Edición mensual - Julio 2008 - Puertollano

Orificios

Toros y plazas

José Rivero

Nº 201 - Puertollano

Imprimir

No sé si la noticia de la inauguración de la Nueva Plaza de Toros de Puertollano, es una noticia acorde con los tiempos que corren. No sé, tampoco, si es un noticia propia del siglo XXI, o más ajustada tal vez a la primera mitad del siglo XX, o incluso más atrás en el tiempo. Y digo esto porque ya es raro en los tiempos que corren que se abran e inauguren nuevos cosos y plazas. Y de hacerlo, tratan de camuflarse como Coliseos multifuncionales o como Espacios Plurales; donde lo mismo se hace una exhibición de motoristas suicidas como un concierto de un grupo de rock muy duro y rompedor.

Rara vez, por ello, se abre un espacio con destino exclusivo a la Fiesta por antonomasia; rara vez asistimos a la inauguración de un nuevo coso taurino. Más bien ocurre lo contrario, que se cierran, se permutan y se venden; como ya aconteció con la polémica catalana de la Plaza Monumental de Barcelona o con la extinción previa de Las Arenas; como ya ha ocurrido también en otros lugares, en los que sin el auxilio público, tal actividad es insostenible económicamente, y las Plazas y cosos precisan de ayudas y subvenciones para sobrevivir o para mal vivir.

Sostener un espacio central en las ciudades de varias decenas de miles de metros cuadrados, para un funcionamiento limitado a una decena de festejos anuales, es un reto imposible para la estructura de la empresa privada. Por ello, son las administraciones y particularmente los Ayuntamientos los titulares de tales santuarios festivos. Santuarios festivos populares, pero que acaban resultando muy caros de mantener para el conjunto de la sociedad. Y por ello se camufla su inactividad anual con la preparación y celebración de otros eventos. Como se hiciera antes, mucho antes de la especialización tipológica de los cosos, en que la Plaza Mayor misma, acotada y entablada, enarenada y engalanada, se transmutaba en el coso eventual hoy, en la feria de ganado mañana y en la celebración patronal pasado mañana.

A lo más que ha llegado uno a ver, ha sido lo de los Cines Plaza de Toros. Había, por ello, algunas plazas de toros lugareñas que simultaneaban su condición taurina con el desempeño de funciones cinematográficas de verano; con la salvedad de que la terraza o patio de butacas era el rudo mismo. Y un se sentaba, justamente, encima del mismo terrizo que horas antes había hollado la bestia sacrificada por la pericia del sobresaliente de espadas. Con ello, al menos el recinto se ocupaba algunas ocasiones más que las estrictas de las tardes de clarines y paseillos.

De tal suerte que en los toros viene ocurriendo lo mismo que en el cine: se cierran salas anualmente, se pierden espectadores sucesivamente y se entreve un declive lento pero constante. De tal suerte que podríamos decir que el número de localidades disponibles en el presente es inferior al de hace cincuenta años, con lo que ello señala al haber aumentado la población total y no haberlo hecho el aforo taurino.

Tiempos antitaurinos crecientes, pese a la última gesta de José Tomás en Madrid y al nombramiento de Curro Romero como miembro de la Real Academia Sevilla de Buenas Letras el pasado otoño. Pese, también, a los esfuerzos de Boadella o de Sabina por centrar el debate taurino en sus justos términos, cada día que pasa son más las voces que se levantan condenando la Fiesta. Voces que tras la estela de Manuel Vicent, no dejan de increpar al respetable sobre costumbres tan bárbaras y tan irrespetuosas con los animales. Como ha hecho, recientemente la cantante Alaska en su reciente aparición fotográfica para arremeter contra los taurinos, aguantando el banderillerazo en sus espaldas desnudas.

No sé si la noticia de la inauguración de la Nueva Plaza de Toros de Puertollano, es una noticia acorde con los tiempos que corren; ni tampoco si es –como se decía en este periódico- un incremento del Patrimonio local. Lo que sí parece que es, es una noticia para la polémica.