Puertollano
Artículo de opinión escrito por Fulgencio Ruiz, Secretario Comarcal de CC.OO.

LOS PATRONOS A LA HUELGA

FULGENCIO RUIZ (SECRETARIO COMARCAL DE CC. OO.)

04/11/2005

(Última actualización: 25/08/2008 14:00)

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Los patronos se apuntan a la huelga, transportistas, pescaderos, agricultores han descubierto las virtudes de la otrora diabólica y denostada huelga y fascinados se apuntan con la fe del converso a la pancarta y manifestación.

Los transportistas abrieron el melón y descubrieron que era dulce y sabroso, con la ventaja adicional de que el guardián del melonar era blandito y accesible, después le siguieron los pescadores y ahora se sitúan en la línea de salida los agricultores, todos entonan aquello de “A la huelga cien, a la huelga mil, a la huelga madre trescientos mil” y se entregan al conflicto social poniendo al gobierno en el centro de sus demandas, un gobierno que no goza del fervor ideológico de los dirigentes patronales.

La huelga, la tan temida huelga, históricamente identificada por los patronos y la burguesía como el recurso de los descamisados, anarquista, comunistas y otras gentes de mal vivir, ha cambiado su faz y esta cautivando los corazones de los Cuevas, Barcenas, Barato y resto del equipo, pasando a ser su instrumento preferido para combatir al gobierno Zapatero, origen y final de todos los males que les aquejan.

“Se reconoce el derecho de huelga de los trabajadores para la defensa de sus intereses”Art. 28, 2 de La Constitución española de 1.978, quien les iba a decir a los constitucionalistas que este derecho concebido y creado para los trabajadores ( sinónimo de obrero o jornalero) seria utilizado por las patronales con un uso tan rentable para sus intereses, que hasta hacen cola para apuntarse al invento.

Señores un poco de seriedad, utilizar él termino de huelga para definir los paros de los patronos, por mucho que arrastren en sus acciones a trabajadores asalariados, es cuando menos incorrecto y constituye una afrenta a la memoria de tanta lucha, sacrificio y esfuerzo del movimiento obrero, es intolerable que se denomine igual la huelga que surge de los trabajadores ante los abusos y la codicia empresarial que el paro y el conflicto sociolaboral que los patronos promueven para ampliar sus beneficios o recuperar resultados de tiempos anteriores mas prósperos.

Los paros patronales son eso, paros laborales que siguen los trabajadores al no disponer de sus medios de producción, maquinas y herramientas que son paralizadas por sus propietarios, los empresarios convocantes del paro, suele ocurrir también que estas “huelgas” de los patronos, a diferencia de la huelga autentica, no realizan descuentos en nomina y por ello no son mal recibidas entre muchos de los asalariados afectados.

Llegados aquí cabe preguntarse sobre las consecuencias que estos paros y los acuerdos logrados tienen en los salarios y condiciones laborales de los trabajadores, la respuesta es obvia: ninguno, incluso en algún caso el efecto puede ser negativo.

El objetivo de estos conflictos es mejorar la renta de los empresarios y recuperar los márgenes de beneficio que han perdido por la incidencia del combustible y otros factores del mercado en sus negocios.

Es paradójico comparar la presión y critica que sufrimos los sindicatos de trabajadores cuando convocamos huelga, con todos los requisitos que exige la ley, y lo fácil, bonito y barato que les va a los patronos cuando convocan paros salvajes sin cobertura legal y sin molestarse ni preocuparse por los servicios mínimos y esenciales para la comunidad; que diferencia de trato, a nosotros nos llueven disposiciones legales con servicios mínimos, denuncias contra los comités de huelga, represalias, sanciones y a veces cargas policiales, a ellos, por lo visto hasta ahora, les va de rosita.

¿Dónde estaba la CEOE cuando se iban quedando vacías las áreas comerciales de Galicia o no llegaba pescado a los consumidores? ¿Dónde están cuando los tractores cortan las vías de comunicación? ¿Por qué no han exigido el “sagrado” derecho al trabajo? ¿Porqué no han exigido servicios mínimos para la comunidad?¿ ¿Porque no piden el desalojo de tractores y la libre circulación? ¿Por qué no ha pedido protección policial para los no huelguistas y leña para los piquetes?, cómo lo hacen siempre que la huelga es protagonizada por los sindicatos y trabajadores.

