Puertollano

Siete años después del accidente del Complejo Petroquímico de Puertollano

Puertollano, la ciudad que lucha contra el desánimo

Eugenio Blanco

12/08/2010

(Última actualización: 12/08/2010 12:00)

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El próximo 14 de agosto se cumplen siete años del trágico accidente en la refinería petroquímica que costó la vida a nueve trabajadores. Se ha interpretado esta fecha, la del 14 de agosto de 2003, como un referente dentro de la historia de la ciudad, un antes y un después que mudó la fisonomía emocional de Puertollano.

El alcalde de Puertollano, Joaquín Hermoso Murillo, recuerda que fueron momentos críticos los que se vivieron en esa amarga fecha en la ciudad. Él era alcalde en funciones ese día, hasta que el anterior alcalde, Casimiro Sánchez Calderón, cogió el timón de la situación incorporándose a sus funciones en cuanto supo de lo sucedido, puesto que estaba de vacaciones.

Con el velo del tiempo sobre la tragedia, con el dolor más restañado, aunque nunca del todo, el alcalde asegura que definitivamente “Puertollano pasó página”. Cuando el alcalde expresa esta impresión no se refiere únicamente a que el accidente, emocionalmente, está superado por el pueblo de Puertollano, sino que la ciudad utilizó aquel dolor, aquella incertidumbre, para reinventar su futuro.

Esta opinión, en los duros tiempos de incerteza que caen, puede tener sus detractores. Pero el alcalde aseguró que “pocas ciudades en España podían decir que su tasa de paro es ahora menor que en el año 2003”. Hermoso Murillo opina, además, que la seguridad en el trabajo es mucho mayor que siete años antes y que la precariedad también ha disminuido. Eso no quita que la tasa de paro siga siendo altísima y que el ánimo de la ciudadanía esté más bien alicaído, es decir, que Puertollano sea otra estación más que el alargado tren de la crisis recorre por España.

Siete años después de la parálisis, del miedo y del dolor, las familias son las que mantienen el recuerdo en vilo, se sigue necesitando más conciencia social y más apoyo institucional. La crisis también ataca con fuerza a Puertollano y los datos que se dan (siempre negativos) se venden en positivo, como si fueran un alivio, porque se comparan con otros datos peores de otras poblaciones. El 14 de agosto fue un punto de inflexión. Es ahora una memoria dolorosa. Pero lo que sería el mejor homenaje es que se convirtiera en otro acicate para que la sociedad se vuelva a despertar y abandone el desánimo para conquistar el próximo futuro.