Edición mensual - Contraportada - Julio 2010

La Rincona

A la memoria de los doctores Fleming y Limón

Francisco Correal

Nº 225 - Contraportada

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Es curioso. Este segundo día del mes de julio en que inicio mis vacaciones es también el aniversario del día que llegué a trabajar a Sevilla. 2 de julio de 1977. Una semana después de que el Betis ganara la primera Copa del Rey (con Antonio Biosca, mundialista en Argentina 78, en aquel equipo que venció al Athletic de Bilbao cuyo poster aparecía colgado en el bar Cele), un par de meses antes de que le dieran el Nobel de Literatura al poeta del 27 Vicente Aleixandre, nacido en el sevillano palacio de Yanduri que utilizó Franco como cuartel general después del mal llamado Alzamiento Nacional. Ese 2 de julio de 1977 también murió Vladimir Nabokov, pero eso lo supe mucho más tarde. Y también más tarde descubrí en este escritor uno de mis autores favoritos, aunque las primeras Lolitas las descubrí en el paseo de San Gregorio de Puertollano mucho antes de saber quién diablos era Vladimir Nabokov. En aquellos tiempos en los que ponía pies en polvorosa para irme a mi casa a escuchar Radiogaceta de los Deportes. Siempre le cuento a mi mujer, María José, una sevillana con la que me casé en Triana, que gracias a aquella adicción radiofónica no me casé con una de Puertollano.

Hace 33 años, hacía muchísima calor en Sevilla, llegué en tren a la estación de Plaza de Armas (también llamada de Córdoba) y me alojé en una pensión bastante lúgubre de la Gran Plaza. Tan oscura que los libros que traía los leía en una cafetería muy cercana, ya inexistente, que tenía el entrañable nombre de La Ponderosa. El lugar por cierto donde mi amigo Juan Holgado Mejías, el mejor entrevistador del periodismo patrio, le hizo la primera entrevista al todavía clandestino Felipe González Márquez.

Valga este largo preámbulo para recordar que hace 33 años yo era todavía un chaval de Puertollano que con veinte años recién cumplidos hacía la carrera en Madrid y había venido dos meses a Sevilla a hacer prácticas en un periódico. En el que por cierto me precedió mi paisano Paco Rosell, vecino de la calla Jacinto Benavente, otro español con el Nobel de Literatura, aunque el año que lo recibió el Betis no ganó la Copa del Rey. Mi hermano Juan ya se había ido a Madrid a estudiar el INEF. Los otros tres hermanos vivían todavía con mis padres en Goya, 80. Mario, el pequeño, del que soy su padrino (como lo seré Dios mediante de Charo, su futura heredera, hija, nieta y bisnieta de Charos cordobesas) tenía en 1977 dos años. Ese verano fueron de veraneo a Plencia, en el País Vasco, y coincidió con el número que los abertzales le montaron a los Reyes junto al árbol de Guernica.

Mi futuro en aquel verano pasaba antes por Puertollano que por Sevilla. No había alta velocidad, el Calvo Sotelo era todavía un gallito de Segunda y yo traía en mi equipaje los recortes de los primeros reportajes publicados en el diario Lanza que dirigía Carlos María San Martín y que publiqué por la generosidad y el magisterio de Fran el incombustible. Alguna vez he contado que yo descubro la Semana Santa de Sevilla porque un fin de semana que fui a Puertollano perdí el tren y en el campo de Empetrol después de un Calvo Sotelo-Ceuta fui al vestuario del equipo visitante, les mostré la acreditación y les pedí que si me podían traer. No me pusieron ninguna pega. Llegamos a Sevilla en pleno Domingo de Ramos. La expedición ceutí pernoctó en el hotel Fleming, que ahora ya no se llama así (qué poco respeto al inventor de la penicilina) y yo descubrí al pasar la Puerta Osario (el barrio de la infancia de Rafael Gordillo) la magia de los pasos sevillanos. Gracias al Calvo Sotelo y al Ceuta.

Paisanos, hace mucho calor en Sevilla. ¿Qué os voy a contar? Y lamento no tener cerca un jarro para llenarlo en la Fuente Agria. No conozco mejor reconstituyente contra la canícula. Y contra la nostalgia de un día de julio en el que empiezo las vacaciones, recuerdo el trabajo y sueño con las Lolitas que dejé escapar por un programa de radio. Me voy de vacaciones a la Mancha andaluza, a Ayamonte, donde desemboca nuestro Guadiana.

LAS GUINDAS

Tres nuevos agentes se han incorporado a la plantilla de la Policía Local de Puertollano con lo que se cumple el compromiso adquirido por el equipo de gobierno para que nuestra ciudad contara con más de cien personas dedicadas a la seguridad. Y es que, en los tiempos que corren, no es para menos.

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Mucho cuidado con los últimos cambios de dirección, en las calles Cuadro, Hospital, Pi y Margall y plaza de la Asunción, que se han llevado a cabo para facilitar la movilidad en una ciudad que esta sufriendo una importante transformación, en cuanto al tráfico y a infraestructuras, en los últimos meses.

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Por cierto, ya se está trabajando en la puesta en marcha de una sala de control de tráfico y movilidad con la que se podrá conocer la afluencia de tráfico y las causas de los problemas de saturación para tomar decisiones. Además se instalará un control de acceso a las zonas peatonales y un sistema de videovigilancia para una mayor seguridad de los negocios existentes en el centro de la ciudad.

LA GUINDILLA

La web de La Comarca (www.lacomarcadepuertollano.com) sigue aumentando en número de visitas y, en este mes, ya ha sobrepasado los 7.000.000. Una web que lleva informando sobre el día a día de Puertollano y comarca desde enero de 2005 pero que, solo en los dos últimos años, ha acumulado 6.000.000 de visitas.