La respuesta es sencilla la CEOE es la madre de los paros, que se organizan, convocan y financian con estructuras empresariales que pertenecen a la patronal española, siguiendo un orden temporal en la convocatoria de los conflictos, que hace sospechar de su espontaneidad.

La CEOE guarda silencio, se trata de sus huelgas y cuando son ellos los interesados, los piquetes dejan de ser grupos violentos o salvajes, se trata solo de personas enfadadas que utilizan su libertad de expresión, del mismo modo que desabastecer los mercados y tensionar y crispar España, son solo pequeñas molestias que los ciudadanos debemos tolerar y comprender.

El precio del combustible es la bandera del conflicto y el gobierno el enemigo a estrujar, es curioso que los transportistas dejaran en segundo plano sus diferencias con los patronos cargadores, cuestión esta de mas incidencia en su bajada de tarifas y mayor problema que el precio del gasoil, ¿cómo se iban a enfrentar públicamente con sus colegas? necesitaban la influencia del gobierno para obligarles a negociar el acuerdo que los cargadores solo pactaron ante la mesa del ministerio.

Los pescadores también lograron su acuerdo con el gobierno, aumentando las subvenciones publicas que reciben hace años, al igual que con los transportistas cabe preguntarse si los problemas de este sector provienen del combustible o más bien son consecuencia de un entramado comercial que consigue imponer precios bajos en las lonjas y precios altos a los consumidores, también aquí son otros patronos, el “libre mercado” y la codicia humana los que están en la raíz del problema, mientras el gobierno acalla las iras de los pescadores a golpe de talonario.

Ya están en la línea de salida para iniciar su “huelga” los agricultores y ganaderos que amenazan con paralizar España con sus tractoradas, a buen seguro que este conflicto se cerrara, no sin tensiones y solo de momento, con otro acuerdo que tendrá en común con los anteriores el aumento de las subvenciones publicas.

La CEOE que dice defender con pasión el libre mercado y critica con ferocidad las ayudas y prestaciones que reciben los desempleados, ahora pide mas subvenciones y ayudas al estado porque los dineros van destinados a los bolsillos de sus asociados, ¿dónde queda su ideología liberal y contraria al intervencionismo del estado? ¿Porque no lo denuncia como un despilfarro que lleva nuestra economía a ser menos competitiva y más dependiente?

Paralelamente a estas historias, la CEOE negocia con CCOO y UGT y las diferencias son profundas, el gobierno se resiste a intervenir y cuando lo hace no ayuda a las posiciones sindicales, en este contexto, puede surgir el desacuerdo y la posible convocatoria de una movilización general, en este escenario nos gustaría disfrutar de la comprensión que otros tienen.

Todo esto pone en evidencia los intereses y la gran hipocresía de la patronal, ellos los empresarios pueden hacer paros salvajes sin ninguna base legal, paralizar completamente sectores estratégicos que afectan al interés publico y no preocuparse para nada de servicios mínimos ni esenciales para la comunidad, además con fuerte apoyo mediático han impulsado la imagen de que su lucha es por los pobres conductores, los pescadores a sueldo o los jornaleros del campo.

Con todo, se construye una enorme mentira que esta calando en la sociedad hasta el punto de que los ciudadanos tienen dificultades para orientarse en este escenario, que rompe el esquema clásico, y se preguntan quienes son los huelguistas, que intereses defienden y como les afecta a ellos como consumidores o sufridores de los efectos de estos paros en su vida cotidiana.

En este rio revuelto, por la usurpación patronal de una forma de lucha que no es propia de gente de orden, como presumen ser, si conviene dejar claro que sus propósitos y sus fines obedecen a intereses de los empresarios y que estos poco o nada tienen que ver con los intereses de los trabajadores, los acuerdos con el gobierno mejoraran los resultados de estos sectores y el beneficio de los empresarios pero los trabajadores que de buena fe han estado con ellos, en esas movilizaciones no verán ni la calderilla.