Reportaje
La Comarca de Puertollano

Se cumplen quince años del fallecimiento, en Bilbao, del historiador de Puertollano y su comarca

Francisco Gascón Bueno en el recuerdo

El 9 de septiembre fallecía en Bilbao el doctor en historia, catedrático y consejero del Instituto de Estudios Manchegos, natural de Puertollano, Francisco Gascón Bueno. Un hijo entrañable de Puertollano que dejó profundas y eruditas investigaciones sobre nuestro pueblo y su entorno territorial. Aportó numerosos datos para el conocimiento de la historia local y fue modelo para posteriores investigadores. Quince años después, somos muchos los que lo recordamos. Estas líneas -por mi parte- pretenden rescatar su memoria y poner de relieve el desconocimiento que sobre el historiador de Puertollano se tiene, a la vez que resaltar su prolífica labor en las ciencias históricas y amor por su pueblo y gentes.

José G. Ortiz

Es evidente que hablar de Francisco Gascón Bueno, resumir su vida en estas páginas sería difícil pues podría caer en un excesivo elogio, o por el contrario, sustraer distintos matices y aspectos de su vida y su obra. A pesar de esto, y siendo consciente de las limitaciones que impone rememorar a un amigo, trataré de ajustar mis recuerdos, sentimientos y apreciaciones a la faceta humana de Francisco Gascón Bueno, sin dejar lógicamente de lado sus diversas publicaciones
Como amigo fugaz (razones de distancia, trabajo, etc.), nos relacionábamos intermitentemente -muy a nuestro pesar-. Cuantas ocasiones surgían, nos enzarzábamos con eso de la historia, los políticos, sus inquietudes y las mías, cotidianeidades...
Evoco en estas vaguedades que, a Francisco Gascón Bueno lo conocí un buen día de marzo de 1978. Me lo presentó el que fuera por entonces secretario de alcaldía en el Ayuntamiento de Puertollano, D. Félix de la Morena. Y digo lo conocí físicamente, porque de sus obras y artículos tenía noticias -sabía de sus trabajos-. Habíamos coincidido con anterioridad en los Boletines de Información Municipal, donde periódicamente publicábamos temas de historia de Puertollano.
El con magníficos trabajos sobre nuestro pueblo y yo, prácticamente iniciándome como lego en eso de desenterrar o escarbar en el tiempo pasado.
Presentación que se originó al coincidir con el descubrimiento de la “Necrópolis del Campo de las Sepulturas”, que realizaron unos trabajadores de la empresa Composan el 16 de marzo de 1978 y que yo excavé y estudié. Al ser llamado por D. Félix de la Morena que coordinaba el Boletín de Información Municipal, para el que preparaba un artículo sobre aquel tema, coincidimos -como he dicho- en la Casa Consistorial.
En aquel momento, nos enzarzamos en una fluida charla que después se animó y, picado por la curiosidad, me acompañó a la casa donde vivía en la calle Las Torres (Barriada 309), para contemplar algunas de las vasijas que rescaté de los enterramientos y que después entregué en el Museo Provincial de Ciudad Real. (El me animó para levarlas a Madrid y valorarlas en el Museo Arqueológico Nacional).
Aquella ocasión propició otros muchos encuentros más. Por otro lado, participamos como ponentes en las “Semanas de la Historia de Puertollano”, y también en alguna ocasión en el periódico “Lanza” con motivo de los números especiales que se editaban en la Feria y Fiestas de mayo y septiembre.
Recuerdo que une vez me visitó en Ciudad Real, al poco tiempo de inaugurarse el Museo Municipal Elisa Cendrero (14 de enero de 1984). Por entonces, estaba preparando su ingreso como Consejero de número del Instituto de Estudios Manchegos de la capital.
Igualmente coincidimos otras veces más en el Paseo de San Gregorio donde charlábamos de distintos temas: sus investigaciones en los archivos de Puertollano, Arga-masilla de Calatrava y Almodóvar del Campo -entre otros-, su labor en la enseñanza. La última vez, unos meses antes de su óbito, sentados en un banco del Paseo, donde entre algunas de sus inquietudes me manifestó su preocupación por una portada con arco que había próxima al antiguo economato minero y que al poco tiempo sucumbió como muchos otros edificios y parte del propio escenario arquitectónico urbano de la ciudad, por el que siempre se interesó.
Francisco Gascón Bueno fue un hombre sencillo, familiar, campechano, religioso, trabajador, amigo de sus amigos. De aspecto agradable y fisonomía de ciudadano de a pie, del que no podías sospechar -a no ser que lo conocieras- su actividad profesional de catedrático y erudito investigador de la historia.
Cuando venía a Puertollano y se alojaba en casa de sus hermanos, le agradaba mezclarse con la gente corriente y mantener conversaciones cotidianas sobre cualquier tema, disfrutando sobremanera cuando se tocaban materias trascendentales, relacionadas con la antigüedad y el pasado de nuestro pueblo.
Su interés por los datos, las cronologías, los aspectos sociales, arquitectónicos, económicos o meramente históricos, eran a veces obsesivos. Su mente de investigador estaba siempre alerta a cualquier asunto de su interés y la copiosa labor investigadora que nos dejó avalan de por sí una breve pero fructífera trayectoria de investigador.
 
 
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