Opinión

Algo más que palabras

España y Argelia

Víctor Corcoba

07/01/2010

(Última actualización: 08/01/2010 13:00)

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No existe mejor prueba de avance humanitario que el progreso de la cooperación. España y Argelia, a juzgar por la reciente escenificación de la IV reunión, en el marco del Tratado bilateral de amistad, están dispuestas a reforzar la buena vecindad de manera recíproca. Desde luego, nos consta que el incremento de la presencia en Argelia de empresas españolas es una realidad. Las transacciones, el flujo comercial, aumenta cada año y de manera satisfactoria para ambos países. También es una buena noticia que las relaciones económicas hispano-argelinas caminen mucho más allá de las puramente relacionadas con el intercambio energético. El que se haya creado, fruto de este cónclave, un grupo de trabajo a fin de elaborar la Carta de energía euromediterránea que abordará las renovables y presentará sus propuestas en la próxima cumbre de Barcelona, también considero que es otra gran evolución. Sin duda, este es el camino, el de la voluntad de entendimiento. Ya se sabe, porque así la historia del ser humano lo ratifica, que únicamente la civilización avanza si los esfuerzos de unos se suman en los otros. Por el contrario, si todos prefieren gozar del fruto con la mínima energía común, la humanidad entra en crisis, se hunde.

Argelia y España han dado una lección al mundo con esta IV reunión. De humanos es ser agradecidos, y el gobierno español, no ha escatimado palabras para agradecer a Argelia la colaboración que sus servicios y su diplomacia están prestando para solucionar satisfactoriamente el secuestro en Mauritania de los tres cooperantes españoles. A veces el terrorismo echa raíces por la fragmentación y las divisiones entre naciones, culturas, religiones. El papel de Argelia y España, unidas en la lucha contra el terrorismo y contra la inmigración ilegal, es igualmente fundamental. El mundo necesita que las naciones cooperen y colaboren con iniciativas políticas, diplomáticas y económicas nuevas y creativas encaminadas a aliviar las escandalosas situaciones de gran injusticia, opresión y marginación que siguen afligiendo a muchas personas. De hecho, el reclutamiento de terroristas se realiza más fácilmente en áreas donde se aplastan los derechos de las personas, no se les considera como tales, y la injusticia forma parte de la vida diaria. ¡Bien por Argelia y España! Que cunda el ejemplo.