Edición mensual - Febrero 2010 - Opinión

El Viaje

El observador

Nº 220 - Opinión

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Todo en esta vida representa un viaje. Un viaje es una serie de cambios circunstanciales que acaban delimitando una trayectoria, un recorrido en el mapa de la realidad. La evolución se trata de una aceleración en la línea del tiempo. La vida misma es un viaje que tiene como salida el nacimiento y como meta la muerte. Después de un viaje nada queda igual, las experiencias se suman a nuestro bagaje espiritual. Cuando una partícula nace realiza un desplazamiento, una trayectoria normalmente en espiral. Todo lo que se individualiza realiza este movimiento en espiral. Este trayecto en el espacio-tiempo es imprescindible para que la partícula desarrolle su cometido.

En la película Dune la cofradía de navegantes del espacio tomaba una especia azul que solo se daba en el planeta Arrakis (Dune) que les permitía viajar sin moverse del sitio. El yogui que en apariencia permanece inmóvil meditando en postura del loto esta viajando mentalmente por el universo. El chamán está especializado en el viaje con fines terapéuticos, importando el remedio del mas allá. Todo viaje es terapéutico, los psicotrópicos o enteógenos naturales –etimológicamente nacer al dios interior- estimulan conexiones neuronales que ordinariamente están dormidas, aquí el viaje es al interior de uno mismo pero no nos lleva a otro sitio que no sea la realidad.

La comida también realiza y nos proporciona un autentico viaje en su tránsito por el sistema digestivo. Todos estamos de tránsito en una digestión cósmica. La existencia es un viaje dentro de otro, siempre de un punto a otro, un cambio constante. La percepción de la realidad es un fenómeno pulsante, que varia con cada onda recibida. Cuando la mente queda en blanco se establece un dialogo entre la memoria y los planes de futuro -entre el hipocampo y el lóbulo prefrontal-, este dialogo determinara el rumbo de nuestras vidas. Si no hacemos una adecuada lectura del mapa de la realidad no sabremos adonde dirigir nuestros pasos.

Realmente viajamos en el tiempo como si de un tren se tratara (para explicar la teoría de la relatividad siempre se ha puesto el sugerente ejemplo de los trenes). El tiempo nace con nosotros en nuestro origen y la última parada es el final del tiempo, el no-tiempo, el presente absoluto. Que tengas un buen viaje.