artículo de opinión del secretario general de CC.OO. de Castilla-La Mancha

CASTILLA-LA MANCHA, D. QUIJOTE Y EL SINDICATO DE CLASES

José Luis Gil

25/05/2005

(Última actualización: 25/08/2008 12:00)

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Este año, en la conmemoración del Día de la Región, el Gobierno de Castilla-La Mancha entregará sendas Placas de reconocimiento a dos sindicalistas, Jesús Rodríguez Mejías, ex secretario regional de Acción Sindical de UGT, fallecido el pasado mes de febrero a los 46 años, y a nuestro compañero de CC.OO. Juan Arroyo Colmenero. Juan murió antes, en octubre de 2003, pero ¡con qué intensidad vive entre nosotros, sus compañeros de Comisiones, y en el corazón de otras muchas personas que lo conocieron y trataron!

Es la primera vez que el Gobierno de Castilla-La Mancha otorga un reconocimiento institucional a algún sindicalista, y no deja de ser simbólico que este hecho se produzca el año en que celebramos el cuarto centenario de D. Quijote de La Mancha.

Algo conocí a Jesús, con quien, siendo también yo secretario de Acción Sindical de mi sindicato, coincidí en mesas de negociación, en planificación de estrategias, en movilizaciones y manifestaciones. Mucho más aún conocí a Juan, con quien compartí miel y hiel, cuyo presencia aún añoro, cuyo recuerdo abrazo. Y creo que entre su entrega de sindicalistas y la vocación de desfacedor de entuertos, socorro de menesterosos, de Alonso Quijano, hay una similitud ética, e incluso épica también: Al poco del inicio de su historia, el arrojado hidalgo malvende su hacienda para consagrarse a la caballería andante. Al inicio de la historia de CC.OO. en nuestra región, Juan empeñaba cada mes su salario para avalar los créditos bancarios con los que pagar las nóminas de los pocos y voluntariosos trabajadores del sindicato. Destino generoso, noble, fecundo Juan…

Pero entiendo que el Gobierno de la Junta de Comunidades no sólo quiere hacer un reconocimiento a las personas de Jesús y de Juan en este 22º Día de la región. Estoy seguro de no pecar de inmodestia si me apropio de ese reconocimiento para extenderlo a todos los sindicalistas y a todo el sindicalismo de clase, a su aportación transcendental en la construcción y el progreso de Castilla-La Mancha. En la aún corta vida de la región, el impulso, la presión incluso, de los sindicatos, ha sido determinante para fijar objetivos colectivos, y para alcanzarlos en beneficio de todos y, en especial, de los más menesterosos, de los más humildes y necesitados.

Menesterosa, humilde y necesitada era Castilla-La Mancha también, y aún lo es si nos comparamos con según qué otras regiones de España o de Europa. Pero, hoy, esta región puede sentirse consciente de su fuerza, orgullosa de su propia capacidad; y no debe escatimar ambición para definir sus metas y ni decisión para acometerlas. Sin embargo, no nos podemos permitir despilfarrar esfuerzos ni desaprovechar oportunidades.

Mientras este año cabalgamos, sí, y a buen ritmo, a lomos de la estela de D. Quijote; ni cabe el relajo, ni la autocomplacencia, Conocemos nuestro escenario y los retos a los que hemos de hacer frente. No ha de faltarnos presencia de ánimo, ni músculo ni inteligencia. No ha de ser Rocinante quien decida por nosotros el camino a emprender ahora, ni podemos fiar nuestro futuro a encantadores o nigromantes. Necesitamos fe en nosotros mismos, ilusión, confianza, y trabajo ordenado.