Ciudad Real

Su exhibición está abierta al público hasta finales del próximo abril

Un Cristo crucificado del siglo XVII, la "Pieza del mes" en el Palacio de Medrano de Ciudad Real

La Comarca

31/03/2010

(Última actualización: 01/04/2010 12:00)

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Una pieza escultórica que representa a un Cristo Crucificado, originaria del siglo XVII, es la Pieza del Mes que se exhibe coincidiendo con la Semana de Pasión y hasta finales del próximo mes de abril en el patio del Palacio de Medrano de Ciudad Real, actual sede de la Delegación Provincial de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha.

La escultura, que apareció de manera incógnita y desmontada años atrás en el interior de una caja en el Ayuntamiento de la localidad ciudadrealeña de Almodóvar del Campo, actualmente forma parte de los fondos del Museo Provincial de Ciudad Real.

La imagen, esculpida en marfil, representa a Jesucristo asido por tres clavos a una cruz de metacrilato, coronada con una cartela con la inscripción judía INRI, asimismo realizada en marfil. Sus características responden al conocido Arte Hispanofilipino, del tipo de los denominados expirantes.

De hecho los primeros Cristos Crucificados documentados de este tipo llegaron a nuestro país a lo largo del siglo XVIII procedentes de Filipinas, entonces colonia de España.

La cabeza del Cristo ciñe una gruesa y trenzada corona de espina, en tanto que en su rostro destacan unos abultados párpados con la curvatura del rabillo del ojo hacia abajo, de clara raíz oriental. Su nariz es alargada, con aletas bien señaladas y boca entreabierta, que deja ver unos pequeños dientes.

Rasgos todos ellos que confieren a la imagen una expresión serena.

El perfil general del cuerpo, definido por la estilización del torso y de las extremidades inferiores, se adapta a la curvatura del colmillo del elefante.

Los brazos están dispuestos sobre el travesaño horizontal de la cruz, en tanto que la pierna derecha se desplaza hacia el frente de modo que el pie de ese lado se monta sobre el izquierdo.

El paño de pureza que ciñe el cuerpo de Jesús está elegantemente plegado, anudándose a la derecha.

En la observación detallada de esta obra artística se aprecia a las claras la intención de su autor de introducir detalles naturalistas en la anatomía del Crucificado, especialmente visibles en el tratamiento de manos, pies y tórax.

La figura presenta el color natural del marfil, recorrido por finísimas vetas y suavemente patinado por el paso del tiempo; lo que le brinda al cuerpo un tono macilento.