Edición mensual - Febrero 2010 - Puertollano

La nueva Zona Cero de las energías renovables

A 30 kilómetros del aeropuerto de Abu-Dhabi, el gobierno de este emirato árabe está gestando Masdar City, que aspira a ser la primera ciudad del mundo 100% libre de emisiones de carbono y residuos. En este territorio de pozos petrolíferos, de excesos y opulencias, de jeques y petrodólares, también hay sitio para uno de los proyectos en energías renovables más ambicioso del mundo: diseñar la primera ciudad sostenible y abastecida con energías limpias. Junto al enjambre de empresas internacionales que participarán en esta iniciativa inédita, el ISFOC –cuya sede está en Puertollano- rubricó hace dos años un acuerdo para desarrollar e instalar plantas fotovoltaicas de concentración en Masdar. Logrado el fin comercial, en ISFOC existe una estrategia para tener presencia a largo plazo tanto en Abu-Dhabi como en todo el Oriente Medio. Como explica Pedro Banda –Director del ISFOC- en la siguiente entrevista, la idea es aportar formación y conocimiento al entramado científico-tecnológico existente en el Edén del petróleo. La nueva pepita de oro se llama Masdar e ISFOC ha encontrado una veta a explotar.

J. Carlos Sanz

Nº 220 - Puertollano

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J. Carlos Sanz: El proyecto Masdar suena a ciencia-ficción; la primera ciudad sostenible del mundo que empleará únicamente fuentes renovables. Al margen de su dimensión mediática, el ISFOC ha logrado implicarse en esta iniciativa mediante la instalación de la tecnología fotovoltaica de concentración (CPV) ¿Qué va a suponer Masdar y cuál va a ser la participación del ISFOC?

Pedro Banda: Ahora mismo se trata del proyecto que empleará energías renovables más mediático del mundo, tanto por su dimensión como por las aplicaciones que tendrá. Ciudad Masdar nace al amparo del Emirato Árabe de Abu-Dhabi y su financiación principal procede de los propios fondos soberanos así como de una de las compañías de este Emirato dedicadas al desarrollo de energías limpias. Una ciudad 100% libre de emisiones de carbono cuyo principal núcleo será el Instituto Masdar de Ciencia y Tecnología, un edificio universitario que estará dedicado a estudios de Posgrado y que ya está funcionando desde el presente curso académico.

Allí se está probando con todo tipo de energías renovables, comprobando su viabilidad y que ésta se adapte al diseño de Masdar para autoabastecerla. En Abu-Dhabi tienen otras necesidades energéticas, disponen de petróleo y la electricidad es barata, con lo que quieren aprovechar el recurso solar que poseen para aplicarlo tanto a Masdar como a proyectos de desalinización de agua. Tienen previsto alimentar completamente la ciudad con energías renovables, las cubiertas de los edificios tendrán placas fotovoltaicas y dentro de esta gama quieren implantar concentración solar térmica y CPV.

Fue ahí, donde el ISFOC contactó con el gobierno de Abu-Dhabi hará un par de años. Una representación del Emirato estuvo en nuestras instalaciones de Puertollano, comprobaron lo que estamos haciendo aquí con la tecnología CPV y decidieron que eso mismo querían implantarlo en el diseño de Masdar por lo que se alcanzó un acuerdo. La negociación del contrato ha sido un proceso largo y se ha buscado para su materialización la cofinanciación del Ministerio de Industria e Innovación. En síntesis, haremos una réplica de lo que ya tenemos en Puertollano; al ISFOC se le contrata para ejecutar el proyecto, seleccionar las tecnologías de CPV más óptimas para Masdar y evaluar la viabilidad energética de las mismas.

J. C. S.: Por tanto ¿Qué potencia de CPV se quiere instalar en Masdar y para qué aplicaciones?

P. B.: Se instalarán plantas de CPV con una potencia de 800 kilovatios, una cantidad similar a lo que ya tenemos instalado en La Nava con la diferencia de que en Masdar participarán ocho empresas y por las condiciones de radiación solar se podrá aprovechar mejor el terreno.

