Edición mensual - Julio 2009 - Puertollano

Orificios

Postpolítica

José Rivero

Nº 213 - Puertollano

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Hay todo un mar de reflexiones sobre las últimas elecciones al Parlamento Europeo. Reflexiones que coinciden con la deriva cierta de la derechización política europea y con el abandono sentido y cierto de la senda socialdemócrata, que ha sido reiteradamente interrogada. Como si en tiempos de crisis, el elector dubitativo optara por el regazo caliente de las soluciones conservadoras y liberales. Cuando han sido esas matrices liberal-conservadoras, las causantes del sobresalto económico que vivimos; han sido esas matrices ideológicas, las que han propiciado el desvarío financiero y las tribulaciones inmobiliarias.

La paradoja de tales resultados electorales europeos, ha llevado a algunos politólogos a interrogarse por la adecuación de los principios liberal-conservadores con las prácticas de corte progresistas que se viene aplicando, como recetas para solventar la crisis que dura. Más aún Antonio Estella, llegó a titular su trabajo publicada en junio en un diario nacional, como ‘Políticas de izquierda, gobiernos de derecha’. Dando a entender, que aunque las políticas viables en el momento actual sean de corte socialdemócrata y keinesiano, los gobiernos resultantes son de corte liberal-conservador.

Parte del enigma entre un polo y otro, podría resolverse con el perfil del candidato, hasta el momento único aspirante a seguir presidiendo la Comisión europea, Durao Barroso. Que compendia muchos de esos equilibrios sutiles. ¿O son desequilibrios? También con el repetido y proclamado aserto aznariano, en forma de libro, de que es él, el famoso José María presidente de FAES y ex-presidente del gobierno, el que tiene las recetas para salir de la crisis. ¡Pues dilo ya mamón!, como alguien ha inquirido recientemente. Cuando esa misma crisis en forma larvada, ya empezó a incubarse bajo su mandato. Por más que lo desmienta ahora, por más que no lo recuerde. Pero hoy no toca Aznar, el de las Azores, sino otro compañero activo en ese bucólico escenario isleño, como fuera Durao Barroso.

Durao Barroso, un conservador recalcitrante, con orígenes maoístas en su Portugal natal que llegó a liderara el Partido Socialdemócrata, que no es tal aunque así se llame y se mueva en las orbitas del conservadurismo social y del liberalismo económico. Un conservador jefe del Gobierno portugués, que abandonó en 2004, de mala manera para dirigirse a Bruselas a un destino más apacible.

Un Durao Barroso, del que se ha escamoteado su presencia en la foto de Las Azores, como paso previo a la invasión de Irak, que actuó como anfitrión de Bush, de Aznar y de Blair, en las islas portuguesas, en las reuniones preliminares de 2003. Siempre se ha omitido su perfil y su presencia en el grupo de dirigentes mundiales, como querría Aznar. Tal vez, esa omisión fuera por evidenciar y ocultar, quien es quien en la gobernanza europea. Pero el hecho cierto, es que el Trío de Las Azores no era tal, sino un Cuarteto sibilino. Con Durao como promotor de la foto.

Sorprende entre tantas sorpresas y enredos, que el muy conservador Durao Barroso, cuente con el apoyo del progresista Rodríguez Zapatero. Si hay una bicha que Zapatero ha exhibido con contundencia, para descalificar a Aznar, ha sido la famosa foto de Las Azores y las derivadas consecuencias de la guerra de Irak. Si ello es cierto y parece serlo, ¿cómo justificar el apoyo desplegado en pro de Barroso, por parte de Rodríguez Zapatero? ¿cómo otro capitulo de las confusiones reinantes? Y ¿por qué el Grupo Socialista del Parlamento Europeo no ha sido capaz de proponer un candidato propio?