Edición mensual - Julio 2008 - La comarca llega al nº 200

Muchos números / Mucho futuro

Benjamín Hernández

Nº 201 - La comarca llega al nº 200

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No sé si he leído bien y llamo a Pixie para comprobarlo. ¿Son 200? Doscientos números en un periódico mensual son, permítanme el pleonasmo, doscientos meses. Y si echamos cuentas han pasado ya ¡casi quince años! ¡Y yo estuve en el primer número! Sigan disculpando las exclamaciones, pero no son exageradas. ¡Estoy gritando!

Este tiempo ha sido provechoso, y han cambiado muchas cosas, pero sobre todo ha seguido el espíritu independiente, en el que la iniciativa privada de Julián Gómez y su familia ha mantenido el proyecto con toda su carga de responsabilidad pública, al servicio de una comarca que está en ebullición, poniéndole la guinda o restregando la guindilla por donde se podía excitar mejor la respuesta positiva a todos los agentes sociales, culturales y vitales de Puertollano y su área de influencia económica y política.

Y es que yo, con Julián Gómez, he tenido muchos comienzos. Él, junto a Víctor Morujo, colaborador también de esta casa, fueron mis padrinos en la segunda y definitiva arrancada de mi historia de amor con la radio. Entonces, en la COPE, ahora tan diezmada por las cuentas episcopales, y más tarde en el germen de lo que luego sería mi matrimonio definitivo con Radio Puertollano, en esta Cadena SER de mis entretelas en la que tengo el placer, además del deber, de trabajar.

Con una historia tan dilatada en colaborar con Julián, no me cuesta trabajo todavía en encontrar la complicidad de su parte, y él y Pilar conmigo, para cualquier proyecto que me proponga o me sugiera. Además, he tenido con el gran equipo de LA COMARCA DE PUERTOLLANO, a través del actual coordinador, José Carlos Sanz, la certeza total de la libertad absoluta en todo cuanto he escrito y pienso seguir publicando.

En estos tres lustros largos han pasado por aquí una multitud de personas. No me olvido de aquellos comienzos, con los Julios, ahora embarcados en otras publicaciones, con las chicas a las que todavía podía entregar mis artículos manuscritos o mecanografiados para que me los picaran. Con ellas aprendí las nociones básicas de maquetación que luego he llevado mejor o peor en revistas como CRÓNICAS DE LA MANCHA, u otras publicaciones periódicas regionales. Aprendí mucho. Y espero que con bien.

Recuerdo en un momento terrible, en que muchas personas comenzaron a abandonar el barco, en que me tuve que hacer cargo, prácticamente solo, de dos números. Fueron cuatro noches sin dormir en cada uno de ellos, sobre todo en uno que coincidió con una amenaza sombría sobre el complejo petroquímico, en plena sequía y con la sombra de un trasvase sobre el que se dudó durante unas semanas.

Evidentemente, es un honor para mí haber compartido espacio con mis colegas. Sé que no debería nombrarles, porque siempre se me escurrirá algún compañero, alguna amiga, que no se han quedado por el camino. Sin embargo, me acuerdo con muchísimo cariño de Sara Borondo, de Lorenzo Díaz, del ínclito Correal y de los historiadores, Delgado Bedmar y Miguel Fernando Vozmediano.

Sólo sé que estos doscientos números han estado llenos de palabras y que las palabras escritas e impresas sobre el humilde papel de LA COMARCA, no pueden ser arrastradas por el viento. Os quiero y os animo. Aquí voy a seguir estando.