongamos ningún veto,

que ambos merecen respeto!

-----Nombre propio-----

Puede ser buen nombre propio,

bien “El Terri”, o “El Terril”,

que defensa tienen ambos

y bien pueden convivir

“El Terril” viene a sonar,

como “el candil” o “el carril”,

de manera tan minera

que nos llega a seducir.

Pero además este nombre

es muy recio y varonil,

como fueron los mineros

en aquel entorno hostil.

¡Sólidos como un fortín,

solidarios hasta el fin!

-----Mineros y muchos más-----

Para bien hacer justicia

hay siempre que recordar

que al trabajo del minero

le seguían muchos más,

en talleres y en oficios,

en servicios, cantidad,

y en las múltiples tareas

del procesado industrial.

Todos juntos permitieron

a Puertollano alcanzar,

con apoyo ciudadano,

una gran prosperidad.

Con empuje empresarial

y mucho esfuerzo social.

-----Trabajos que simboliza-----

Si visitamos “El Terri”,

si en “El Terril” caminamos,

pisaremos el pasado

de antiguos conciudadanos.

Pisaremos materiales

de bajo tierra sacados,

casi sin luz y sin aire,

sin espacios ni descansos.

Que con penas y peligros,

y con cuantiosos destajos,

de los frentes se arrancaron

y hasta el pozo se llevaron.

Y una vez en superficie,

recibieron más trabajos,

para fabricar productos

que eran muy necesitados.

De las capas carbonosas,

tras su estrío o su lavado,

se produjeron carbones

para distintos mercados.

De los carbones más pobres,

a través de su quemado

se fabricó “luz por cable”

para uso industrial y urbano.

De pizarras con bitumen,

mediante su destilado,

se obtuvieron gasolinas

y otros muchos derivados.

“La Peñarroya” con celo

después “la Calvo Sotelo”.

-----Formación del Terril-----

Con los restos que quedaban

tras completar los procesos

a pizarras y a carbones,

aun se hicieron más esfuerzos.

Con más manipulaciones

se formó un terril con ellos,

erguido y abigarrado,

que siempre apuntó hacia el cielo.

Pero acabó calcinado

y bastante degradado.

-----Rehabilitación-----

Este año dos mil diez,

tras importantes arreglos,

“El Terri” se ha convertido

en un Parque muy señero.

Tenemos en este sitio,

para que no lo olvidemos,

las condiciones contrarias

a los tajos del subsuelo.

No hacia abajo sino al cielo,

no cerrado sino abierto,

plena luz frente a ninguna,

más que con aire, con vientos.

Con vistas al horizonte,

un bonito miradero,

para ver toda la cuenca

de la mirada en un vuelo.

Un lugar para el paseo

un espacio de recreo

-----DEDICATORIA-----

“El Terri” ha conseguido,

con su acondicionamiento,

el paso a una nueva vida,

su justo renacimiento.

Cada vez se ve mejor

como un monte-monumento,

como un colosal testigo

del trabajo en el subsuelo,

“El Terril” es pregonero

del trabajo del minero,

pues traslada nuestra mente

a tiempos del carboneo.

¡Es un monte de recuerdos

de muchísimos esfuerzos,

de vivires muy modestos,

de anhelos y de denuedos!

¡¡Un monte de sentimientos,

un símbolo duradero,

que bien merece llamarse,

con orgullo y con respeto,

“El Monte de los Mineros”

“El Monte de los Esfuerzos”!!

Enalce al estudio que, sobre el terri, ha realizado el autor de estas rimas