Edición mensual - Julio 2009 - Opinión

Pan y circo

CNT Puertollano

Nº 213 - Opinión

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¿Que más podemos aguantar? ¿Hasta que punto la fortaleza humana es capaz de resistir bajando la cabeza y aceptando una sumisión que unos pocos determinan? Este pensamiento es el que nos viene a la mente cuando día tras día nos enteramos de los despidos que está habiendo, de los famosos ERE al que ya todas las empresas se suman, de las aún más pésimas condiciones laborales…esto nos lleva a darnos cuenta que el español de por si, se ha convertido en un ser conformista, que se agarra a vanas esperanzas y creencias para que esta situación se arregle, cuando la solución no va a venir dada de mano de nadie, vamos a ser nosotros los que con nuestra unión debamos combatir al patrón, banquero, político o cualquier otra forma de represión que nos obligue a vivir sometidos a un poder que nadie le ha confiado.

Esto es derivado de que la sociedad española está escasa de ideología política, y por ende, de ideología sindical. No sólo nos quedamos impasibles ante las acciones que el capital está teniendo hacia la clase obrera, sino que además con nuestra actitud y aptitud, seguimos favoreciendo a encaramar aún mas en sus poltronas a todas las fuerzas vivas de esta sociedad corrupta.

De una u otra forma apoyamos a un estado y a una clase dirigente, que se queda impasible ante los problemas reales del pueblo que supuestamente representan y al cual se deben, que no dudaran un ápice en soltarnos sus aparatos de represión en caso que vean amenazados sus privilegios parásitos. Mientras esto no suceda, les permitimos mantenernos contentos con su política de pan y circo, para alejarnos aún más de distinguir la verdad de su naturaleza y sus verdaderas intenciones.

Habrá gente que piense que sí que nos quejamos, pero en los bares y en el tajo, pero a la hora de votar, y defender sus instituciones allá vamos como corderos al matadero, perpetuando aún más, el parasitismo de nuestros políticos y «sindicalistas», mientras nuestras quejas y decepciones se las lleva el viento, o quedan entre las cuatro paredes de un bar o de un taller. ¿No es incongruente?

La propuesta de CNT es que salgamos a la calle, y que vean que ya estamos hartos de ellos. Cambiemos nuestra ideología, tengamos conciencia de clase, y enfrentémonos al poderoso, al rico que se hizo a costa de los demás, al político corrupto, al sindicalista vago y vende obrero, amigo del patrón, al religioso castrador de conciencias y al represor más salvaje.

Tengamos la dignidad de decirles en voz alta y clara, que somos el pueblo, la clase trabajadora, la producción y el bienestar, que la construcción de un mundo nuevo pasa por nuestras manos, y que no estamos dispuestos a seguir siendo el hazmerreír de nadie, que no nos hace falta sus ideologías esclavizadoras, no nos hace falta su falsa democracia y constitución, que no nos hace falta sus mansiones y derroches de riqueza, sus templos y sus falsas conciencias, y sobre todo que ya no nos quedaremos delante de un televisor, viendo como anuncian nuestra muerte social.

Que ha llegado el momento de revivir tiempos pasados, de recordar como nuestros padres, abuelos, hermanos… renunciaron a todo lo poco que tenían por conseguir un mundo mejor, por conseguir la tan ansiada libertad, no podemos dejar que la herida que un día abrieron tantos y tantos compañeros se cierre ahora para olvidarla para siempre.