Del 1 de octubre de 2010 al 9 de enero de 2011, en la Fundación Juan March

Exposición de Los Paisajes Americanos de Asher B. Durand (1796-1886)

Es la primera exposición monográfica y retrospectiva que se exhibe fuera de Estados Unidos

José Belló Aliaga

03/10/2010

(Última actualización: 03/10/2010 14:00)

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El día primero de octubre tuvo lugar la inauguración de la exposición Los paisajes americanos de Asher B. Durand (1796-1886) en la Fundación Juan March, situada en la calle Castelló número 77, de Madrid, con la intervención de la Dra. Linda S. Ferber, conservadora jefe y directora emérita de la New-York Historical Society, y con un concierto a cargo de Diana Tiegs (soprano) y Julio Alexis Muñoz (piano), primero del ciclo Las raíces norteamericanas de Ives y Copland, organizado con motivo de esta exposición.

140 obras

La exposición está compuesta por 140 obras —óleos, dibujos y grabados— que cubren todos los periodos de la vida de Asher B. Durand, acompañadas por una selecta muestra de artistas coetáneos y de algunos seguidores. A través de esa cuidada selección, la exposición quiere presentar el particular talento de Durand como paisajista y todos los asuntos que desarrolló a lo largo de su prolongada carrera: retratos, pinturas de género y, sobre todo, unos paisajes que, con bucólica belleza, muestran los escenarios naturales de Norteamérica.

Primera monográfica y retrospectiva fuera de Estados Unidos

El 1 de junio de 1840, un artista norteamericano de cuarenta y tres años llamado Asher B. Durand se embarcaba en el puerto de Nueva York en compañía de algunos amigos y colegas, con destino a Londres, con objeto de recorrer diversas ciudades de Europa en un tour que duraría más de un año. Casi dos siglos después, más de un centenar de sus obras cruzan por primera vez el Océano Atlántico y viajan a Madrid para la primera exposición monográfica y retrospectiva dedicada a la obra de Durand fuera de su país. La exposición Los paisajes americanos de Asher B. Durand (1796-1886) supone, pues, la vuelta de Asher B. Durand a esa Europa a la que el artista viajó a mediados del siglo XIX con el "sólo propósito de instruirse", una Europa a la que ahora le ha llegado el turno y la oportunidad de contemplar —y de instruirse- con la obra de un artista casi desconocido entre nosotros.

The New-York Historical Society

Las obras provienen en su inmensa mayoría de la colección de la New-York Historical Society, y el proyecto ha contado con el asesoramiento científico de la máxima experta en la obra de A. B. Durand, la Dra. Linda S. Ferber, conservadora de esa institución. De hecho, Los paisajes americanos de Asher B. Durand (1796-1886) es el resultado de un trabajo de dos años de estrecha colaboración entre la Fundación Juan March y la citada institución neoyorquina, con la colaboración de las mayores expertas en Durand y en el arte americano del siglo XIX: las Dras. Bárbara Novak, Bárbara Dayer Gallati, Rebecca Bedell, Roberta Olson, Marilyn Kushner y Kimberly Orcutt.

La New-York Historical Society es, desde su creación en 1804, el museo más antiguo de Nueva York y una de las instituciones sin las que no se entendería el extraordinario papel que esa ciudad ha desarrollado para la cultura y la historia de la América moderna. La Society custodia con eficacia una enorme colección de arte y documentos históricos; entre ellos, la mayor colección de obras de Asher B. Durand, tan estrechamente ligado a la formación de la Nueva York moderna, y cuya obra la Society está empeñada en difundir.

Asher Brown Durand

En los Estados Unidos Asher B. Durand es sobradamente conocido como una figura central de su tradición pictórica. Celebrado como uno de los paisajistas americanos más influyentes de su tiempo y como pionero del grabado (aprendió las tradiciones académicas europeas adaptando su iconografía a los billetes de banco, y en 1812, con apenas dieciséis años, ya había grabado nada menos que la Declaración de la Independencia de John Trumbull), fue el mentor, junto con su amigo Thomas Cole, de la Hudson River School, la famosa escuela de paisajistas americanos del siglo XIX. Su obra forma parte de las más importantes colecciones públicas y privadas del país y se ha exhibido con frecuencia, tanto individualmente como en las más relevantes exposiciones colectivas dedicadas en las últimas décadas —también en Europa— a la pintura americana de paisaje.