Lo que el gobierno de Abu-Dhabi busca es que esta tecnología CPV tenga aplicación. Por ejemplo, hace dos años instalaron una planta de demostración de tecnología fotovoltaica tradicional de 30 kilovatios. Unas 30 empresas montaron diversos módulos y están seleccionando aquellas que encajen con el diseño de Masdar. Además, han implantado una planta fotovoltaica de 10 megavatios conectada a la red eléctrica. En nuestro caso, si se comprueba la viabilidad de algunas de las tecnologías CPV que implantaremos quieren encajar una planta de este tipo dentro de un proyecto de 250 megavatios que contempla el gobierno de Abu-Dhabi. Este es el objetivo comercial, prioritario sobre todo para las empresas que participarán junto al ISFOC.

J. C. S.: Deduzco que hay otro objetivo aparejado a esta finalidad comercial ¿Estará vinculado al apartado I+D?

P. B.: Queremos utilizar este proyecto como demostración y después desarrollar proyectos de formación con centros científicos-tecnológicos del Emirato, ya sea con la Universidad de Masdar y otros. De hecho, hemos establecido los primeros contactos con el sistema educativo de Abu-Dhabi y del resto de los Emiratos Árabes para identificar otras vías de colaboración no sólo centrados en CPV. Evidentemente, allí precisan formación específica en este sector y en ese sentido el ISFOC es puntero porque puede exportar tecnología CPV como conocimiento. Ya estamos negociando con la Universidad Masdar para ver cómo se pueden imbricar estudiantes e investigadores españoles con el afán de desarrollar proyectos fin de carrera así como intercambio de profesorado. Creo que pueden salir muchas cosas gracias a este proyecto en Masdar.

J. C. S.: En términos económicos ¿Qué cantidad invertirá el ISFOC en este proyecto y qué duración tendrá el acuerdo con Abu-Dhabi?

P. B.: La cantidad aún no está del todo definida pero rondará los 5 millones de €, siendo una parte subvencionada por el Ministerio de Industria e Innovación y el resto por el gobierno de Abu-Dhabi. Aunque la financiación será el menor problema en este proyecto. Inicialmente, el contrato tendrá una duración de dos años en la que el ISFOC se compromete a instalar plantas, selección de tecnología CPV y evaluación de la misma. Como decía antes, por añadidura, buscamos rubricar proyectos a largo plazo que se realizarán con los centros científicos-tecnológicos de la zona.

J. C. S.: Al igual que ocurre con el proyecto NACIR, el ISFOC pretende con la participación en Masdar tener presencia tecnológica y académica tanto en territorio norteafricano como en Oriente Medio ¿Por qué tanto interés por estos territorios? ¿Son mercados emergentes?

P. B.: El desarrollo de la energía solar pasa ahora mismo, echando un vistazo al mapa de recursos, por la zona del Mediterráneo, el Norte de África, Oriente Medio, Sudáfrica, el oeste de Sudamérica, Australia y China. Son lugares que poseen mucho recurso solar y donde se desarrollará a gran escala la tecnología fotovoltaica. Para España el mercado más importante será el Norte de África y Oriente Medio, pues se puede afianzar el ámbito comercial con más facilidad.

Por ejemplo, en el Plan Solar Mediterráneo que se está perfilando en la UE, a través de un acuerdo gestado en su día entre Nicolás Sarkozy el presidente de Egipto, se quieren definir puntos de contacto con la idea de utilizar todo el arco Mediterráneo como una red eléctrica en continuo suministro gracias a la energía solar. Aunque hay escollos por salvar pues tienes un montón de países políticamente estables pero con un marco legal variable en cuanto a venta de energía; además, se trata de una zona amplia, con recursos y necesidades distintos a diferencia de Europa donde la necesidad es similar. En el caso del Norte de África existen países productores de petróleo donde el suministro eléctrico está garantizado con grandes plantas de gas o centrales nucleares pero cuentan con territorios donde el recurso eléctrico no llega a esos sitios. Por ejemplo, Egipto donde sí dispone de recurso eléctrico gracias a la energía hidráulica pero también cuenta con mucha agua subterránea que pretende aprovechar para riego a través de un sistema autónomo solar que podrá bombear agua para ese uso.

