Tras una reunión de Ecologistas en Acción-Valle de Alcudia con el Director General de Calidad Ambiental

LA JUNTA PARALIZA LA TALA DE ÁRBOLES EN EL VALLE DEL CERECEDA EN FUENCALIENTE

Un informe redactado y firmado por Emilio Blanco Castro, Doctor en Biología. Botánico, con 30 años de experiencia en nuestro país; Felipe Castilla Lattke, Licenciado en Ciencias Biológicas, especialidad Botánica, Coordinador del Centro de Educación Ambiental Arboreto Luis Ceballos de la Consejería de Medio Ambiente de la Comunidad de Madrid; y Helios Sainz Ollero, Doctor Ingeniero de Montes. Profesor de Geobotánica del Departamento De Biología de la Universidad Autónoma de Madrid. Coordinador del programa de doctorado de Biología evolutiva y biodiversidad de la UAM, ha conseguido paralizar la tala de árboles.

La Comarca

27/12/2006

(Última actualización: 25/08/2008 14:00)

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La solicitud de Ecologistas en Acción-Valle de Alcudia de paralizar la tala de árboles en el Valle de la Cereceda, así como un informe redactado y firmado por tres botánicos de gran prestigio en España, han conseguido su objetivo de que la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha haya dado marcha atrás y haya paralizado la tala de robles en el Valle del Cereceda, tras una reunión que los ecologistas mantuvieron días atrás en Toledo con el Director General de Calidad Ambiental.

Informe presentado:

“Acerca de las cortas de robles en Sierra Madrona”.

CONSIDERACIONES TÉCNICAS Y CONSERVACIONISTAS ACERCA DE LAS ACTUACIONES FORESTALES EN EL VALLE DEL RÍO CERECEDA (Sierra Madrona, Ciudad Real)

Los robledales de Quercus pyrenaica de Sierra Madrona son una formación de alto valor ecológico y elevada significación biogeográfica, debido a su localización meridional con respecto al área principal de esta especie endémica del Mediterráneo occidental.

Las manifestaciones de Sierra Morena oriental son, junto con los núcleos de Sierra Nevada, los bosques más meridionales de la especie, dado que el resto de las localidades en que aparece este roble marcescente (Aracena, Segura, el Aljibe o el Rif marroquí) constituyen ya enclaves de escasa extensión.

Por estos motivos, unidos a un estado de conservación bastante favorable, la zona de los Robledales de Sierra Madrona ha sido propuesta como ZEPA y LIC, e incluida por tanto en la Red Natura 2000. El área es considerada también para ser declarada como futuro Parque Natural y dichos robledales están considerados como Hábitat de Protección Especial en Castilla-La Mancha (Ley 9/1999, de 26 de mayo). Debido a la singularidad de los robledales del Valle del Cereceda, a la flora acompañante y a su buen estado de conservación este valle ha sido propuesto, por la Junta de Comunidades, para formar parte de la Red de Microrreservas de Castilla-La Mancha.

Últimamente estos robledales* han sido sometidos a unas limpias de matorrales y cortas de aclareo de la masa que no resultan justificables desde el punto de vista de la biología de la conservación debido a que:

1.- La estructura demográfica, el nivel evolutivo y el estado de conservación de estos robledales no justifican la actuación:

La densidad del arbolado no es alta, 4.000 ó 5.000 pies por ha, lejos de los 14.000 que al parecer se han argumentado para justificar el clareo. Se trata de rebrotes jóvenes de 25 a 50 años de edad, es decir, se conoce la edad del vuelo pero no de su cepa, que en muchos lugares puede llegar a tener cientos de años, fruto de las labores de carboneo que se realizaron en el pasado. No obstante queda algún ejemplar de más de 3 m de perímetro que sobrevivió a estas prácticas.

Se observa que muchos rodales están formados por varios pies que crecen partiendo de una misma cepa y todos tienen gran vigor. En otros casos, las más de las veces en ejemplares aislados, hay una selección natural de los robles, que se secan si tienen mucha competencia.

El estado de estas masas es bastante satisfactorio y no presentan problemas graves de competencia intraespecífica derivados del rebrote estolonífero o de cepa.

En la sierra de Guadarrama, la densidad de los melojares justifica a menudo la utilización de cortas de aclareo para favorecer a unos pocos pies de cada cepa y “ayudar” a la dinámica natural en el paso de monte bajo a monte alto. Pero esta no es la situación que se aprecia en Sierra Madrona. Los robledales de esta zona presentan pies mucho más desarrollados y distanciados entre sí, y ya han superado la fase crítica.

