Sociedad La Comarca de Puertollano

Durante los tres días de estancia en El Aaiún, los jóvenes convivieron con las familias y el pueblo saharaui
Crónica de un viaje a los otros territorios ocupados

José C. Sanz

Del 26 de abril al 1 de mayo, la Federación Provincial de Ayuda al Pueblo Saharaui en colaboración con la Diputación Provincial de Ciudad Real, organizó un viaje dirigido a jóvenes de la provincia donde se visitaron los campamentos de refugiados de la Wilaya de El Aaiún, en la República Saharaui Árabe Democrática.
La Federación Provincial lleva en funcionamiento desde noviembre del año pasado. En la actualidad la presidencia la ostenta Puertollano, la secretaría Ciudad Real, la vicepresidencia Alcázar y la tesorería Manzanares-Valdepe-ñas. Una entidad que nació con la pretensión de “aunar esfuerzos con la finalidad de aumentar recursos y personal para sacar adelante los proyectos de cooperación con el pueblo saharaui”. Monroy, Presidenta de la Federación, asegura que en los estatutos se refleja que no existe ánimo de lucro, ya que todas las ayudas y fondos recaudados se destina íntegramente a los campamentos de refugiados.

Viaje y programa

El viaje constó de cuatro días de duración, y al mismo asistieron representantes de la Federación, así como el presidente de la Diputación Provincial, Nemesio de Lara. En total se inscribieron 98 personas, entre jóvenes y representantes de los organismos de ayuda.
Luisa López Monroy, presidenta provincial de la Federación, señalaba a La Comarca que la finalidad de dicho viaje no era otro que posibilitar a ciertas personas el visitar los campamentos de refugiados y que tomen conciencia de la situación en la que vive el pueblo saharaui. Añadía también que “lo que se ha perseguido es buscar la manera de sensibilizar a los jóvenes para que adopten un posicionamiento activo, enfocado al asociacionismo y la cooperación”.

El coste del viaje fue sufragado íntegramente por la Diputación, el primer organismo oficial que organiza una actividad de estas características, si bien cada joven debía aportar la cantidad de 150 euros para la compra de productos de primera necesidad, como medicamentos y papel higiénico. El dinero sobrante fue destinado a las familias más necesitadas así como a los ancianos más pobres de la Wilaya, si bien la Diputación no fiscalizó a los integrantes del grupo. En un primer momento, se programó el viaje para una semana de duración, pero trabas burocráticas y problemas en la torre de control de Tinduf (Argelia) obligaron a reducir la actividad a cuatro días. En los tres días de estancia en la Wilaya de El Aaiún, los jóvenes y cooperantes visitaron el Museo Nacional, el Hospital-Dispensario, los colegios, la Escuela de Formación de Mujeres “27 de febrero”, así como Rabuni, centro administrativo de las Wilayas (término semejante al de provincia). El primer día fueron recibidos por el Presidente de la República Saharaui Árabe Democrática, Mohamed Abdelaziz quien agradeció la visita de los jóvenes y de los representantes de la Diputación. Asimismo cada joven tuvo que compartir “jaima” con una familia saharaui. En total fueron 20 las familias acogedoras.

Un conflicto que se agrava

La visita de los jóvenes coincidió con un momento “crítico” que se está viviendo entre el pueblo saharaui y Marruecos. Monroy señala que “Marruecos se ha sacado de la manga una tercera vía de solución, una especie de concesión autonómica bajo protectorado marroquí”. Algo que a juicio de la Federación y del propio pueblo saharaui es inaceptable. La situación que atraviesa el Plan de Paz para el Sáhara Occidental, auspiciado en un principio por Naciones Unidas, ha dado un giro opuesto por el inesperado apoyo de EEUU a la propuesta de pacificación marroquí. Monroy manifiesta que la Comunidad Internacional debe reaccionar de forma urgente, desacreditando a Marruecos y exigiendo que se apliquen los acuerdos de Houston, por los que se acuerdan la celebración de un referéndum y la posterior independencia del pueblo saharaui. Unos acuerdos, fruto de una negociación intensiva, que siguen en punto muerto. Parte de la culpa la tiene Naciones Unidas, porque según Monroy, “está dando largas, no ha jugado un papel activo y para colmo existen muchos intereses políticos y económicos de por medio”. A esto hay que añadir el desentendimiento que ha mostrado el gobierno español en todo este tiempo, al no adoptar una posición activa en el tablero de “juego”. Para Monroy “el gobierno español  y el resto de partidos políticos son culpables de esta situación, sencillamente porque ninguno de ellos incluye en su programa electoral algún tipo de apoyo a la causa saharaui”. Tal y como está la situación, el desenlace previsto sería el bélico, al menos es lo que piensa Monroy. “El Frente POLISARIO (la facción armada del pueblo saharaui) está a la espera de la respuesta de la comunidad internacional y dependiendo de cómo sea así actuarán”. De todas maneras, Monroy insiste en que la vía propuesta por Marruecos es inaceptable, algo que numerosos países han criticado al adherirse a la propuesta saharaui, como el caso de China, Rusia, Italia, Suecia, Holanda o la propia España, “que ya era hora” según Monroy. Una solución que incumple los acuerdos de Houston, “eso que proponen los marroquíes no es libertad ni independencia. Hay que recordar que el Sáhara Occidental es un territorio ocupado y por tanto es una vía inaceptable, porque los saharauis no van a consentir vivir bajo administración marroquí”.

