Puertollano

A las 19:30 horas en el salón de actos de la Casa Municipal de Cultura

Intuición Grupo Editorial y Chema Fabero presentan, este viernes en Puertollano, el poemario “Babia-Detroit”

El libro que saldrá a la venta con el precio de 10 euros ha sido editado con la colaboración del ayuntamiento de Puertollano y de la Acción Cultural de “Still Noise”

La Comarca

29/01/2009

(Última actualización: 30/01/2009 13:00)

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Intuición Grupo Editorial presenta este viernes el poemario “Babia-Detroit” escrito por un puertollanense de pro que tuvo que emigrar hace 27 años en Granada pero que, a pesar de todo, nunca ha perdido contacto ni con su tierra ni con su gente. De hecho, ha colaborado con artículos de opinión en periódicos de nuestra provincia como “La Comarca de Puertollano, entre otros, propiedad de la misma empresa editorial que este viernes, a las siete y media de la tarde, efectúa su presentación en la casa municipal de cultura de Puertollano. En este acto estará presente tanto el autor del libro, como Julián Gómez, en calidad de representante de la editorial, junto a Manolo Valero que oficiará como presentador del mismo. Valero es otro puertollanense conocido de todos por su vinculación con el mundo de la cultura, ya sea por sus artículos en el diario Lanza, donde trabaja, por los libros que ha publicado o, mas recientemente, por sus incursiones en el mundo del teatro con una obra dedicada al tomellosero Plinio.

Babia-Detroit, está dedicado a Manuela Muñoz y Manuela Torres y es una travesía donde Fabero emplea como vehículo de desplazamiento una poesía de alta cilindrada y que emplea como combustible expresivo el octanaje surrealista. Aunque en "Babia-Detroit" también hay sitio para el agradecimiento a puertollanenses como Pablo Céspedes y Alfonso Castro con quienes Fabero compartió vivencias culturales muy intensas.

El poemario, que sale a la venta en una cuidada presentación y al precio de 10 euros, está dividido en tres partes: Convictas las huellas; Un poco de certeza; y Perfecta anarquía; con prologo y texto en contraportada de Manuel Juliá así como dos notas: una en la solapa y otra en contraportada de Manuel Valero.

A continuación reproducimos uno de los textos de Manuel Valero incluidos en este libro con los que se define perfectamente el contenido poético del mismo:

Al fin, la poesía ha llegado serenamente al corazón del verso. Sorteando la vanidosa feria del ripio, disidente de la solemne gravedad de la rima concursante, alejada de los profesionales del certamen y los circuitos municipales de la competición. Una poesía, largamente sesteada, que ahora despierta honesta e implacable, con la lírica natural y estricta de los hombres sin más. Al fin una obra poética que no presume de medallas sino de inteligencia. La poesía inteligente, grácil, legible, sencilla y hermosa de Chema T. Babero. Al fin.

Manuel Juliá aporta, además del prólogo, esta reseña sobre el poemario:

El poema, quizá, con su vida propia, intentando vivir más allá del tema que trata, erigiéndose como un lenguaje que arrolla todo, un vendaval de letras que crean su propio país, su propio ámbito, su propio destino.

Entrevista publicada en el mensual de La Comarca de enero realizada por José Carlos Sanz a Chema Fabero

Un viaje por el territorio poético de Chema Fabero

"Babia-Detroit" es la nueva publicación de Intuición Grupo Editorial. Un poemario cuyo autor es Chema Fabero, un puertollanense que vuelve a reencontrarse con la ciudad que le vio nacer gracias a esta obra que se presenta el próximo 30 de enero en la Casa de Cultura. "Babia-Detroit" es una travesía donde Fabero emplea como vehículo de desplazamiento una poesía de alta cilindrada y que emplea como combustible expresivo el octanaje surrealista. Aunque en "Babia-Detroit" también hay sitio para el agradecimiento a puertollanenses como Pablo Céspedes y Alfonso Castro con quienes Fabero compartió vivencias culturales muy intensas.

