Historia La Comarca de Puertollano

Cartas desde Toledo
Algunas noticias (más) sobre elDoctor Don Alfonso Limón (I)

José D. Delgado Bedmar

A finales de marzo de 2001, un presunto lector de “La Comarca de Puertollano” dejaba escrito en el Libro de Visitas de la página web del periódico unas líneas que pueden resultar cuando menos sorprendentes: “no parece que cuenten mucho sobre la historia de Puertollano”. Una de dos: o ustedes no la conocen o (es) que Puertollano “no tiene historia”, es decir, nada que pueda ser destacado. Y son tanto más sorprendentes sobre todo por cuanto, que nosotros sepamos, “La Comarca...” es el único medio de comunicación escrito de nuestra provincia que reserva de antemano, y como mínimo, dos de sus páginas a temas de carácter histórico o similar; pero quizá no lo son tanto si comprobamos una parte de lo que aduce el citado lector: efectivamente, y por razones que no acabamos de acertar a entender, lo que es una simple presunción se ha transformado en opinión extendida y lugar común, y decir que “Puertollano no tiene historia” es una creencia popular más generalizada de lo que, a priori, cabría suponer.

Creo, sin embargo, que la realidad es bien distinta. Y es que hay que distinguir entre historia e investigación histórica. Si bien hay que reconocer que esa investigación sobre la historia de Puertollano no cuenta con mucha solera, y puede decirse que esa pionera y entrañable “Breve historia de Puertollano” de nuestro buen amigo don Mariano Mondéjar Soto, que apenas hace un cuarto de siglo que conoció su primera edición, es la primera publicación un poco seria y ordenada sobre nuestro pasado; igualmente hay que apuntar que, de entonces acá, son muy abundantes las publicaciones, puntuales y generales, de aspectos muy concretos y de amplios periodos, de una discreta calidad y de una cierta altura científica, que se han ocupado de nuestra historia.
Es obligado recordar, en este sentido, la extraordinaria y amplísima labor desarrollada por el tempranamente desaparecido profesor don Francisco Gascón Bueno, que tuvo su plasmación en buen número de artículos y varios libros; y, junto a él, muchos otros investigadores o versados aficionados que han dado a la imprenta el resultado de sus pesquisas: González Ortiz, Corchado Soriano, Fernández Calvo o Quirós Linares se encuentran entre los primeros que lo hicieron, y a esta nómina han venido a unirse más recientemente jóvenes historiadores de la talla de Ramírez Madrid, Menasalvas Valderas o Gómez Vozmediano, entre otros muchos.
De otro lado, hay que citar que en todo este periodo hemos contado con la existencia de una ya veterana “Semana de Historia de Puertollano”, que ha iniciado a muchos en esto de la historia, que ha servido de acicate a muchos investigadores, y gracias a la cual hemos llegado a saber de muchos datos que antes no conocíamos. Aún más: sabemos que investigaciones iniciadas “por encargo”, al calor de alguna de estas “Semanas”, se han prolongado más allá y han dado lugar a Tesinas de Licenciatura y Tesis Doctorales sobre diversos temas y que, en buena parte, aún permanecen inéditas.
Pero otra cosa es hablar del conocimiento “popular” que se tiene de nuestra historia. Si bien es cierto que todavía son muchas las publicaciones (sobre todo las de una menor difusión) que no son conocidas ni siquiera por los especialistas o por los estudiantes del ramo, en cada edición de nuestra “Feria del Libro” se constata que los libros de historia local se sitúan entre los más vendidos. A pesar de todo, y aún cuando la historia local “venda”, son todavía muchos los que siguen sin apreciar como se debe a las publicaciones “parciales” y que reclaman un libro que tenga, de una vez por todas, un título que no deje lugar a dudas: “Historia de Puertollano”. Nos consta que este es un proyecto que ya está en marcha y esperamos que pueda ver la luz en los próximos meses.
Queda claro, por consiguiente, que una cosa es que Puertollano “no tenga historia”, que es evidente que la tiene y está en consonancia con su importancia económica, social, demográfica, etc.; y temas bien diferentes son el conocimiento personal que tenemos todos de esa historia, el conocimiento de las investigaciones que se han hecho sobre esa historia y, sobre todo y más que nada, el conocimiento de las publicaciones de esas investigaciones.
Viene todo esto a colación porque en los últimos meses de 2001 y en los primeros de 2002 la investigación sobre la historia de Puertollano ha estado de enhorabuena: nada menos que cinco libros sobre diferentes aspectos han visto la luz en este breve periodo. 