Una ocupación ilegal que ha provocado numerosos casos de represión y desaparición de personas. De hecho, tal y como asegura Monroy, en los últimos años los campamentos han sufrido numerosas incursiones por parte del ejército marroquí. Se han practicado saqueos de viviendas, violaciones sistemáticas, desaparición de jóvenes manifestantes, casos de torturas y encarcelaciones, “unos acontecimientos que los medios de comunicación no han reflejado en ningún momento”, a juicio de Monroy. En relación a este desinterés mediático por el asunto saharaui, Monroy pone como ejemplo la multitudinaria manifestación convocada por las distintas asociaciones de ayuda al pueblo saharaui en Madrid, hace unos años, delante de la embajada de Marruecos. “A pesar que nos reunimos un montón, exigiendo una justificación por tantos casos de represión, en los medios sólo se habló de concentración a favor del pueblo saharaui y poco más. Siempre se da una visión sesgada de lo que está ocurriendo”, señala Monroy.
Y aunque la situación se ha extremizado, y en cualquier momento la reanudación de los combates se puede producir, Monroy confirma que se cumplió el objetivo que Diputación y Federación se habían propuesto. Ambas entidades están satisfechas por la respuesta ofrecida por los jóvenes en los campamentos. Una de las cosas que más destacaron estos fue la atención y hospitalidad mostrada en todo momento por las familias saharauis. En este sentido, Monroy señala que “te hacen sentirte como en tu casa. Y el hecho de que en Occidente no sea habitual una entrega así chocó bastante entre los chavales”.
Tras la valoración positiva que hace la presidenta provincial de la Federación, asegura que la asociación tiene previsto repetir este tipo de experiencias en próximos años y desea seguir contando con el apoyo de la Diputación. En realidad se trata de un proyecto de cooperación,”y no de una visita turística”, por lo que Monroy considera necesario aumentar la estancia en el Sáhara Occidental y desplegar un programa de actividades más profundo.
“Lo que pretendemos es incrementar el apoyo de la sociedad española para mostrarse a favor de la causa saharaui. Por eso agradecemos a la Diputación provincial el gesto que han tenido ya que muchos de estos jóvenes se han comprometido a cooperar activamente”. Un deseo que Monroy quiere extender a los políticos, “es necesaria una mayor implicación y que se dejen de actuar por intereses económicos”.

Dos testimonios

Los verdaderos protagonistas han sido los jóvenes quienes “in situ” han vivido y compartido espacio con el pueblo saharaui. Han acumulado tal gama de experiencias en tan poco tiempo que de momento no han logrado asimilarlo. Una de estas personas es Mercedes Díaz, cuyo testimonio es bastante esclarecedor al respecto. Mercedes acudía al Sáhara por primera vez y nada más llegar no pudo evitar comparar la vida material que tenían los saharauis con la española, “en un primer momento pensaba que con qué poco vivía esta gente y tuve una sensación de pena”. Sin embargo, la conexión con el pueblo saharaui fue tal que Mercedes empezó a sentir una sobrecarga de humanidad. “Lo que he captado es la valía moral y humana del pueblo saharaui”. En su visita a los campamentos, Mercedes se queda con el ambiente que vivió en las escuelas, “me llamó la atención la enorme ilusión de los chavales en las escuelas por participar y aprender”. Define al pueblo saharaui como una sociedad con afán de superación y con un gran interés por la educación. A la pregunta de si volvería a repetir la experiencia, Mercedes no vacila y contesta que “de hecho me gustaría quedarme allí una temporada”.
Julia es otro testimonio que se suma a esta visión tan singular de la sociedad saharaui. Aunque era la segunda ocasión en la que visitaba los campamentos, Julia se asombró de la riqueza humana, “lo que más envidia me da es que cada persona es importante por quién es y no por lo que tiene”. Asimismo destaca el nivel formativo que tiene la inmensa mayoría de la sociedad saharaui, “he conocido a ingenieros, médicos, informáticos, etc”. Algo que tiene su explicación ya que la República Saharaui tiene un convenio de colaboración con Cuba, y muchos saharauis han estudiado en las universidades cubanas. Otro aspecto que señala Julia es el de la ilusión a raudales que desprende el saharaui, aunque no puede evitar sentirse mal al comprobar cómo muchos cuando vienen a España “no son valorados por lo que son ni por los estudios que tienen”. 
Luisa Monroy hace una última reflexión acerca de las visitas de los españoles a los campamentos de refugiados. A pesar de la buena voluntad ofrecida por los visitantes, los campamentos se han contagiado un poco del modo de ser occidental. Esto se debe, según Monroy, a que algunas personas prefieren traer un producto como un vídeo o una cadena musical a una de las familias, y eso está generando desigualdades. Monroy no critica el hecho de comprar un objeto pero sí que se tenga en cuenta el siguiente criterio: “no hay que olvidar que ante todo, es un campamento de refugiados, y lo prioritario es dotarles de productos de primera necesidad. Tenemos que ser conscientes de la situación que tienen”.

