Los propietarios de fincas con ojos deben notificarlo y delimitar la zona

Hasta primera hora de la tarde del lunes el Consejo Agrario tenía cuantificados en siete los agujeros abiertos en el término municipal y notificados. Se ruega a los propietarios de fincas y peregrinos en general que notifiquen cualquier descubrimiento al respecto para proceder a su señalización y posterior restablecimiento.

La Comarca

01/03/2010

(Última actualización: 02/03/2010 12:00)

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Empiezan a notarse en las capas freáticas los efectos de las lluvias cuyo punto de partida cobra intensidad y movilidad del 2 de diciembre al 28 de febrero. Este fin de semana se han descubierto agujeros, aislados entre sí y de importantes dimensiones, en el término municipal de Daimiel. El Consejo Local Agrario se afana en comunicar a los propietarios de las fincas la situación en sus parcelas para evitar consecuencias mayores. La recomendación principal es que señalicen estos ojos, cuyo diámetro en algunos casos alcanza grandes longitudes. Seguidamente, el Ayuntamiento solicita que les sea notificada la aparición de estos hundimientos, tanto desde los propietarios como de caminantes particulares, a fin de evitar riesgos y caídas, además de tenerlos bajo vigilancia.

Esos son los pasos primeros. La intención es que en unas semanas y siempre que el tiempo no lo impida, proceder al restablecimiento de estos socavones, producto de las intensas lluvias caídas en Daimiel que se cifran en 449 litros en lo que llevamos de año hidrológico (401, del 2 de diciembre al 28 de febrero)

Ojos descubiertos

Son datos que corroboraba este lunes por la mañana el concejal de Agricultura, Ramón Ruiz de la Hermosa, quien cuantificaba en siete los ojos descubiertos en la zona y que se asientan sobre un Acuífero 23 que ha visto como ascendía una media de 11 metros. Éstos se encuentran en el paraje Fuente Salomón, a 800 metros de la carretera que va dirección a Madrid. También se ha descubierto otro en el paraje La Gramosa, a 3,5 kilómetros de Daimiel por el camino que lleva el nombre del citado paisaje. El tercero se haya en La Espinosa, por el camino de Ciudad Real, poco antes de llegar a la circunvalación. Otro más se ubica en el paraje El Tallar, cercano a la Motilla de La Máquina. El quinto ojo está en La Albuera, por el camino de Molemocho y junto a la finca de La Albuera. Además, el camino de Bolote, a unos seis kilómetros del casco urbano hay otro más, en el paraje Los Ardales. El último del que Ayuntamiento tenga constancia se encuentra en el paraje Las Suertes del Concejo, por la carretera de Villarrubia; en concreto en la cuesta del Moralillo (frente a Las Salinas).

Según comenta Ruiz de la Hermosa, “entre los hundimientos puede haber, en algunos casos, una distancia aproximada de 15 kilómetros”, lo cual indica que, a día de hoy, “no hay un comportamiento o una norma exacta que resuelva o determine el por qué de estos hallazgos”. No en vano, la explicación del concejal se resume “a la sustitución en los últimos años de esas bolsas de agua en el subsuelo por aire, debido a la sequía, que ahora se destapan de esta forma puesto que son respiraderos del propio acuífero”.

Precaución

Aunque la estampa es llamativa, el Ayuntamiento llama a la precaución a todos los visitantes que se acerquen por estos y otros parajes del término municipal, sobretodo si no son expertos en el terreno.

Ciclogénesis

El domingo el tiempo concedió una tregua para ver los campos daimieleños y estos hundimientos, además de comprobar el crecimiento de encharcamiento en el parque nacional Tablas de Daimiel. El precedente, un sábado en el que hubo algunos destrozos por el temporal de fuerte viento. No obstante, estuvieron “controlados” por los servicios municipales. Así, se decidió acordonar tres zonas para evitar cualquier contratiempo de la arboleda de la zona. En concreto, el Parterre, algunos árboles del Recinto Ferial y del parque de San Isidro.