Edición mensual - Abril 2011 - Opinión

Orificios

Corrupción

José Rivero

Nº 234 - Opinión

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Llama la atención (o ¿no tanto?) que en vísperas electorales, la cadena televisiva Canal+ haya estrenado una serial denominado ‘Crematorio’ basado en el texto homónimo de Rafael Chirbes y dirigido por Sánchez Cabezudo. Hasta aquí todo puede parecer normal. Lo que produce más extrañeza es la promoción publicitaria que se viene realizando en los medios informativos, presentándola como ‘Una seria sobre la corrupción en España’. Como si, justamente, en estos instantes previos a la cita electoral se insistiera en las modalidades y particularidades de la corrupción hispánica. Como un toque de atención o como una llamada al orden. Pero toque o llamada, cuyos efectos pueden ser devastadores en la participación electoral de los ciudadanos.

Se me podrá objetar que la serie ‘Crematorio’ (una más sobre estos desvarios) viene a continuar la primera etapa de otra serie –americana del norte, en este caso- como ‘Broadwalk Empire’ que tampoco elude el fondo de los comportamientos corruptos en torno a la vida política. Aunque aquí en este caso, se hable de los Estados Unidos de América de los años veinte, no deja de visualizarse la comunicación existente entre el mundo del dinero oscuro y el de las decisiones políticas, como un anticipo de todos los comportamientos mafiosos que trufarán el preludio del hundimiento de Walk Street de 1929.

En ‘Crematorio’, como en el trabajo originario de Chirbes, aparecen las transformaciones de buena parte del litoral levantino en oscuras operaciones inmobiliarias, de las que hoy nos extrañamos y nos preguntamos ¿cómo fue posible tanto desmán?, ¿cómo fueron posible operaciones como las del famoso hotel de Carboneras o las investigadas bajo el larguísimo sumario de la Operación Malaya? Operaciones que no terminan en el énfasis del ‘ladrillismo’ como meta de desarrollo, sino que se acompañan con la presencia sostenida de las mafias rusas huídas de la debacle de 1989 y se rematan con otros círculos viciosos: desde el tráfico de drogas a la trata de blancas.

Por si todo ello no bastara, Julio Ortega en su blog, viene construyendo un inventario posible sobre la Corrupción. Donde indaga en etimologías, usos literarios y otros menesteres al uso de la tan citada y denostada corrupción.

Aunque lo más lamentable sea, finalmente, la identificación que se viene haciendo sobre un periodo de la historia reciente de nuestro país. Unos años, no veloces sino voraces, que han visto la normalización del pelotazo y la institucionalización de la mordida como formas de reconocimiento social y como plataforma de prestigio. Aunque también sería bueno realizar la contabilidad exacta de todo lo robado, de todo lo defraudado y de todo pirateado. Para conocer el tamaño del agujero.