La Bachillera La Comarca de Puertollano

La Rincona     por Víctor Morujo
¿Por qué no?

Tal como ya hiciera el pasado año, el Alcalde de Puertollano ha puesto sobre el tapete la sugerencia de un cambio global en las fiestas de mayo. La primera vez fue a raíz del éxito del Día de Castilla-La Mancha en la ciudad. Ahora, tras las inclemencias sufridas por feriantes y feriados, Casimiro Sánchez hace la valiente propuesta de cambiar la feria de fechas, para hacerla coincidir con el 31 de mayo, y esta vez ha ido más lejos, ya que también ha planteado una fecha fija para el Santo Voto, y que éste esté relacionado con las propias ferias.
¿Un cambio? Han habido ya voces que se han pronunciado en contra con exaltación. El año pasado, el concejal de IU Florentino López Montero, se escudó en el laicismo para decir que no le parecía bien que se perdiera la única fiesta profana que tenemos. Hogaño, el concejal del PP José Antonio Montero, tras calificar la propuesta de “alcaldada”, añadió que no quiere vivir en San Quintín, sino en Puertollano, tal cual está el calendario. También ha salido a la palestra el Partido Nacionalista Castellano que, aparte de rasgarse las vestiduras como si fueran a volver los moros, argumenta que Casimiro quiere pasar a la historia con delirios de grandeza. El PNC arremetió también durante la feria contra el baile de sevillanas en las casetas, y acusó directamente al regidor de fomentar rasgos “andalucistas” que, según el ridículo mapa humano de Tierra Comunera, no existen en la ciudad.
¿Es que Puertollano tiene señas de identidad? Pues sí, y no son manchegas en exclusiva. Yo nací en las 630 de padres extremeños, lo que me convierte en un “charnego” local. Mi sangre manchega es impura, no obedezco a los ideales étnicos propuestos por Tierra Comunera, y nadie de mi familia prometió sacrificar una vaca a la Virgen de Gracia. Como yo, hay muchísimos, se puede decir sin reparos que la sangre de Puertollano está enrarecida, también por la de esos mineros por quienes se suelta la lagrimilla manchega: la inmensa mayoría de ellos no eran siquiera manchegos, sino extremeños o andaluces. Trajeron aquí la herejía del fino y el queso, las sevillanas y el jamón de Los Pedroches, y hasta hoy en día nadie los había visto como extranjeros. La singularidad que convierte a Puertollano en algo específico por estos contornos, es precisamente que se trata de una ciudad mestiza, contaminada atmosférica y culturalmente. Las personas que hemos crecido en el lugar al que han emigrado nuestros padres, carecemos afortunadamente de ese gen extraño del nacionalismo, que vuelve a las gentes intolerantes y las idiotiza, o el localismo, que es igual pero en más paleto. No quiero ni pensar que realmente existan fuerzas vivas que hagan que acabemos aquí planteando un modelo étnico. Según Tierra Comunera, hay que prohibir las sevillanas en la feria, que son algo bastante espontáneo, en lo que me parece que nada tiene que ver el alcalde.
Remodelar las fiestas de mayo puede o no ser necesario, según cada cual, y quien esto suscribe es de los que piensan que ese cambio nos puede favorecer, si se hace con la suficiente chispa. Por ejemplo, que el día del Santo Voto sea fiesta local. Una celebración declarada de interés turístico que es laborable en el sitio donde se festeja no parece muy normal. Fijarle una fecha, tampoco sería un escándalo: el Corpus y la Ascensión han sido desplazados en el calendario sin que la Iglesia haya puesto mayores objeciones. De hecho, si a las tradiciones nos ceñimos, creo recordar que, precisamente, el Santo Voto apeó de los altares a los anteriores patrones de Puertollano, Santa Ana y San Sebastián, para que la Virgen de Gracia ocupara su puesto. Un pueblo que ha sido capaz de cambiar de patrón, puede permitirse muchas licencias más, siempre que estén bienintencionadas. Para mí, la intención de la propuesta es buena, porque persigue fortalecer estas celebraciones. Cambiar la feria de fechas tampoco reviste la mayor importancia: como la de Sevilla, ha perdido su significado. Aquí fue el resultante de una cuerda de ganado, y a los sevillanos la feria se la inventaron los catalanes y los vascos para venderles maquinaria agrícola. Lo que ha sobrevivido de aquello es el acontecimiento social, y la feria se conserva porque nos gusta, y punto.
Si se pone en marcha este cambio tan osado, hay que ser osado también en lo que salga de esto. Si se cambia, hay que reinventarse las fiestas. Si no se aprovecha el 31 de mayo para traer forasteros, o el día del Santo Voto en algún oportuno viernes para darle más lucimiento, si con el cambio de fechas no nos replanteamos cómo dar más lustre y protagonismo a las casetas, si no nos proponemos que esos días Puertollano esté en los planes de toda la provincia, si no traemos a gente a acontecimientos imaginativos y chispeantes... Si no afrontamos ese cambio como algo ilusionante, mejor no tocar nada. Porque ese cambio implica multiplicar por diez el trabajo de TODOS, dentro y fuera del Ayuntamiento, para que cualquier concurso de migas quepa en las celebraciones al lado de los toros, los pinchitos, las sevillanas, los festivales dance y el rock. Puertollano no suele ser una ciudad muy participativa, la inmensa mayoría de la gente prefiere que se lo den todo hecho, pero, como contrapartida, gozamos de unas asociaciones modélicas, y de personas no asociadas que tienen ideas. Si se juntan en un Patronato de Feria desde las asociaciones folclóricas a las peñas de Carnaval, pasando por las ONG’s, las tertulias taurinas y el Sursun Korda, posiblemente el año que viene estemos celebrando que estamos celebrando por una feria que es mucho más nuestra.

LAS 
GUINDAS


Ya tenemos representante en Gran Hermano y, además, con un papel destacado. Oscar Muela Gijón, nuestro paisano en este concurso, está consiguiendo que el nombre de Puertollano suene o se vea, ha colocado el nombre de Castilla La Mancha y el de Puer-tollano en un lugar preferente para las cámaras de televisión, y además tiene muchas posibilidades de triunfo. ¡Animo Oscar!
 


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La construcción de la nueva planta de Repsol YPF servirá para reactivar la economía local ya que vuelven los montajes a Puer-tollano con todo lo que ello conlleva. De momento hay unos noventa puestos de trabajo para personas especialistas en la instalación de andamios. Y habrá mas...
 
 

LA 
GUINDILLA

Desde aquí nuestra felicitación para Repsol YPF por su cincuenta aniversario y por su decisión de seguir invirtiendo en Puertollano con la  futura unidad de Mild Hydrocraker que  estará constituida por una planta de hidrógeno, una planta de aminas y una tercera planta de azufres, además de una torre de refrigeración de agua. Esta unidad se espera pueda estar en funcionamiento a finales del 2003.

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