Puertollano

El grupo de Leonor Watling actuó anoche en el Auditorio de Puertollano

LA ELEGANTE HIBRIDACIÓN DE MARLANGO (Crónica y reportaje fotográfico)

Apenas 300 personas acudieron ayer al concierto de Marlango en el Auditorio de Puertollano, una tísica afluencia que no contagió al grupo comandado por Leonor Watling que regaló una actuación ciclotímica donde se alternó una sintomatología musical de géneros.

Marlango es sinónimo de hibridación y al mismo tiempo son una suerte de bicho raro en la escena independiente española. Si tienen seguidores se debe, en gran parte, al tirón mediático que posee Watling, la conocida actriz que ayer apareció en el escenario con un voluminoso bombo; el embarazo le sienta muy bien y no le inhibe esa actitud extravagante que Leonor ofrece sobre el escenario. Es curioso contemplar la faceta cantante de Watling, convertida en una figura circense de andares patizambos, de movimientos corporales quebrados y desplegando rictus grotescos. Se nota que le encanta Tom Waits y aunque las cualidades de ambos estén distanciadas a años-luz el bagaje actoral de Watling le facilita travestirse en él.

Para sorpresa de los presentes, “Vilma y los señores” telonearon a Marlango. Se trata de un marciano trío que destila folk intimista y unas letras lánguidas. La voz de su famélica cantante es de una sordidez dulce y es una música apta para aquellos que están en pleno bajón de amoríos. “Lo que pudo ser, lo que no fue, lo que nunca será y lo que vendrá” canta Vilma como banda sonora para damnificados en cuestiones de amor. Media horita de actuación que sirvió para comprobar la alienígena naturaleza musical que atesora el trío apadrinado por Marlango.

Tras el aperitivo, Marlango inicia su actuación con el reto de espabilar la astenia reinante en el público. “The electric morning”, el nuevo trabajo discográfico del grupo, destaca por sus incursiones en el rock eléctrico y de arranques furiosos. En los comentarios promocionales del mismo se habla de guiños a Radiohead, Calexico y se atreven a compararlos con PJ Harvey; lo cierto es que tales influencias asoman a lo largo de la actuación pero en su justa medida.

El sonido de Marlango es elegante y respetuoso con sus influjos, su música híbrida está diseñada con retazos de jazz, cabaret, rock, algún indicio de funk pero Watling y compañía le dan una dimensión adecuada, saben que si van más allá su sonido se les puede ir de las manos. Hay cierta tendencia en Marlango a la deconstrucción de géneros, se atrevieron a hacer una versión extraña del “Semilla negra” de Radio Futura donde las maracas y los ritmos caribeños de la canción original aquí no venían a cuento y así fue.

Y es que en unos tiempos donde las estructuras de géneros musicales predominantes cambian bajo la etiqueta “post”, Marlango demuestra con su música que pertenece a la nueva hornada de grupos revisionistas. A fin de cuentas, Marlango no es un grupo para mayorías, su sonido no es fácil de comprender y requiere de un público familiarizado con la tendencia incipiente en la escena “indie”, el “post-todo lo demás”. Aún así, la bella Leonor y su grupo se notaron cómodos y regalaron a los asistentes un bis con cuatro temas adicionales. Hora y media de un concierto adornado por la voz ruda de Watling, esa conocida actriz que en el escenario se siente Tom Waits.

J. Carlos Sanz (Texto y fotos)

27/10/2008

(Última actualización: 27/10/2008 12:00)

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