Opinión

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Decir adiós

Alfredo Hernández Sacristán

18/08/2010

(Última actualización: 18/08/2010 12:00)

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Cuando nos vamos haciendo mayores, al menos a mí me pasa, cuesta decir adiós o diciéndolo de forma parecida,es mas costoso despedirse. No sé por qué será; tal porque se ha repetido innumerables veces las fórmulas estereotipadas.

Infinitas veces hemos pasado por ese trance y muchas veces triste. A tanta gente que formó parte de nuestra vida. Parece que iban a estar siempre con nosotros, pero hubo que despedirles. Y ahora nos cuesta más. Todo nos cuesta más porque, tal vez, pensamos que nuestra partida es cada vez más cercana. Y el despedirse es más costoso.

Frivolizando y dejando de ser trascendente, pienso en tantas veces en que hemos iniciado una despedida y anda tómate la penúltima copa. O ese café, tómate otro cafelito. El penúltimo, que es el penúltimo, hombre. A lo que el amigo contestaba: "de verdad, que me voy ya". Y se despedía.

Los nietos se despiden y antes de irse buscan a la abuela que les da dos caramelos habitualmente y después vienen los besos de la despedida. Mas ahora todo va a comenzar a cambiar. Me lo sospecho. No habrá penúltima copa. Ni el penúltimo café. Solamente un beso. Tampoco dos caramelos; uno y sólo uno. Ya todo temo que está dando las últimas boqueadas. Seremos más cortos en las despedidas.

Nos ha dicho el Gobierno en sus previsiones. El Gobierno piensa en el abaratamiento del despido y como informa y luego exige pues ¡hala despidos más económicos!. Que se van a abaratar los despidos. Pero si cuando se lo mentaban era como nombrarles la bicha.

Pero no lo tomemos por la tremenda y al pie de la letra. Seamos siempre espléndidos y generosos. Dar y siempre con amor de madre. Dando sin esperar nada cambio.