Edición mensual - Febrero 2010 - Puertollano

Manuel Montes habla para La Comarca de la situación actual en que se encuentra el proyecto

“Al mismo tiempo que se ponen los ladrillos del Centro Nacional del Hidrógeno hay que poner los ladrillos del conocimiento”

J. Carlos Sanz

Nº 220 - Puertollano

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Cuando a mediados de enero la Consejera de Educación y Ciencia, Mª Ángeles García, hacía pública la aprobación de la licitación para la construcción y equipamiento del Centro Nacional del Hidrógeno y Pilas de Combustible que habrá en Puertollano, en el seno de la plantilla de investigadores que actualmente están embarcados en este ambicioso proyecto, el anuncio era interpretado como una señal para ir alcanzando velocidad de crucero.

De paso, se despejaban las dudas que se habían cernido sobre este centro experimental al conocerse los recortes presupuestarios que en materia de I+D llevará a cabo el gobierno central en 2010. El Centro Nacional del Hidrógeno y Pilas de Combustible (CNETHPC son sus aparatosas siglas) forma parte junto con otras 23 infraestructuras de eso que el Ministerio de Ciencia e Innovación ha denominado Instalaciones Científico-Técnicas Singulares; una terna de proyectos de demostración que tienen la exigencia de comprobar la viabilidad de una tecnología emergente que emplea fuentes de origen renovable.

En el caso del CNETHPC, la premisa será facilitar la incorporación del hidrógeno en el sistema energético nacional. Y ya que el Consejo Rector del CNETHPC aprobó el lanzamiento de un concurso público para la contratación de todos los trabajos necesarios para dotar al Centro de infraestructura necesaria con la que iniciar las actividades contempladas en el convenio de colaboración firmado en diciembre de 2007 entre el Ministerio de Ciencia e Innovación y la Consejería de Educación y Ciencia, Manuel Montes, Director del CNETHPC, asegura a La Comarca que este dato pone de manifiesto “que los recortes planteados en I+D nunca nos han afectado porque contamos con el presupuesto asignado para financiar la fase inicial de este proyecto”.

Una plantilla de 170 personas

En la actualidad, 40 investigadores configuran la plantilla del CNETHPC y como reconoce Montes, la misma alcanzará las 170 personas “para que cuando el proyecto se inicie estemos operativos al 100%”. Un grupo de cabezas pensantes, los que de algún modo simbolizan la nueva clase tecnócrata, ésa que debe materializar el cambio del modelo productivo a través de la investigación y desarrollo, y que irá ampliándose en número “alrededor de 40 personas por año” cuantifica Montes.

Como su naturaleza será experimental, Montes deja claro que el CNETHPC será un espacio que estará a disposición de entidades públicas y privadas. Además tendrá una condición inherente de flexibilidad, colaborando de forma cerrada con empresas interesadas en desarrollar la fase final de sus productos “y con garantías de absoluta confidencialidad” agrega Montes o bien cooperando de manera más abierta con empresas y grupos de investigación para el desarrollo de tecnología del hidrógeno. Montes insiste en esta idiosincrasia, “experimentar la viabilidad de la tecnología que se desarrolle fuera, colaborar en la última fase de experimentación”. El paso previo a la posible comercialización de esta tecnología, que a fin de cuentas es lo que se persigue.

Carácter transversal del centro

La gente que está trabajando en este proyecto (y los que quedan por incorporarse) deberán ajustarse al criterio de transversalidad. De las 170 personas previstas por Montes, un 30% de ellas participarán de este espíritu de cooperación itinerante con lo que el centro albergará profesionales de empresas ajenas “que quieran experimentar en nuestras instalaciones” pero también se exportará a investigadores del CNETHPC a petición del tejido empresarial que lo solicite con el objetivo de asesores en proyectos de I+D relacionados con la tecnología del hidrógeno. Montes lo resume de forma explícita: “seremos una ayuda pública para los organismos de investigación”.

Al igual que está pasando en otras comunidades autónomas, la presencia del CNETHPC en Castilla-La Mancha, y más concretamente en Puertollano, obedece a esa contribución de que todos los gobiernos regionales colaboren con el Ministerio de Ciencia e Innovación para afianzar y desarrollar instalaciones Científico-Técnicas Singulares. Serán las piedras angulares de ese nuevo modelo productivo.

En vísperas de la ejecución de obras de este futuro centro experimental, Montes y su equipo saben que ha llegado el momento de redoblar esfuerzos, “al mismo tiempo que se ponen los ladrillos del edificio hay que poner los ladrillos del conocimiento”. El Director del CNETHPC confirma que su equipo ha de seguir preparándose y formándose para estar a la altura cuando la infraestructura esté finalizada y comience la fase de operaciones. “Es un trabajo duro porque partimos de cero y nuestra labor creativa no tiene un horizonte definido” asevera Montes dando a entender el carácter moldeable de un proyecto inédito en este país que requerirá de un mastodóntico esfuerzo de investigación. Y sucederá en Puertollano.