Edición mensual - Contraportada - Marzo 2009

La Rincona

La hora de hablar

Eugenio Blanco

Nº 209 - Contraportada

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Estamos asistiendo con estupor al escenario de la planicie. Los medios empiezan a cerrar, los periodistas estamos con más miedo que en la guerra, los políticos se están blindando y están apretando a las publicaciones con la publicidad institucional y los editores se hacen más conservadores, más si cabe.

Se echa a redactores sin problema, se censuran informaciones como si nada, las viñetas que no gustan se van a la basura y las diferentes teles de la provincia calcan sus contenidos, en una fiesta de concejales, diputados provinciales, delegados, subdelegados, consejeros, viceconsejeros, presidentes y subpresidentes, alcaldes y tenientes alcaldes. Y muchos discursos de agradecimiento. En fin, lo de siempre, pero ahora sin las buenas maneras en la instancia de los otros tiempos.

Y es que se ha instalado la retórica del miedo en los medios de comunicación. Las instituciones han perdido el norte y se han puesto a apretar las clavijas de los informadores. Parece ser que los informativos que no dicen nada y los diarios copiados les ponen. Todo queda en orden, deben pensar, cuando la única verdad es que todo es un desorden atroz: porque si los medios de comunicación –bien hechos- deben ser a la postre un reflejo de nuestra sociedad y de nuestro tiempo, el reflejo no es muy halagüeño: los medios están retratando una sociedad sin fuerza, pelota y con poca capacidad de inspirarse en su propio futuro.

No sabemos si a los políticos que hablan de futuro y de conquistas esto les ofrece tranquilidad. Imaginamos que la sombra de los poderes fácticos es demasiada alargada. Imaginamos que en época de crisis hay que blindar cualquier tipo de disidencia. Imaginamos que creen profundamente que el ciudadano que piensa por sí mismo es una molestia, algo así como relata El Desafío: Frost contra Nixon, dirigida por Ron Howard, en ese momento vibrante donde el periodista le llevó a decir al sudoroso norteamericano que el presidente sí puede salirse de la ley en aras del interés general. Y es que Nixon, como algunos políticos o empresarios con control de esta tierra, creía que la democracia es dar a la gente todo masticado para que ellos decidan, sí, pero lo que ya está decidido.

Y es que al poder le pasa siempre lo mismo: que se vuelve vanidoso. Así, los poderosos creen que ellos tienen la fórmula mágica de la realidad, de la felicidad o del crecimiento y que cualquier pensamiento contrario es sencillamente una traba ignorante que hay que liquidar por las buenas y por las malas. Y, de paso, continuamos con el sillón caliente.

Comentaba Javier Cercas hace pocas fechas que muchas veces parecía que los mandamases no concitaban todo el poder que podían tener para usarlo en un avance, sino para usarlo en una defensa. Como si sintieran que adquirir poder de control les servía, básicamente, para defenderse del mundo que ellos mismos diseñan.

Para parar este desastroso panorama debemos empezar por ser más valientes los periodistas y por contagiar a la gente de la necesidad de una información menos controlada. A partir de ahí los editores deben creerse más el interés general y menos la cuenta de resultados y deben saber que cuanto más libres sean a más gente se engancharan y menos subsidiarios serán de las publicidades públicas. Creer más en el periodismo. Y decir a los que llaman a los medios informativos –políticos, adinerados o mandados- para imponer discursos que eso no es coherencia democrática, que eso no es trabajar por una sociedad capacitada para promover la justicia, que el control mediático no es el camino para avanzar hacia ningún lado.

Sólo hay que darse un paseo por los medios actuales en la provincia para comprobar hasta qué punto a calado el miedo y la desidia.

Hablaba hace unos días con Carlos Otto –el redactor que echó El Día por llamar “capo culipardo” a Díaz de Mera en una opinión de su blog y se enfrenta a un querellazo de 18.000 euros- y me contaba que trabaja ahora más tiempo en su defensa de lo que trabajaba antes en el diario. Debo confesar que no me gusta la jerga de su artículo, pero entiendo que su caso simboliza el desquiciamiento al que estamos sometidos. El caso Otto deja a la luz cómo la desproporción y el ánimo por controlar se han envilecido de manera preocupante.

Esto no es un juego de buenas y malos. Pero sí vivimos un tiempo extraño, donde el control se ha enfervorizado y sólo hay lugar para la crítica desde lo sectario. Urge que los periodistas volvamos a creer en nuestro oficio, urge que la gente vuelva a creer en nosotros. Y urge que las clases dirigentes entiendan que la expresividad de una sociedad es síntoma de crecimiento, emotividad y debate.

LAS GUINDAS

Caja Castilla-La Mancha, con la colaboración del ayuntamiento, pondrá en escena en Puertollano la opereta “El Murciélago”, de Johann Strauss, con la compañía Ópera 2001. La representación tendrá lugar el 20 de marzo, en versión original en alemán, con sobretítulos en español.

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El grupo Cultural “Nueva Castilla” ya tiene en marcha la décimo tercera edición del Certamen de Poesía “Ciudad de Puertollano”, Premio “Manuel Muñoz Fernández. El jurado emitirá su veredicto con el ganador del concurso el próximo 16 de mayo, y el 29 tendrá lugar la entrega de premios.

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La Casa de Cultura acogerá una exposición organizada por la Peña del Real Madrid en Puertollano en la primera quincena del mes de diciembre. Se expondrá una treintena de los mejores trofeos logrados por el Real Madrid. Entre ellos estarán los de la Liga de Campeones, Supercopa de Europa, Copa Intercontinental, Campeonato de Liga y Copa.

LA GUINDILLA

La empresa Silicio Solar ha decidido parar una de sus líneas de producción, del 19 de marzo al 2 de abril, en sus instalaciones en la Nava de Puertollano. El cese de actividad, que al parecer se produce ante la falta de materia prima, afectará a unos 250 trabajadores sobre una plantilla de unas 650 personas.