Aunque el nivel evolutivo de estos melojares es bastante elevado, el sotobosque es muy pobre, quizás como consecuencia del carboneo en el pasado y la presión de herbívoros salvajes. Las actuaciones deberían ir encaminadas prioritariamente a disminuir la densidad de herbívoros (ciervos, jabalís, corzos...) que dificultan sobremanera la regeneración procedente de semilla (bellota) y de cepa, así como de las comunidades vegetales asociadas.

2.- Las actuaciones forestales emprendidas no están bien planificadas ni ejecutadas:

Las cortas que se están realizando no parecen estar bien dirigidas: se aprecia a menudo que han sido eliminados los árboles más próximos a los claros ya existentes, cuando había la posibilidad de eliminar otros que podían resultar más competitivos con respecto a los ejemplares de mayor talla. A veces se cortan los árboles mas gruesos y de mayor vigor mientras quedan en pie ejemplares muertos. Se han abierto vías de penetración en el monte en el sentido de la máxima pendiente, sin respetar los suelos ni las pedrizas periglaciares y se han ampliado pistas sin asegurar cunetas ni acondicionar los pasos de agua. Hay evidentes signos de erosión provocados por las últimas lluvias.

Las actuaciones han sido realizadas sin la adecuada planificación. No se han tenido en cuenta los daños producidos a la fauna del ecosistema, provocados por el ruido, épocas de cría o la destrucción de nidos o zonas de refugio. El hecho de que sea un monte de uso público, va a permitir el acceso por la apertura de pistas de vehículos todo terreno a los lugares más inaccesibles y protegidos, con las consiguientes molestias y el peligro de incendios. Por otro lado, determinadas labores forestales, como la extracción de madera, la apertura de pistas o el tránsito de maquinaria pesada, provocan impactos importantes sobre el suelo —la erosión y canales de escorrentía son patentes—, pudiendo llegar a destruir o dañar gravemente los micelios de las comunidades de hongos asociadas. La mayor parte de ellos realizan funciones clave en los ecosistemas forestales; muchos son descomponedores de la materia orgánica, otros entablan relaciones simbióticas que permiten que muchas plantas se desarrollen con mayor vitalidad y sin las cuales podría verse comprometida supervivencia de las especies en cuestión.

3.- Suponen un derroche de fondos públicos y hay otras tareas prioritarias

Se está gastando un dinero público innecesario (en gasoil y en trabajadores) para una tarea inútil o muy discutible, que no solo no beneficia al ecosistema sino que retrasa su sucesión ecológica y empeora la situación del bosque. Más grave aún resultan los caminos, pistas e infraestructuras viarias realizadas para el acceso a las zonas de actuación que han provocado procesos erosivos que pueden agravarse con facilidad.

Estimamos que no hacía ninguna falta esta actuación, muy al contrario deberían emplearse esos fondos en la regeneración de las alisedas que se encuentran en franca regresión por sequía y en la reconversión del pinar cercano, repoblado, para reconducirlo hacia bosque mixto con roble o en robledal progresivo (favoreciendo la recolonización del roble). Otra tarea interesante sería inventariar los melojos viejos y usarlos como agentes dispersantes de bellota, para enriquecer la genética de este bosque. Debido a la falta de árboles viejos y baja densidad del sotobosque, se sugiere la colocación de nidales para aves insectívoras, rapaces nocturnas y murciélagos, que favorezcan el control biológico de especies que pudieran producir plagas forestales y fomenten el equilibrio del ecosistema.

4.- Los efectos de estas actuaciones sobre la dinámica forestal pueden ser contraproducentes

La apertura de excesivos claros aumentará la matorralización de la formación al permitir mayor insolación en su interior, con lo cual se producirá una regresión de la serie con entrada de táxones mas pioneros. Algo que no es en absoluto conveniente en un monte protector o conceptuado como Hábitat de Protección Especial.

Actuaciones similares a la actual debieron ocurrir en estos robledales en el pasado, cuando estaban sometidos a explotación para la producción de carbón vegetal, por lo que es presumible que la formación pueda soportarlo, pero es a todas luces incomprensible que una gestión teóricamente orientada prioritariamente a la conservación emprenda acciones que hacen evolucionar las series dinámicas hacia etapas inferiores, menos evolucionadas, y además reducen la biomasa leñosa del ecosistema sin aprovechar siquiera la madera cortada.

Estas acciones, mas propias del pasado, parecen estar en la línea de la sociedad opulenta y derrochadora en la que vivimos, donde se aprecia una necesidad de estar interviniendo constantemente aun con objetivos poco claros y a menudo contraproducentes. A nuestro juicio ensombrecen la labor, encomiable en otros aspectos conservacionistas, de los responsables medioambientales de Castilla-La Mancha.

