Edición mensual - Septiembre 2011 - Sociedad

Francisco Huertas, Responsable de la Unidad de Salud Mental de Puertollano, atiende y colabora con la Asociación Provincial de Fibromialgia

El diagnóstico precoz, clave para el tratamiento psiquiátrico en los enfermos de fibromialgia

J. Carlos Sanz

Nº 238 - Sociedad

Imprimir

Un diagnóstico temprano y la importancia de transmitir una información fidedigna a los pacientes sobre la génesis de la fibromialgia, son los factores cruciales para evitar la cronicificación de esta dolencia. Es lo que piensa Francisco Huertas Serna, Psiquiatra y responsable de la Unidad de Salud Mental en el Área Sanitaria de Puertollano, que desde hace tiempo atiende en su consulta a afectados por esta dolencia además de colaborar con la Asociación Provincial de Afectados de Fibromialgia y SFC a través de charlas y conferencias.

Partiendo de la base que un abordaje multidisciplinar es imprescindible para que los afectados vean mejorada su calidad de vida, Huertas se muestra partidario de revisar el concepto de fibromialgia y la situación actual de esta enfermedad. Auspiciado por Huertas, la Unidad de Salud Mental del Área Sanitaria de Puertollano, elaboró un estudio para definir parámetros comunes en los afectados por fibromialgia.

Estudio que arroja parámetros comunes

Para ello, el colectivo fibromiál-gico con sede en Puertollano tuvo especial protagonismo pues en dicho estudio participaron 82 afectados (mayoritariamente mujeres). A todos ellos se les hizo un estudio de personalidad así como una batería de test psicológicos que arrojaron como resultados una elevada puntuación en cuadros de ansiedad y depresión. Asimismo, quedó patente que la mayoría de estos enfermos pasaron previamente por Salud Mental antes que por aquellas unidades encargadas de diagnosticar el dolor. Son los hallazgos iniciales del estudio realizado y que pone de manifiesto la necesidad de revisar los criterios diagnósticos en la fibromialgia y del propio Trastorno del Dolor Somatoforme (el diagnóstico que la psiquiatría dictamina para los enfermos fibromiálgicos).

Huertas señala que ante la ausencia de una justificación orgánica del dolor hay que hablar de trastorno psicosomático que debe tratarse tanto con medicación como con tratamiento psicológico focalizado en técnicas y terapias para control del dolor. Por supuesto, lo anterior debe vincularse con un enfoque multidisciplinar para lograr una mejoría importante en los afectados.

Principalmente, la psiquiatría trata esta dolencia empleando ansiolíticos y antidepresivos. Aunque Huertas deja claro que el empleo de estos psicofármacos –sobre todo los segundos- es competencia de los psiquiatras y no de otros profesionales sanitarios que ante un cuadro de dolor pueden también recetar antidepresivos. Desde la Unidad de Salud Mental de Puertollano se trata de hilar fino recetando antidepresivos específicos e indicados para combatir el dolor neuropático o psicógeno; si bien, Huertas admite que no son los únicos recetados pues, a veces, se emplean otros psico-fármacos que intervienen en la mejoría caso de estimulantes para casos de astenia y otros de última generación que no están indicados para el dolor.

Lo cierto, y según explica Huertas, el uso de estos psicofármacos junto con los analgésicos articulan el tratamiento más óptimo para los afectados por esta enfermedad psicosomática. El psiquiatra insiste en esta denominación y de hecho tiene presentada una tesis doctoral en la Universidad de Córdoba.

El hecho de lograr un correcto diagnóstico en los afectados permite que el posterior tratamiento multidisciplinar pueda tender a evitar la cronicidad de la dolencia. “Creo que dando la información adecuada desde el principio, lo cual no significa negar la enfermedad, permite a los pacientes tener mayores esperanzas de recuperación” confiesa Huertas quien se decanta por actuar bajo la batuta de los conocimientos científicos. Pone como ejemplo la Resonancia Magnética Cerebral Funcional que de manera reciente se practica a estos pacientes y donde se comprueba que ciertas áreas cerebrales aparecen con una coloración más intensa, indicando que sienten más dolor que una persona normal.

Creación de unidades específicas

Huertas ve normal que en los últimos años haya habido un repunte en casos de fibromialgia. Considera que el establecimiento de unos criterios de diagnóstico ha posibilitado lo anterior por lo que descarta que estemos ante una dolencia nueva. Pero el psiquiatra insiste en reforzar un protocolo de actuación entre los profesionales pues muchas veces “el diagnóstico de fibromialgia es el cajón desastre cuando el médico no sabe lo que le pasa al enfermo”.

Cree prioritario trasladar un mensaje de optimismo, “que esta dolencia se cura haciendo lo adecuado” y aboga por crear unidades de fibromialgia en el sistema sanitario público. El propio Huertas propuso hace tiempo la creación de una unidad de este tipo en el Área Sanitaria de Puertollano, que no generaría gasto pues de manera voluntaria los profesionales que así quisieran, dentro de su horario de trabajo, podrían trabajar con los pacientes de fibromialgia y elaborar una planificación de actividades. Sin embargo, la actual crisis económica paralizó esta iniciativa. En cualquier caso, Huertas insiste en el revisionismo de la enfermedad como solución para un tratamiento más eficaz con los afectados.