EL VINO SIGUE SIENDO UN BUEN NEGOCIO

El enólogo puertollanense y colaborador de La Comarca, Félix Delgado, analiza en este artículo lo que ha supuesto la celebración de la III Edición de FENAVIN.

Félix Delgado

17/05/2005

(Última actualización: 25/08/2008 12:00)

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El vino sigue estando de moda y es un negocio. Un año más volvió la Feria Nacional del Vino a Ciudad Real y en su tercera edición ha querido ser más que nunca un centro profesional de negocios. Numerosos expositores, charlas y presentaciones se han dado cita aquí. La Mancha está de moda y sus vinos también, sigue siendo un buen momento para mostrar nuestros productos al resto del territorio nacional y por supuesto al mundo. La demanda de vinos en zonas como Asia y el volumen de mercado que allí hay nos ofrece una excelente oportunidad para vender y FENAVIN se consolida como un referente nacional e internacional de negocio.

La organización en todo evento de esta magnitud es muy importante y la impresión general que ha quedado por parte de expositores y visitantes ha sido muy positiva. La gran cantidad de espacio que ha ocupado la feria no ha sido problema para la organización, que ha sabido estar a la altura y que incluso con el problema más común de este tipo de eventos, como es la limpieza y disponibilidad de copas ha sido excelente.

Solo cabe señalar como parte menos positiva la falta de rapidez a la hora de comer, ya que podíamos estar esperando en algunos casos de 30 a 45 minutos para conseguir un bocadillo o poder sentarnos a comer.

En cualquier caso ha sido positivo para el resto de bares y restaurantes de la zona que han visto incrementado también su volumen de negocio. También ha sido bien valorada la idea de habilitar zonas para fumar, aunque algunos visitantes, principalmente extranjeros, se han quejado de humos indeseados a la hora de catar algún vino. Esto es muy importante, ya que la excelente organización debe estar acompañada con el saber estar porque sino el dicho de que te la han dado con queso lo cambiaremos por el que te la han dado con tabaco.

Dentro de la feria se pueden destacar muchos aspectos positivos, pero sin duda el que más ha gustado a los que queríamos catar, por una u otra razón ha sido La Galería del Vino. Destacados periodistas y catadores se han paseado catando con tranquilidad un buen número de vinos expuestos. Siempre con copas limpias, botellas llenas y la simpatía y profesionalidad del personal de la feria. Es algo que no hemos visto en ninguna feria de este tipo ha sido el comentario general de la prensa especializada y de los asistentes en general. La Galería del vino ha servido de instrumento rápido y eficaz a los que han estado buscando un vino para comprar o distribuir, a los periodistas para contar de primera mano que vinos se hacen en nuestra tierra o para ampliar conocimientos de estudiantes relacionados con el sector principalmente.

Cada vez hay más marcas y diversidad, en FENAVIN se ha mostrado gran cantidad de estos vinos. Los bodegueros diversifican cada vez más sus productos según tipo de elaboración o variedades de uva. Una misma bodega puede llegar a tener en ocasiones tal cantidad de referencias que en algunos casos puede llegar a aturdir a ciertos distribuidores y por supuesto a consumidores. Por todo esto el mundo del vino funciona como cualquier otro mercado y son de gran importancia las marcas, siendo en muchos casos las protagonistas de la elección final del consumidor. También es importante la zona de producción a la hora de elegir un vino y los vinos de Castilla-La Mancha siguen despertando el interés dentro y fuera de España por su calidad-precio. Así pues lo que esta feria promociona son nuestras marcas y no solo nuestras zonas vitivinícolas. La idea de la relación calidad-precio de estos vinos parece estar bastante clara y ya casi se puede hablar de un tópico, pero la realidad se ha mostrado en FENAVIN y la calidad de las elaboraciones aumenta mientras que los precios son totalmente competitivos.

El consumidor busca cada vez más vinos de calidad y los productores son conscientes, para ello se han hecho grandes esfuerzos económicos y humanos para conseguirlo, desde el mayor elaborador al más pequeño. En los vinos presentados en la feria se ha notado esta apuesta por la calidad para vinos blancos y rosados, aunque los mayores protagonistas siguen siendo los tintos y en mayor medida los de crianzas medias. Sin embargo sigue habiendo cierto reparo en el consumo de los tintos jóvenes, que en muchos casos no hay una idea clara de que tipo de vino es y son tratados como productos inferiores por no haber pasado por una crianza en barrica. Afortunadamente tenemos grandes vinos jóvenes que a precios bastante asequibles podemos degustar para chatear o comer. También los vinos blancos tienen su auge y encontramos ya algún vino manchego elaborado con la variedad gewürztraminer o coupages de macabeo y chardonnay, sin olvidar nuestra querida y valorada uva autóctona airén para vinos secos, semidulces de aguja o incluso espumosos. Por otra parte también pudimos ratificar la existencia de algunos vinos con botellas bonitas y diseños atrevido, ofreciéndonos, aparte de diseño, vino que como mucho se pueda calificar de correcto en la mayoría de los casos y precios elevados.

Por último cabe destacar la presentación de Campo de Calatrava como la próxima D.O. manchega para vino, con la presencia de productores de Miguelturra, Bolaños, Moral o Carrión de Calatrava entre otros. Esto tiene mucha importancia, ya que por fin se empieza a tomar noción de la necesidad de identificar seriamente la procedencia, porque esto es uno de los aspectos más importantes en el momento de diferenciar, valorar y vender cada vino. La Mancha es extensa y cada tipo de suelo o microclima va a marcar sus características. Ya sabemos vender el vino y lo estamos demostrando, podemos estar todos orgullosos de esta tercera edición de FENAVIN y seguir trabajando para la próxima.