Programa Vacaciones en Paz

Este proyecto comenzó en Castilla-La Mancha hace diez años, cuando un grupo de castellanos-manchegos creyeron que era posible solidarizarse con el pueblo saharaui. Fue así como en verano de 1993 llegaron a Castilla-La Mancha los primeros niños saharauis. Desde entonces, el número de niños y niñas ha ido en aumento hasta llegar en el verano de 2001, nada menos que a 750.
En la edición del 2002, las instituciones y Asociaciones de Amigos del Pueblo Saharaui de Castilla-La Mancha tienen como objetivo prioritario la consolidación del proyecto en nuestra región, aumentando la sensibilización a la población castellano-manchega acerca de la situación en la viven estos niños y niñas en los campamentos de refugiados así como informar de la compleja situación que atraviesa el plan de paz para el Sáhara Occidental auspiciado  por Naciones Unidas.
El objetivo general de este proyecto es reivindicar el derecho de los niños y niñas saharauis a vivir en el Sáhara Occidental, país que les fue arrebatado de forma ilegítima hace más de 25 años y poner de manifiesto la reiterada violación de los derechos humanos que tanto el Gobierno Marroquí como el silencio de la Comunidad Internacional ejercen sobre el pueblo saharaui.
En cuanto a objetivos específicos, el proyecto contempla ofrecer a los menores saharauis nacidos en medio de un clima de guerra, la posibilidad de introducirse y participar en una cultura de paz en la región castellano-manchega. Asimismo perfeccionar el castellano, segunda lengua oficial del Pueblo Saharaui, recibir atención sanitaria especializada de la que carecen en los Campamentos de Refugiados, siguiendo el mandato de la “Declaración Universal de los Derechos de la Infancia”. Y por último, dar a conocer a las familias de Castilla-La Mancha que participen en el proyecto Vacaciones en Paz y al resto de la sociedad de esta región, la dificultades que sufren estos niños y niñas saharauis en los campamentos de Refugiados.

VI Certamen de poesía “Ciudad de Puertollano”

José C. Sanz

Patrocinio Gil Sánchez ha sido la persona ganadora del VI Certamen nacional de poesía “Ciudad de Puertollano”. Premio Manuel Muñoz Fernández, con su poemario titulado, “La vida es mientras tanto”.

La entrega del premio se realizó el 17 de mayo en el Salón de Actos de la Casa de Cultura. Al acto asistieron componentes del grupo literario “Noches del Baratillo” de Sevilla, hermanados “culturalmente” con el grupo poético “Nueva Castilla” de Puertollano, así como Eduardo Egido, Técnico Superior de Cultura y el concejal de Cultura, Luis Pizarro.
Patrocinio Gil, natural de Llodio (Álava) se inició a los 15 años en el mundo de la poesía, participando en numerosos certámenes de toda España. Su poemario “La vida es mientras tanto” está escrito bajo la perspectiva de una mujer y en él prevalece un sentimiento de desencanto ante la rutina del amor, “cuando éste se convierte en costumbre y ella protesta por el abandono de él”, señalaba el poeta alavés.
Premiado en numerosos certámenes nacionales, Patrocinio no ha publicado todavía un libro en alguna editorial, algo que no le sorprende ya que “la poesía no vende y lo que escribes no suele entrar en los planes de las grandes editoriales”, destacaba el poeta vasco.
A juicio de Patrocinio, lo mejor que pueden hacer aquellos escritores poco conocidos es presentarse a certámenes para que un jurado los valore y su obra sea difundida por una Casa de Cultura.
Junto a la intervención del premiado, el VI Certamen de poesía “Ciudad de Puertollano” contó con la presencia de Demetrio Escribano, actor, que recitó el poema de García Lorca “Llanto por la muerte de Ignacio Sánchez Mejías”, y Pepe Vela, fabricante y tocador de guitarras y castañuelas.

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