J. Carlos Sanz: Lo primero que me llama la atención de tu poemario es el título que le da nombre, "Babia-Detroit", una especie de antítesis, por así llamarlo. Si Babia me remite a palabras como ensimismamiento, alejarse del mundanal ruido, en cambio Detroit lo relaciono con febrilidad, frenesí, bullicio ¿Compartes esta oposición existente en la idiosincrasia de ambos términos? ¿Qué has querido simbolizar con este título?

Chema Fabero: Yo ideo el título como un itinerario, como el trayecto que pudiera recorrer un autobús desde una ciudad a otra. En este sentido Babia, que por otra parte es un lugar recurrente en mí, sí sería el lugar del ensimismamiento, como dices, sin duda porque es también el lugar de la primavera y del verano pensados como infancia y primera juventud de una vida, como el sitio que queda atrás, donde la falta de responsabilidades, y casi de pasado, sustentaba una libertad que entonces se diría absoluta. Por su parte, Detroit, la ciudad desnaturalizada por antonomasia (de la que se dice que hasta para cruzar la calle necesitas un automóvil), alude a ese destino al que se dirige inexorablemente nuestro autobús. Este libro es el viaje en sí, escrito durante el viaje, durante el otoño, mientras a lo lejos ya se vislumbra Detroit, el invierno. Octubre, noviembre, el otoño, son palabras que se repiten hasta la saciedad en el libro, todo ello desde la añoranza por la ciudad que quedó atrás, desde la memoria.

J. C. S.: Manuel Juliá, quien prologa tu poemario, define tu poesía como existencialismo en carne viva pero adobado de estética surrealista ¿Compartes esta percepción de Juliá? En cualquier caso ¿te identificas con estas dos corrientes de pensamiento y son piedras angulares de tu creación poética?

C. F.: En lo referente al surrealismo parece evidente que hay más de unos simples retazos de él en este Babia-Detroit, pero es algo que me parece inevitable. Pero es que existen imágenes que podrían calificarse como surrealistas en obras que son muy anteriores al surrealismo como tal invención, del mismo modo que han seguido existiendo referentes surrealistas mucho después de que se considerara finiquitado este movimiento. Sin embargo, creo que en mi caso, como en todo surrealismo posterior, se trata de un surrealismo más elaborado, no como aquel ejercicio mental al que aludían André Bretón y compañía, en el que se pretendía que la conciencia no se inmiscuyese en el acto creativo, dejándola al margen para que el proceso de escritura fuese algo automático. En cuanto se refiere al existencialismo es algo que, antes de leer el prólogo de Juliá, a mí sólo se me hubiera ocurrido relacionar con este Babia-Detroit de una manera muy sucinta. Pero no me desagrada la relación en absoluto, la veo muy acertada a pesar de que mi voluntad es la de estar más cerca de Emil Cioran, y de Diógenes si pudiera, que de Unamuno o del insufrible Sartre.

J. C. S.: En la mayoría de tus poemas aparecen citas y extractos de versos de autores con un fuerte poso existencialista caso de Pessoa y Valente, dadaístas como Tristan Tzara así como otros pertenecientes a otras corrientes poéticas, caso de Cernuda, Lorca, Walt Whitman, Goytisolo, en definitiva, un ramillete variado de autores que imagino te han influido en tu trayectoria poética ¿Es así? Asimismo hay referencias a personas de la "zona", caso de Alfonso Castro, el tomellosero Dionisio Cañas o Pablo Céspedes, quien compartió contigo la experiencia teatral en Enea ¿De algún modo es tu poemario un reconocimiento u homenaje a la creación que en mayor o menor grado han llevado a cabo estas personas?