J. C. S.: O sea, múltiples aplicaciones con el objetivo de sacarle el máximo partido a esta tecnología solar ¿Son proyectos a la carta para estos territorios? ¿Qué diferencia hay con Europa en cuanto a aprovechamiento de la energía solar?

P. B.: En Europa, la incorporación de las renovables a la red eléctrica va enfocada a conseguir la paridad con la tarifa. En cambio, en estas zonas están muy identificadas las necesidades con lo que el desarrollo de la tecnología solar se puede aplicar para casos específicos. Por ejemplo, en Arabia Saudí, Omar, Qatar, Emiratos Árabes Unidos y Kuwait se puede emplear para obtener desalinización de agua. En Egipto para bombear agua subterránea y usarla como riego, en el resto del Norte de África implantar grandes plantas de generación dentro lo que establece el Plan Solar Mediterráneo así como el suministro eléctrico, a través de tecnología fotovoltaica, en regiones remotas. Estamos hablando de desarrollo económico a través de una forma barata de obtener energía; es cierto que se habla de otras opciones como la energía nuclear pero en el fondo esta clase de energía no es aceptada socialmente, es decir, estos países no van a permitir que se instalen este tipo de centrales. Por el contrario, la energía renovable tiene un componente más social porque se puede adaptar tanto a grandes proyectos como a otros focalizados en comunidades pequeñas. Poco a poco, se están reduciendo los costes de producción de la tecnología fotovoltaica; por ejemplo, en el ámbito de la electrificación rural esta energía ya es competitiva.

J. C. S.: Si la clave es conseguir el abaratamiento de costes para producir esta tecnología ¿Cómo se avanza en este sentido para que sea competitiva con las tradicionales?

P. B.: Es el objetivo implícito en todos los planes de financiación o subvención de plantas fotovoltaicas. En España contamos con el nuevo Real Decreto que fija una instalación de 500 megavatios anuales, que ya les gustaría a otros países, y donde cada trimestre se reduce un porcentaje la tarifa conforme a todo lo que se haya instalado por lo que se está forzando a reducir costes por volumen instalado. Todavía hace falta más capacidad de fabricación y eso significa paulatina reducción de costes.

En el caso de la CPV, con más razón, se está luchando por conseguir que el nuevo marco regulatorio incluya una tarifa especial en condiciones específicas para facilitar a corto plazo el desarrollo de esta tecnología y de paso aupar a España como país líder en el desarrollo, conocimiento e implantación de la CPV. Es lo que persigue este tipo de subvenciones, cuesta dinero pero el beneficio se refleja no sólo a nivel industrial sino en ámbito social pues se conseguirá generación de empleo y el apartado educativo, si somos líderes en este sector, se reorientará en este sentido. En definitiva, se trata de una inversión de futuro porque se creará un entorno con presencia de tejido industrial específico y un volumen de empleo adecuado.

J. C. S.: Castilla-La Mancha presume de ser la región líder en generación y fabricación de energías renovables ¿Contempla esta estrategia energética regional un desarrollo similar para la tecnología CPV?

P. B.: En Castilla-La Mancha somos líderes en cuanto a instalación de energía fotovoltaica y aunque por ahora no está contemplado un apartado específico para la CPV, ésta se incluye en el marco de desarrollo que establece la JCCM. El que en la región existan ventajas específicas para ciertas energías renovables vendrá bien para implantar estas instalaciones de CPV, se creará una especie de clúster regional (alto rendimiento, eficiencia y disponibilidad) donde se podrá afianzar esta tecnología con tejido industrial alrededor. Todo esto se asocia al Plan Nacional de Energías Renovables, actualmente en revisión, y la posición de liderazgo que se pueda alcanzar con estas medidas.

En el caso de la concentración fotovoltaica ya hay medidas adicionales, tanto a nivel regional como estatal, en el ámbito de I+D y el ejemplo lo constituye la creación del ISFOC. En el ámbito empresarial confío en que se apoyen iniciativas para el asentamiento de industrias asociadas a la tecnología CPV; tenemos la capacidad en Castilla-La Mancha de atraer industrias porque ya se está comprobando la fiabilidad de la CPV y el siguiente paso será convencer a las compañías eléctricas para que se impliquen en conectar a la red este tipo de plantas a gran escala que habrá.

