Edición mensual - Navidad 2009 - Colaboraciones

A mi amigo Marco Antonio

Mª Luisa Menchón (De la Asociación de artistas y escritores españoles)

Nº 218A - Colaboraciones

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Los genes son sagrados, atraviesan generaciones hasta que se implantan en un ser privilegiado que los recibe como el ADN. En cuyo caso, se encuentra mi amigo Marco Antonio Cerrón Duque, que me asombró con una exposición reciente en la Casa de Cultura de Puertollano, dónde tuvo el privilegio de presidirla con un óleo de su abuelo, Francisco Duque, que representaba como pintado con polvo de oro transparente “tres jóvenes costureras” que me recordaba mucho a un cuadro que tengo en mi casa (es de Goya, con motivo de la muerte de San José).

Mi consideración personal hacia el artista, fue en primer lugar: que sus trabajos presagiaban un gran arquitecto, dominando líneas, perspectivas, planificación, etc. Por otro lado, un detalle que me embruja es que dentro de su modalidad, para mí es un despertar del Barroco.

Con sus colores, olían a iconos del siglo XII y trípticos en los retablos de nuestras iglesias y catedrales, que supuso para este Barroco el rompimiento con la luz de Da Vinci del Románico, pasando al Renacimiento donde las figuras dejaron de ser planas y aparecieron los bustos y brazos desnudos, cabezas sin velos, con toda la policromía que trajo el descubrimiento de Marco Polo.

En caso de Marco Antonio es de gran solidez en cuanto pinta cuadros con pequeños mosaicos “donde se asoman en sus patios los limoneros consagrando con las grismas andaluzas de la era clásica”.

Todo ello me ha emocionado profundamente. Desde mi albero de La Mancha con sus ocres inconfundibles y vetas verdeando por sus valles y cañadas reales, donde transitan los corderos, el sonar de sus esquirlas y el blanco sonido de las campanas de la espadaña.

Para mí, que soy del sur, mi tránsito por La Mancha en un mar de caracola y subida a Clavileño, me permite contemplar, asumirme y alentar de todo corazón a mi amigo Marco Antonio para que siga perfeccionando sus obras y regalándonos el arte que posee en su mente y en su corazón.

Gracias por este regalo Marco Antonio, que sigas en la brecha.

Adiós, un abrazo muy grande que te transmita mi energía positiva.