Creo que el primero en el tiempo fue la “Historia de la ermita de Nuestra Señora de la Soledad (San Mateo)”, de José Rafael González Romero, editado gracias al empeño de su autor y de Intuición, que es un pequeño librito que, en apenas un centenar de páginas pero con una amplia y sólida base documental, examina en profundidad y con rigor la historia y el arte de uno de los más emblemáticos edificios religiosos de Puertollano entre los siglos XVI y XVIII.
Sobre un periodo muy diferente y desde una óptica bien distinta versa “Puertollano durante la transición democrática (1973-1983)”, muy interesante resumen de una extensa Tesis Doctoral realizada por Modesto Fernández Arias, que pudo ver la luz gracias al Área de Cultura de nuestro Ayuntamiento. La demografía, la economía local, la vida municipal, la evolución política, las elecciones locales y la vida sindical y cotidiana de Puertollano en esta trascendental etapa de nuestro pasado más reciente, son diseccionados con maestría por este ya Doctor en Historia en un estudio que, pueden creerme, resulta bien difícil de conseguir (300 ejemplares editados casi inencontrables). 
La Excelentísima Diputación Provincial no podía estar de convidado de piedra en este auténtico banquete historiográfico, y como número 125 de su prestigiosa “Biblioteca de Autores Manchegos” publicó una síntesis de la primera parte de la Tesis Doctoral de María del Carmen Cañizares, profesora de Geografía en la Universidad Regional, titulándola “El proceso de urbanización de la ciudad de Puertollano”. Tesis de Geografía Urbana defendida en 1997, ha dado paso a finales de 2001 a un libro magníficamente editado y que analiza Puertollano en el marco de la provincia, el núcleo poblacional desde sus orígenes a mediados del siglo XIX, la ciudad que surge con las explotaciones mineras (de mediados del XIX hasta 1940), la ciudad “industrial” que vino a sustituir a aquélla (1941 a 1973), y la ciudad actual, periodo que para su autora comprende de 1973 a nuestros días.
También debido a la casi inagotable iniciativa de Intuición, y gracias al impulso que, desde el Programa de Ayudas a la Edición, proporcionó la Consejería de Educación y Cultura de Castilla-La Mancha, pudo ver la luz un grueso volumen (340 páginas) que Luis Fernando Ramírez Madrid ha dedicado a estudiar el pasado siglo en nuestra ciudad, titulándolo “Memoria del siglo XX. Historia social de Puertollano”. Con este libro, su autor completa y refunde publicaciones anteriores sobre la minería, la industria, el desarrollo del centro de la ciudad o la Feria, en una completa visión de conjunto que a partir de ahora se convierte en referencia insoslayable sobre el periodo más importante de la historia de nuestra ciudad. El libro, no exento de datos curiosos y detalles desconocidos que Ramírez agrupa en “anexos” a la mayoría de sus diez capítulos, trata también de temas tan importantes como las repercusiones de la I Guerra Mundial, la Guerra Civil, la expansión del Complejo Industrial o los cambios surgidos durante la Transición, finalizando con un capítulo dedicado a los treinta alcaldes que Puertollano tuvo durante el siglo XX.
El quinto libro que citábamos antes se dedica a la que el periodista Manuel Valero considera “seña de identidad por antonomasia de la ciudad”. Titulado “Una fuente centenaria. El agua agria de Puertollano”, se debe a la incansable labor investigadora del historiador (y compañero de página) Miguel Fernando Gómez Vozmediano, autor de otros libros sobre el nombramiento de Villa o el Santo Voto que, junto a otros muchos estudios publicados, mayores y menores, le convierten en uno de los más importantes historiadores que ha tenido y tiene nuestra localidad. Publicación de Ediciones Puertollano, también posible gracias a la subvención de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, es el resultado de una década de trabajo de su autor, que en sus trescientas densas páginas analiza todos y cada uno de los detalles que tienen o han tenido relación, directa o indirecta, con el agua agria puertollanense. Precisamente uno de los a priori más importantes es el subapartado dedicado a quien dio a conocer el agua agria en las postrimerías del siglo XVII: el doctor don Alfonso Limón Montero, hijo ilustre de Puertollano.
A completar todo lo allí señalado, aportando nueva y muy interesante documentación inédita sobre su familia, sus estudios, sus circunstancias vitales y laborales, sus obras y su muerte (con no pocas sorpresas añadidas) dedicaremos las próximas “Cartas desde Toledo”.

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