Viaje de retorno

Aquel primer y único viaje de Durand a Europa en 1840 significó para el artista el conocimiento directo de las obras de los maestros europeos (y la adquisición de un cierto catálogo de preferencias: el gusto por Rubens y Rembrandt, por Claudio de Lorena o Constable, el menor aprecio de Turner, por citar sólo algunos ejemplos).

Este segundo, el que supone la exposición Los paisajes americanos de Asher B. Durand (1796-1886), es, en todos los sentidos, un viaje de retorno; ya no del propio Durand, sino de sus obras, que viajan para ponerse al alcance de quienes quieran contemplarlas. Y, más allá, la visión franca de las realidades y los paisajes de América a través de los ojos de Durand. No es otro el sentido de toda retrospectiva, en cuya etimología está el acto de volver la vista atrás.

Eminente mirador

Los paisajes de Durand, en los que destaca su devoción por los árboles —su "arborofilia”- poseen aquella "juventud perpetua" que Emerson adscribía a los bosques, trasuntan una "belleza terapéutica" (Rebecca Bedell), con poder para restablecer la salud y el equilibrio perdidos por los excesos de la civilización y el modo de vida de las grandes urbes modernas, de los que la ciudad de Durand, Nueva York, se convertiría con el tiempo en la metáfora perfecta.

La larga vida de Durand, transcurrida entre Nueva York y sus frecuentísimas estancias en las montañas y los valles de su tierra, acompaña la práctica totalidad del siglo XIX norteamericano y constituye por ello un mirador eminente al que asomarse para conocer con perspectiva y de primera mano la cultura americana de la época. De ahí el plural del título de la exposición, que hace referencia tanto a los paisajes de Durand en su sentido geográfico más literal —las montañas Catskill o las Adirondacks, los valles y vistas del río Hudson, los lugares que frecuentó y pintó, entre muchos otros— como a sus "paisajes" intelectuales: la de Durand es la América espiritualizada y naturalista de Thoreau, Emerson y Whitman, la de la emergente conciencia de nación con un destino y la del creciente cosmopolitismo de la Nueva York en torno a 1800, la de las influencias europeas y su transformación en tradiciones culturales —y también artísticas— vernáculas.

El catálogo

El catálogo de la exposición es la primera publicación en castellano dedicada a Asher B. Durand y reúne, junto a una estudiada selección de obras, un conjunto de ensayos de los especialistas más autorizados, que con su aproximación plural a Durand configuran una imagen variada, a la vez que coherente y completa, de su figura y su obra: el lector extraerá sin duda esa imagen de los ensayos de algunos de los mejores conocedores de la obra de Durand y el arte americano del XIX.

Además, junto al catálogo se publica la edición semifacsímil y bilingüe (español e inglés) de las nueve Letters on Landscape Painting, publicadas por Durand en 1855 en The Crayon (la primera publicación periódica dedicada a las bellas artes en América), y en las que éste recogió su poética y su praxis artística, combinando las reflexiones más espiritualizadas con los consejos pictóricos más prácticos.

Visitas a la Fundación Juan March

La visita a la exposición. en la Fundación Juan March, calle Castelló 77 se puede realizar en los siguientes horarios:

Lunes a sábado: 11.00 a 20.00 hs.

Domingos y festivos: 10.00 a 14.00 hs.

Visitas guiadas gratuitas

Miércoles: 11.00 - 13.30 hs

Viernes: 16.30 - 19.00 hs.

Visitas de colegios

Lunes: de 11.00 a 13.30 hs.

La Fundación ofrece visitas guiadas gratuitas para grupos escolares (máximo de 25 alumnos), previa reserva en el teléfono: 91 435 42 40 (ext. 296).