C. F.: Todos los poemas del libro, excepto los dos sonetos de la tercera parte, van precedidos por una cita. Me parecía justo. El bagaje de lecturas está siempre ahí, dentro de uno, salpicando con referencias y alusiones y correspondencias cuanto uno escribe. Por lo demás, bueno, entre bromas y veras se puede decir que aquella persona que tome en sus manos este libro y no le agrade la poesía que hay en él siempre puede pasar un rato más que agradable con Pessoa, Cioran, Gonzalo Rojas o Lorca. Así no habrá perdido el tiempo. Pero no son homenajes, sino referencias literarias o, tal vez, agradecimientos. El verdadero homenaje es el que tributo a aquellas personas a quienes dedico el libro o algún poema concreto, por ejemplo a Pablo Céspedes, a quien debo más de lo que él mismo pueda pensar. "La feroz imperfección que se nos propuso", el poema dedicado a él, habla de eso precisamente, de la deuda de amistad y del hecho de ser hombre por encima de todo, orgulloso de ser barro y desde el teatro y desde la literatura crear vida más allá de pamplinas y consideraciones místicas; una imperfección feroz hasta la cabezonería si hiciese falta. Para continuar con las citas, aludiendo ahora a Nietzsche, podríamos decir eso de "humano, demasiado humano".

J. C. S.: Es curioso pero caigo en la cuenta de que es el primer poemario que publicas ¿Por qué precisamente ahora? No se trata de una pregunta capciosa pero dado que tu trayectoria ha estado vinculada a la escritura, a la palabra, doy por hecho que tendrás bastante material por lo que quiero saber qué te ha impulsado a dar este paso, a difundir parte de tu creación poética en este momento.

C. F.: He dado el paso de la publicación cuando menos dudas tenía y cuando las circunstancias lo han permitido. Me he limitado a publicar cuentos, artículos o poemas en revistas y periódicos. Ya sé que han sido muchos años en esto, pero siempre es mayor el tiempo de duda que el de creación tangible. Al fin y al cabo una hora de escritura lo es también de duda, y cada hora que uno piensa en qué escribir y cómo escribirlo implica también otra hora de duda, de inseguridades, de búsqueda.

J. C. S.: El libro se presenta el viernes, 30 de enero, en la Casa de Cultura de Puertollano e inevitablemente tengo que preguntarte por tu vínculo actual con esta ciudad. Si echo un vistazo a tu trayectoria, es obvio que aquí participaste en diversos proyectos culturales ¿Qué percepción tienes acerca del estado de salud cultural que hubo en Puertollano en aquellos años con respecto a la actualidad?

C. F.: Es verdad que participé en diversos proyectos culturales en Puertollano como elaboración de revistas literarias, cómics y, sobre todo, teatro. Ahora mismo sigo colaborando con Still Noise en distintas producciones teatrales. Por lo demás no estoy muy al tanto de la actividad cultural de Puertollano en estos momentos y no creo que pueda ser justo si comparo aquella época con esta. Me fui de Puertollano a Granada hace más de veinte años, cuando yo cumplía 27, y aunque nunca he dejado de venir al lugar donde nací lo cierto es que he perdido perspectiva. Sí puedo decir que aquellos años fueron excepcionales: bandas de música como “Jim Tonic y las hienas", pintores, como Sixto o Abdón Anguita; dibujantes, como López Alcobendas o Romero; poetas, como todos aquellos que pasaron por la revista Estaribel y de los que ahora podría citar a Ana Mª Molina, Alfonso Castro, Navarro Salmerón, Manolo Velasco o Benjamín Hernández; en fin, artistas de cualquier disciplina, mejores o peores, que parecían brotar en la mismísima calle con una voluntad absoluta de hacer cosas, de inventar. Y sobre todo, por supuesto, por qué no decirlo, no faltaban aquellos a los que podríamos llamar clásicos si no sonase demasiado petulante. Me refiero a Chule Cortés, Manuel Valero por ejemplo, o a Paco Manzano y, claro, otra vez Pablo Céspedes.