Puertollano

El líder de la oposición también detalló parte de lo que este miércoles le comunicará a Zapatero en la reunión que mantendrán

Mariano Rajoy exige en Puertollano al Grupo Repsol "a que coja el toro por los cuernos porque las cosas se pueden hacer"

J. Carlos Sanz

04/05/2010

(Última actualización: 05/05/2010 14:00)

Imprimir

En la víspera de la reunión en la cumbre que este miércoles mantendrá el presidente del gobierno de la nación, José Luis Rodríguez Zapatero, con Mariano Rajoy, líder de la oposición, éste último hacía parada y fonda en Puertollano para celebrar un almuerzo con afiliados y simpatizantes del Partido Popular. El encuentro que ambos dirigentes efectuarán mañana en La Moncloa ha suscitado una expectación inusitada por cuanto se presupone decisivo para que los máximos mandatarios de los dos partidos políticos con más peso del país logren una entente cordiale ante las reformas estructurales económicas que se avecinan.

La nación siente en su cogote el aliento de lo sucedido en Grecia, los mercados financieros apuntan a España como la próxima víctima de un durísimo plan de ajuste económico si no se toman medidas salomónicas y el líder de la oposición llega crecido a este cara a cara con Zapatero convencido de que si éste no toma decisiones urgentes “otros decidirán por él” en clara referencia a la UE y el FMI.

Reducir déficit público, reforma laboral y reestructurar el sistema financiero

El almuerzo que este mediodía mantenía Mariano Rajoy con simpatizantes, afiliados y representantes políticos del PP en la provincia de Ciudad Real ha servido como ensayo del mensaje que este miércoles comunicará a Zapatero. Digamos que los allí presentes han servido como sparrings del pugilato dialéctico que disputarán el presidente del gobierno y el líder de la oposición. Rajoy no escondía sus armas y condensaba en tres medidas el bálsamo de Fierabrás que bajo su óptica precisa la economía española desesperadamente: un plan maestro para reducir el déficit público que arrastra el estado, una reforma laboral y la reestructuración del sistema financiero para acabar con el gripaje de la liquidez. “Cuánto más se tarde, más difíciles serán las cosas” presagiaba Mariano Rajoy que a modo de profecía advertía a Zapatero lo de “se ha terminado el tiempo de perder más el tiempo”.

Rajoy percibe que el encuentro de Zapatero llega por la presión ambiental reinante y saca pecho recordando que desde los inicios de la crisis, su discurso para aplicar recetas que saquen al país de la grave situación económica en la que se encuentra no ha variado un ápice. Asegura que mañana repetirá el mismo mensaje, el que Zapatero se deje de remiendos, “de improvisaciones que no sirven para nada” y que de una vez por todas se ponga el mono de trabajo para iniciar la cirugía en la anatomía económica de España. “Tiene que hace lo contrario de lo que está haciendo” advierte a Zapatero un Rajoy que con ribetes agoreros señala que “Grecia está como está por hacer las políticas que Zapatero hace en España”. Y exige una vuelta de tuerca inmediata ante el creciente endeudamiento que soportan las arcas del estado. El líder de la oposición aseguraba que el gobierno de la nación tendrá que solicitar un crédito de 211.000 millones de € “para pagar su deuda y cada vez será más caro”. Algo así a presentir que viene el lobo y hubiera que estar preparados.

Exigencias al Grupo Repsol de garantizar la viabilidad en Puertollano

Aunque previamente a esta cuestión de estado, Rajoy manifestó su apoyo a los trabajadores del complejo petroquímico de Puertollano y lanzó un “recadito” al Grupo Repsol, instándole a que “coja el toro por los cuernos porque las cosas se pueden hacer”. El líder de la oposición reclamaba a la multinacional un cambio urgente de su política económica porque la planta de Repsol en Puertollano “es viable aunque algunos lo hayan puesto en tela de juicio”. Esto último desconcertó a bastantes medios de comunicación que se preguntaban quienes serían esos “algunos”.

Pero Rajoy no vino solo; le acompañaba su segunda de a bordo, Mª Dolores de Cospedal, Secretaria General de esta formación política y presidenta del PP en Castilla-La Mancha, que últimamente se prodiga bastante por Puertollano. Rajoy y Cospedal, el tándem de la alternancia política como ambos se presentan de cara a la galería. Uno para ocupar la próxima presidencia del estado y la otra para hacerse con los mandos del gobierno regional. Ambos se agasajan mutuamente y en esta ocasión las lisonjas se repitieron milimétricamente. Rajoy no duda en el carisma y las cualidades de una Cospedal que “es más capaz, está más preparada y con más coraje que Barreda y por eso ganará las próximas elecciones”.

Críticas a Barreda por la retirada del Estatuto

Lo siguiente fue descargar la artillería sobre la decisión del PSOE por retirar el Estatuto Autonómico que según Rajoy obedecería a dos razones: un intento a la desesperada de Barreda por emplear el truncado Estatuto como arma arrojadiza de cara a las próximas elecciones autonómicas o bien porque los propios diputados del PSOE no quieren votar las propuestas de Barreda dejando entrever tiranteces en dicha formación política. El caso es que para Rajoy lo sucedido en el Estatuto huele a chamusquina, “aquí hay gato encerrado” remachaba el dirigente del PP que no se explica cómo el PSOE teniendo mayoría absoluta retiró dicho documento. “Se lo preguntaré Barreda hasta que responda” prometió Rajoy a los allí presentes echando balones fuera sobre cualquier rastro de culpabilidad por parte del PP.

El tándem de la alternancia, Rajoy y Cospedal, insistieron en trasladar un mensaje de cambio político en Castilla-La Mancha. “Los del PSOE se creen que esto es suyo” ironizaba un Rajoy para quien la esencia de la democracia es “la alternancia”. Idéntico discurso, a la hora de centrarse en la cuestión regional, fue el que pronunció Mª Dolores de Cospedal quien de nuevo volvió a demonizar a Barreda por lo elevados índices de desempleo y por engañar a la ciudadanía cuando ayer señaló que el PP no tenía clara la procedencia de la cuenca cedente. “Mintió como un bellaco” reprochaba Cospedal quien al igual que su líder acusa a Barreda de estar mareando la perdiz con el Estatuto de Autonomía, de estar empleándolo como una especie de escudo antimisiles para no dar explicaciones de lo ocurrido en CCM, del agujero financiero en Fundación Virtus y de que Castilla-La Mancha sea “la tercera región más endeudadas”. En definitiva, dos políticos que se autoproclaman como los sanadores de todos los males que azotan a Castilla-La Mancha y la nación.