Puertollano
La próxima edición constará de cuatro días y se adelantará a la primera quincena de octubre

LA FERIA REGIONAL DE TEATRO SIGUE CRECIENDO DE FORMA SALUDABLE

J. Carlos Sanz

28/10/2005

(Última actualización: 25/08/2008 14:00)

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La IX edición de la Feria de Teatro de Castilla-La Mancha cierra el telón tras cinco intensos días de representaciones. A fin de cuentas, la feria es un lugar de negocio, un espacio donde los distintos programadores teatrales del territorio nacional se dan cita para llevar a cabo sus “business”.

Por tanto, el volumen de contrataciones y la asistencia tanto de programadores como gestores son los termómetros que la organización de la Feria regional utiliza para emitir su particular diagnóstico. Y según Emilio Recio, Director del evento, los espectáculos que se han podido ver estos días tienen su contratación asegurada tanto en la red de teatro castellano-manchega como en el resto del país.

La elevada asistencia de programadores, más de 100 según la organización, es síntoma inequívoco de que la Feria regional de teatro se consolida, es atractiva y sirve como pasarela creativa del panorama actual. Tanto Emilio Recio como Jesús Cracio, Director artístico del evento y recién incorporado a esta edición, coinciden en definir la feria como un escaparate diverso y comprometido por presentar espectáculos que tengan un claro compromiso con la contemporaneidad. “Tanto en la vertiente social como estética”, asegura Emilio Recio queriendo dar a entender que se han seleccionado aquellas compañías o propuestas que utilizan lenguajes escénicos y estéticos actuales para ofrecer una visión crítica, o al menos intentarlo, de ciertas problemáticas de hoy en día.

El hecho de que en esta edición hayan acudido menos compañías no se debe a una falta de demanda, “pues solemos recibir más de 200 proyectos que solicitan formar parte de nuestra programación", señalaba ufano Emilio Recio. En realidad es una cuestión pragmática, es decir, se traen menos compañías con la idea de no saturar de espectáculos a los programadores y así, en vez de sobrecargar los escenarios con cinco o seis representaciones diarias, la organización apuesta por un adelgazamiento, o mejor dicho, una distribución más decente de la programación.

Otra cuestión que ha llamado la atención en esta edición ha sido el adelanto de fechas. Para el próximo año, siempre y cuando se cuente con el visto bueno de la Consejería de Cultura, la organización de la feria tiene la intención de celebrar la misma en la segunda semana de octubre para que sirva de continuación a la prestigiosa Feria de Huesca que se celebra a inicios de ese mes. “Huesca es la feria referente del panorama nacional y muchos de los programadores que allí acuden pueden, por tanto, venir a la nuestra”, destacaba Emilio Recio.

Asimismo, otra de las posibilidades expuestas por el director del evento, será la más que probable acortación de la feria en cuatro días y no cinco como ha sido la tónica de estos últimos años. Cuestiones de programación, se entiende.

En cuanto a la calidad de las compañías participantes de esta edición, Jesús Cracio, sin pretender sentar cátedra en sus afirmaciones, señalaba “el elevado nivel de carga social y política que han ofrecido la mayoría. Se han abordado problemáticas actuales del género humano”. Por lo visto, todo esto concuerda a la perfección con esa línea de contemporaneidad y lenguajes estéticos actuales que pirran a la organización de la feria, por lo que se deduce que para la selección de próximas ediciones se seguiráN priorizando estos aspectos.

La espina clavada está en el ámbito de actividades paralelas. Debido a los cambios que ha sufrido la Consejería de Cultura últimamente, no ha habido tiempo “material”, según los organizadores, para programar actividades complementarias del tipo charlas entre directores, jornadas, exposiciones, encuentros, etc. Sin duda, una asignatura pendiente.

Y por último, tanto Cracio como Recio insistían en dotar a la feria de Castilla La Mancha de un contenido más diverso, donde tengan cabida no sólo el teatro sino también la danza, la música y espectáculos de “varietés” para así consolidar una identidad ecléctica. De igual modo, la feria seguirá aglutinando a aquellas compañías cuyos espectáculos apenas lleven rodando por el circuito teatral “y que sean prácticamente novedades o rigurosos estrenos. Si no fuera así, estaríamos hablando de un festival y no de una feria de teatro”, apuntillaba Recio.

A juicio de ambos directores, la afluencia de público en esta edición, excluyendo a programadores, ha sido notable. Quizás tenga algo que ver el hecho de que todos los espectáculos hayan sido de carácter gratuito. Aunque publicitar más este evento es una cuestión necesaria, pues siguen siendo muchos los ciudadanos que no tienen conocimiento de que en su municipio se celebra una feria de teatro. Lo más visto, el “Quijote Hip-hop”. Sigue el tirón del IV Centenario.