Cultura La Comarca de Puertollano

La industria en Puertollano: Mirando al pasado... y al futuro
La industria en Puertollano: Mirando al pasado... y al futuro

Luis F. Ramírez Madrid

Al finalizar la contienda civil española, la economía nacional se encontraba en una delicada situación como consecuencia de los destrozos causados por la Guerra Fratricida. Además, aquella circunstancia se hizo más crítica al dibujarse en el horizonte el cerco económico a que iban a someter al régimen franquista las potencias democráticas, viéndose obligado por ello a aprovechar al máximo todos los recursos del país. Comenzaba así la etapa autárquica que iba a suponer para Puertollano la intensificación de la explotación de la cuenca carbonífera y la instalación de una gran destilería para el aprovechamiento de las pizarras bituminosas, traduciéndose estos hechos en un crecimiento rápido de la producción y el empleo.

En febrero de 1940, Franco visitó las instalaciones de la Destilería “Calatrava”, decidiendo entonces realizar estudios para explotar las pizarras bituminosas a mayor escala. Al entender que la cuenca de Puertollano era el emplazamiento más idóneo para la nueva factoría por disponer en cantidad de las materias primas, carbón y caliza necesarios para el funcionamiento de las instalaciones auxiliares, el I.N.I. organizó la Empresa Nacional “Calvo Sotelo”, constituida en noviembre de 1942, quedando sus fines delimitados y concretados en el Plan para la Fabricación Nacional de Combustibles Líquidos y Lubricantes e Industrias Conexas aprobado y refrendado por las Cortes como Ley el 26 de mayo de 1944.
La ejecución y desarrollo de dicho Plan se confió al I.N.I., para lo cual el Gobierno había autorizado una inversión cercana a los 2.000 millones de pesetas en los primeros cinco años, correspondiéndole a Puertollano el 35 por ciento del total. Así daba comienzo un ambicioso programa de industrialización de alto interés nacional que sólo a largo plazo ofrecería una rentabilidad satisfactoria.
Por razones de utilidad pública, la ley de 1944 autorizaba al I.N.I. a realizar las adquisiciones y expropiaciones de minas, terrenos y otros bienes indispensables para llevar a cabo el desarrollo del Plan. Con los 75 millones que se habían adelantado para Puertollano, se eligió un terreno al norte del Ojailén y al este de la cuenca carbonífera para la instalación de la fábrica y el poblado.

A partir de ahí se realizaron los trabajos de reclutamiento y selección del personal de la Empresa y obligando la escasez de personal especializado en la localidad a establecer convenios con las sociedades mineras para evitar una corriente de personal de esas minas hacia la nueva empresa estatal. 
Desde los primeros momentos la Empresa abrió varios frentes: fábrica, poblado, presa y túnel de Mestanza y minas. En todos ellos se trabajaba al mismo tiempo ya que todos ellos eran necesarios para que la fábrica entrara en funcionamiento. El importe total de las obras realizadas para poner en funcionamiento la fábrica de destilación de pizarra bituminosa ascendió a 321 millones de pesetas.
El complejo químico, que se inició en 1943, no comenzaría a funcionar hasta el año 1952, aunque de forma incompleta puesto que las obras se continuaron hasta comienzo de los sesenta, quedando clausurado como tal destilería de pizarras en junio de 1966. Una vez pasado el periodo de preparación y construcción se aceleraró el ritmo de trabajo y se preparó todo para la inauguración oficial que tendría lugar los días 19 y 20 de mayo, asistiendo a ella el Jefe del Estado, Francisco Franco, los ministros de Industria (Joaquín Planell), Marina (Salvador Moreno), Obras Públicas (Fernando Suárez), Aire (González Gallarza), Agricultura (Cabestany de Anduaga), Comercio (Rafael Arburía) y Hacienda (Gómez de Llano); autoridades militares, altos cargos del INI, autoridades locales y provinciales, y otras personalidades. 
A partir de aquella fecha, la “fábrica” ha pasado por diferentes etapas hasta llegar a la creación de Repsol, que constituye un núcleo importante de compañías, cuyas actividades prolongan las operaciones de la misma en diversos sectores industriales y comerciales, siendo el Complejo de Puertollano el más completo y el que mayor variedad de productos fabrica dentro del grupo. Para completar el panorama industrial, Puertollano contará con una nueva Central Termoeléctrica y el gaseoducto, que enriquecerán las posibilidades industriales de la localidad. 
En estas décadas este “emporio industrial” ha sido de vital importancia para Puertollano y su comarca, siendo en la actualidad el principal sostén de su economía, habiendo generado miles de puestos de empleo, si bien, en las últimos 20 años ha ido reduciendo silenciosamente y de manera progresiva el volumen de personal. Desde la crisis de los 70 los jóvenes de la localidad ya no encuentran las salidas que antes tenían, sien el paro una constante cotidiana. Por otro lado, este grupo industrial se ha caracterizado siempre por generar determinados niveles de contaminación (Puerto-llano también sufría idéntico problema con las minas) que ha repercutido negativamente en la calidad de vida de la población. De todas formas, a la inmensa mayoría de la población le interesa es solucionar la problemática que hoy en día a Puertollano le caracteriza, para lo cual es necesario desarrollar las comunicaciones, con el fin de que aporten ventajas competitivas relevantes que puedan promover asientos empresariales; mejorar las infraestructuras y las condiciones medioambientales; finalizar las obras de ampliación del Pantano de Montoro; cuidar el paisaje urbanístico deteriorado por la explotación minera; relanzar nuevas actividades económicas; crear talleres especiales que proporcionen incentivos; establecer planes de formación y empleo; asesorar en gestión y mercadotecnia a empresarios, etc. Porque sólo generando empleo y diversificando la base económica de la ciudad se podrá volver a reactivar el crecimiento de la población.

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