J. C. S.: Vamos que el ISFOC no está predicando en el desierto sino todo lo contrario. Como entidad situada a la vanguardia ¿Le están saliendo al ISFOC competidores en otros países?

P. B.: Lo prioritario es que se instalen plantas de CPV más que centros de investigación como el nuestro. Eso sí, el modelo ISFOC ya se está exportando a mayor o menor escala; en Estados Unidos ya se han presentado iniciativas parecidas en el Departamento de Energía y se ha mencionado al ISFOC como paradigma de lo que se debe hacer. A través de la Comisión Europea, estamos en contacto con Estados Unidos para alcanzar algún acuerdo formativo.

En Asia tenemos a China y Taiwán donde saldrán centros de investigación en cualquier momento. De hecho, en los últimos meses han aparecido empresas chinas que ya fabrican productos de concentración fotovoltaica. Es un sector que va a crecer, con nosotros o sin nosotros, y tenemos que aprovechar esa ventaja que tenemos con respecto al resto del mundo. El ISFOC ya tiene tres años de andadura y junto con la ampliación de instalaciones CPV, la participación de las compañías eléctricas, el nuevo marco regulatorio, lo ideal será que mantengamos esa posición de ventaja.

Masdar

El Emirato de Abu Dhabi convertirá a Masdar en la primera ciudad libre de carbono en el mundo con un proyecto en el que invertirá unos 15.000 millones de dólares, solo para concluir la primera fase. Se espera que toda la urbe este culminada para el año 2016. La ciudad, que está siendo diseñada por el gabinete británico de diseño y arquitectura «Foster & Partners» dirigido por Norman Foster, tendrá aproximadamente 6 kilómetros cuadrados y unos 50.000 habitantes, y dispondrá de paredes que la protegerán de los fuertes vientos del desierto y sus angostas calles angostas, de plano octogonal, tendrán techos con paneles fotovoltaicos que harán posible que toda la energía producida allí lo sea a partir de la utilización del sol como fuente principal. En árabe, la ciudad será conocida como la fuente.

El reciclaje será una máxima en esta nueva ciudad. El consumo de agua dulce se reducirá en un 80% sustituyéndola por desalada. Y se tratarán para reutilizarse las aguas residuales irrigando campos destinados a la alimentación y a la producción de biocarburantes. La energía solar se explotará como máximo para abastecer la ciudad en energía.

Por otra parte, el sistema de refrigeración del proyecto procederá de varias torres eólicas, además los edificios se juntaran de forma Kasbah. La orientación de la ciudad se llevara a cabo de forma noroeste a suroeste para aprovechar de forma óptima la luz de solar y la sombra. Otra de las particularidades de esta ciudad sostenible será la prohibición absoluta del uso de automóviles tradicionales. En principio, sólo se permitirá el uso de autos eléctricos, como los impulsados por energía solar. El sistema de transporte estará basado en pequeños carros que correrán sobre vías magnéticas y el aire acondicionado será accionado por turbinas eólicas. Los medios de transportes naturales como andar y la bicicleta se favorecerán y además, para las distancias largas, un sistema de transporte magnético permitirá prescindir de coches. La ciudad contaría con tres suelos diferentes, uno destinado a los vehículos, otro a los peatones y ciclistas, y el tercero a un monorraíl. Para conseguir su energía apelará a la ayuda de una central de energía fotovoltaica, ubicada en las afueras de la ciudad.

El proyecto Masdar fue anunciado en abril de 2006 por el jeque Mohammed Bin Zayed AL Nahyan, de Abu Dhabi, que es uno de los Emiratos de mayor extensión y uno de los principales productores de petróleo del mundo. Durante los dos próximos años, se llevará a cabo la primera etapa del proyecto en el Instituto de Masdar, un centro de Investigación que trabajara junto al Instituto de Tecnología de Massachusets.