5.- Las actuaciones emprendidas son incompatibles con las categorías de conservación asignadas a estos bosques:

La consideración de estos bosques como Hábitat de Protección Especial y posible Microrreserva en Castilla-La Mancha, formando parte de un Lugar de Interés Comunitario y una Zona de Especial Protección para las Aves, desaconseja intervenciones agresivas con el medio ambiente como la emprendida, por sus repercusiones sobre la biodiversidad florística o micológica, la fauna del suelo y el ecosistema en general.

Conclusiones:

• Ninguno de los objetivos barajados (prevención de incendios, aclareo por exceso de densidad, “limpieza” del monte, etc.) puede justificar estas actuaciones en este lugar tan especial. Estos bosques constituyen ecosistemas naturales silvestres, en fase de regeneración natural, que no precisan en la actualidad intervenciones de aclareo.

• En estas formaciones forestales “finícolas”, a las que se ha asignado por ley la figura de “Protección Especial”, deben priorizar las consideraciones del bosque como protector de los suelos, de la regulación hidrológico-forestal y del mantenimiento de una biodiversidad privilegiada, en la línea de los modernos postulados de la Biología de la Conservación. Máxime teniendo en cuenta que la madera que se corta no se aprovecha y queda abandonada sobre el terreno.

• Al menos desde un punto de vista botánico (flora y vegetación) y según nuestra opinión, después de una visita detallada a la zona, las actuaciones forestales que se están llevando a cabo en los robledales de Cereceda no tienen ninguna justificación y deben ser detenidas.

• Urge el respeto de la figura de “Protección Especial” asignada a estos robledales y el reconocimiento de toda la Sierra Madrona como Espacio Natural de alto valor.

Finalmente queremos señalar:

1.- que esta valoración queda justificada con creces en los trabajos científicos de Ramiro García Río, botánico especialista en estas sierras, muy buen conocedor de la comarca y que defiende sobradamente en sus publicaciones todo lo que arriba se argumenta (GARCÍA RÍO, R. (2006). Flora y vegetación de Sierra Madrona y Valle de Alcudia. CIAMED. Ciudad Real).

2.- que apoyamos y suscribimos en este caso claramente las opiniones de Ecologistas en Acción de Puertollano, nada extremas como en algún caso se han calificado, y que agradecemos su labor en el control y vigilancia desinteresada de estas actuaciones, que no parecen propias de los tiempos actuales. Los bosques maduros que ocupan una posición finícola de área, requieren una actuación de gestión muy pensada y estudiada, en todo caso consensuada entre distintos profesionales.

Madrid 30 de noviembre de 2006

Emilio Blanco Castro

Doctor en Biología. Botánico, con 30 años de experiencia en nuestro país.

Felipe Castilla Lattke

Licenciado en Ciencias Biológicas, especialidad Botánica

Coordinador del Centro de Educación Ambiental Arboreto Luis Ceballos de la Consejería de Medio Ambiente de la Comunidad de Madrid.

Helios Sainz Ollero

Doctor Ingeniero de Montes. Profesor de Geobotánica del Departamento De Biología de la Universidad Autónoma de Madrid. Coordinador del programa de doctorado de Biología evolutiva y biodiversidad de la UAM.

En una visita reciente realizada en noviembre se recorrieron los robledales de la zona baja del valle del río Cereceda, en su contacto con aliseda y quejigares, en el área donde se están llevando a cabo las actuaciones. Se trata de robledales meridionales, muy originales, caracterizados en el estrato arbustivo por la presencia de madroño, rusco, mostajo, labiérnago, varias especies de jaras, etc., y en el herbáceo dominados por Festuca elegans, Pteridium aquilinum, Cruciata glabra, Clinopodium vulgare, Conopodium sp., Arenaria montana, Carex distachya, Vicia tenuifolia, etc. Se observó abundante en algunos troncos el liquen Lobaria gr. pulmonaria, indicador de atlanticidad y de bosques seminaturales bien conservados.

También se identificaron en torno al área de influencia del río Cereceda las especies de hongos: Agaricus arvensis, Amanita rubescens, Clitocybe gibba, Cortinarius cinnamomeus, Cortinarius trivialis, Gyroporus castaneus, Lactarius violaceus, Lycoperdon echinatum, Macrolepiota procera, Mycena rosea, Tremella mesenterica, Tricholoma terreum y Xerocomus chrysentheron.