Calzada de Calatrava

Folclore, aires de Cuba y cine para el primer tramo del IV Festival de las Artes Escénicas

Tangorditos, el encanto de la arrogancia

Sasha Valdés Aragonés

18/08/2010

(Última actualización: 18/08/2010 12:00)

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Cuando pasaban diez minutos de las diez de la noche del pasado viernes, la Plaza de España de Calzada de Calatrava se llenaba de la voz, el movimiento y la pura arrogancia de Maximiliano Stia y Walter Garibotto, las dos mitades de la Compañía Tangorditos; dos clowns que, a fuerza de risas, se empapan de público para conectar de una forma muy directa con él. No importa si el que ocupa la butaca tiene 3 o 73 años, si el espectáculo empieza, ya no se levantará.

El tango y el encanto del clown, se mezcla con la magia enraizada a un origen circense que da como resultado lo entrañable de una risa sencilla. La simplicidad del humor para todos los públicos encarnada en un par de personajes que pueden tener mil personalidades diferentes.

La historia a través de un tango con mucha magia nos adentró en el viaje de dos argentinos que llegan –eso sí, en bus- a este viejo continente que es Europa, intentando conquistarla a base de presunción. Sin embargo, la elegancia fue una tarjeta de visita muy efectiva que mantuvo atento y expectante a la multitud que desde las terrazas o dentro del espacio ubicado para el público, disfrutaron con el espectáculo “MAGOrditos que nunca”.

Sábado 14 de agosto y domingo 15

El fin de semana mezcló tradición y folclore con la potencia del cine más premiado en el último año y el sabor de Cuba a través de La Maleta.

La noche del sábado y desde la Plaza de España, la Asociación Cultural Nuestra Señora de los Remedios, de Calzada, y el Grupo de Balls Populars Les Folies, de Carcaixent (Valencia) pusieron el toque folclórico que cada año tiene el Festival. Los bailes populares propios de La Mancha y la costera Valencia encantaron a un público muy definido existente en la localidad, muy arraigado al pasado folclórico y a su evolución en la historia.

El domingo 15 de agosto, la sensibilidad fluyó por las calles de Calzada. Primero la película Precious, basada en la novela Push, de Saphire, llenó durante 109 minutos el cine de críticas miradas, si bien el resultado final no fue el esperado con más de un espectador decepcionado después de las expectativas creadas a través de los premios que posee esta película de Lee Daniels; una cultura estética y un ritmo que no convencen a todo el mundo, y que quizás hayan convertido a Precious en la película comercial con el mejor disfraz independiente del año.

Tras Precious, la Casa Rural El Portón de Calatrava se convirtió en el mágico lugar que acogería, de nuevo, a la Compañía La Maleta, de Cuba. “La mulata y el negrito con sabor a meneíto” es la sempiterna historia insertada en el bufo cubano.

El bufo, que surgió alrededor de 1868 en la Cuba colonial, esclavista y racista aún dividida por estamentos, se convirtió en un espacio de negociación de los conflictos y tensiones que provocaban el racismo y las diferencias étnicas.

Esta tipología teatral va mucho más allá de la simplicidad que transmiten sus personajes, el negrito y la mulata, prototipos que se burlan de sí mismos mientras cuentan su propia historia a ritmo de tambores, guaguancó y salsa.

Este negrito desciende de abuelos gallegos, y esta mulata desciende de españoles y africanos asentados en Cuba. Los dos viven haciendo proyectos que nunca se materializan, los dos viven soñando: el uno con fumarse un Cohíbas, la otro con los 30 pesos que el “uno” le debe.

Justo Salas es el director de esta obra tan compleja que a simple vista, parece casi desprovista de inicio, nudo y desenlace; aunque la trayectoria de este actor y director nos hace pensar que de él, nunca nada es lo que parece.

A través de la música y un lenguaje divertido y ameno, el negrito y la mulata se quedan latentes en el subconsciente de todos aquellos que aquella noche disfrutaron entre risas de sus historias.

Drama y terror

El cine ha cubierto los dos primeros días que conforman el tramo central del IV Festival de las Artes Escénicas.

El lunes La Cinta Blanca de Michael Haneke obtuvo la mejor respuesta de público hasta el momento. Una serie de hechos turban a un pequeño pueblo protestante de principios del siglo XX al norte de Alemania. La Primera Guerra Mundial se acercaba y los habitantes reflejan la reflexión de lo que será el fascismo en las vísperas de la PGM.

Cruel, demoledora, tremendamente fascinante con imágenes que intoxican hasta lo más profundo del alma. Maravillosamente dura.

Ayer, martes, la crudeza se hizo patente a través del film de Lars Von Trier, Anticristo. Una polémica película que por un lado deja visible el lado más terrorífico del ser humano y por otro no nos deja un “después” en el que se midan las consecuencias.

Revolucionaria o no del cine de terror, Anticristo no deja indiferente a nadie, ya sea por las nauseas en las escenas boscosas o por la admiración que los frikis del género evocan hacia Von Trier.

Sin embargo, y si aún no la habéis visto, es mejor que lo hagáis. O no. Depende de la capacidad de aguante y sensibilidad de cada uno.