Constatado en las excavaciones del pasado verano

LA FORTALEZA DE ALARCOS SIGUIO HABITADA TRAS LA FUNDACION DE CIUDAD REAL, SEGUN LAS EXCAVACIONES

La delegada de la Consejería de Cultura, Turismo y Artesanía, Carmen Olmedo, visitó los trabajos realizados a lo largo del pasado verano en el Parque Arqueológico por los operarios y arqueólogos contratados a través del SEPECAM

La Comarca

14/10/2008

(Última actualización: 14/10/2008 12:00)

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La campaña de excavaciones desarrollada a lo largo del pasado verano en el Parque Arqueológico de Alarcos-Calatrava ha permitido constatar que el castillo que corona el cerro siguió habitado hasta bastantes años después de la fundación de Ciudad Real en 1255.

La delegada provincial de la Consejería de Cultura, Turismo y Artesanía, Carmen Olmedo, visitó la semana pasada el parque arqueológico, donde su director, Antonio de Juan, le informó de los avances obtenidos en la última campaña, en la que han trabajado veinticinco operarios y cinco arqueólogos contratados a través del SEPECAM.

Las dos zonas de actuación preferente este verano han sido la ya citada del castillo y la entrada al yacimiento. En la fortaleza se ha estudiado una fase correspondiente a la Baja Edad Media, siglos XIII y XIV, que hasta el momento estaba muy mal documentada y que tras los primeros trabajos, atestigua que el castillo de Alarcos siguió siendo habitado después de la fundación de Ciudad Real en 1255.

Bajo este estrato se siguió documentando el momento de ocupación almohade (1195-1212) nivel que aportó una enorme variedad de formas cerámicas nuevas y una distribución interior de claro corte islámico aprovechando los materiales de la obra inconclusa que estaba ejecutando Alfonso VIII.

De esta última época señalada es la otra gran fase documentada, la traza que se estaba diseñando en los años previos a la batalla de Alarcos y que, debido a la derrota, quedo en proyecto. Los restos de esta obra inconclusa son los que han aparecido en esta campaña y que ayudan a conocer una obra de envergadura proyectada por el rey Alfonso VIII en su ambicioso plan de repoblación de la zona manchega, que le habría de servir de trampolín para la definitiva conquista de Andalucía y que no llegó a terminar.

En el transcurso de las excavaciones se han documentado una gran cantidad y variedad de piezas de indudable valor, fíbulas, cerámicas griegas, fragmentos de grandes vasijas ibéricas, etc. Por su tamaño y espectacularidad destacan una gran tinaja de abluciones, correspondiente a la fase almohade, que se encuentra profusamente decorada con distintas franjas estampilladas y con la mitad de la pieza vidriada verde.

En la entrada del yacimiento, se ha seguido documentando la calzada ibérica y se ha podido observar la traza urbana de este gran oppidum ibérico. Tras la campaña se ha confirmado que el resto de calzada descubierta en la zona denominada del Santuario enlaza con la ya investigada en el denominado barrio ibérico. Ello viene a confirmar la gran calzada enlosada que serviría de arteria a una de las grandes zonas de la ciudad ibérica. A ambos lados, se siguen estudiando las grandes habitaciones fechadas entre los siglos V-III a.C.

Asimismo, en la zona del barrio ibérico, en la parte norte y cercana al camino de acceso a la ermita, se ha excavado una habitación de grandes proporciones correspondiente a la última fase de ocupación medieval del yacimiento que pudo ser utilizada como granero, dado que se ha documentado gran cantidad de semillas de diversos tipos. Este edificio rompe en su entorno los niveles de ocupación ibérica.