Edición mensual - Junio 2008 - Sociedad

Se inaugura el Camarote con la muestra de Torregar

El cuaderno de a bordo emprende una Travesía Vital

Eugenio Blanco

Nº 200 - Sociedad

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La singladura de El Camarote ha comenzado. Y, como buen colectivo artístico, han cuidado el símbolo a la hora de atisbar el inicio. Una muestra de Torregar, pintor total y revestido de un potente aire intelectual, ha dado comenzado a las actividades en su sede de la calle Lanza.Merece la pena transitar por la Travesía Vital que nos propone Torregar, pintor procedente de Ceutí, que en su bordeo por la tercera década ya se ha hartado de exponer en galerías nacionales y en espacios internacionales. Con una trayectoria dilatada –expuso por primera vez a los diez años-, pero con la chispa de aprendiz mira su obra como si fuera una prolongación de su propio cuerpo. Y esa característica, esa vinculación, le otorga mucha credibilidad, mucha verdad. Jesús Rubio, arquitecto y capitán de esta agrupación que comienza a faenar en las aguas de la cultura provincial, tiene muy claro que la asociación debe ser un faro desde el cual proyectar las ideas de la zona, pero también un imán para traer propuestas transgresoras, diferentes y originales. Que la asociación se convierta en un puente entre lo que ocurre en nuestras ciudades y lo que ocurren en el exterior.Volviendo al principio, cuadra decir que la mirada inaugural y escrutadora de Torregar llena el espacio de la asociación con un aire muy novedoso. La de Torregar es una perspectiva artística muy particular, muy despejada y carente de inmovilismos y refritos. El pintor, en su tránsito, ha sabido hallar el ámbito de su voz. Y en esas, con esos descubrimientos en el bolsillo, lo único que queda es meterse catorce horas diarias en el estudio como hace él.

Trabajar con las edades

La exposición de Torregar se asienta en tres polos, que van interaccionando, van intercambiando conceptos y van componiendo una misma estela: la búsqueda del destino dentro de las épocas. En este caso me viene la imagen del balanceo de un columpio. Del balanceo, del paso del tiempo, del ir y venir, de las inercias, de todo lo que está a medias, de todo lo que no está. Comencemos por ‘Tempus fugit’, una composición de tres enormes relojes que marcan una hora displicente y aleatoria. La hora es lo de menos, pues. Lo que queda es la vejez inexorable, una vejez antigua que casi reivindica el artista a la hora de enrocarse en un juego de valores. Se nota ese ahínco en la saturación del color y la obsesión por la arruga: el filtro del tiempo tras el filtro de la luz.‘Tempus vitae’ es la única intervención ya conocida (resultó galardonada en la VII Feria Dearte de Madrid), y en ella Torregar aborda el tema de la identidad y de la clonación. Unas decenas de cráneos aboyados se dispersan en una mesa iluminada, cráneos con expresiones impropias y sobrecogidas, que temen también el tiempo, en este caso sus desmanes inverosímiles, su extemporaneidad siempre latente.En ‘Domus Vitae’, la primera sala donde se presenta el artista en Ciudad Real, queda implícita la búsqueda por encerrar a la memoria. Pedestales retroiluminados soportan vítreas botellas que conservan en su interior “al ratón de Tom y Jerry, Bugs Bunny o Micky, que parecen esta vez animales muertos en formol; “he intentado atrapar el tiempo de la infancia... lo cierto es que tratamos como sea de aferrarnos a la memoria, cada vez más lejana”. Las representaciones dentro las botellas, verdes y estilizadas, tienen en su base una estética pop, un fomento de nuestro mundo a través de sus iconos.

Fundación Antonio Gala

Torregar conoció a Jesús Rubio en la Fundación Antonio Gala. Ambos fueron partícipes de este proyecto del escritor de aglutinar a jóvenes talentos de diferentes ámbitos en un mismo espacio en Córdoba. De ahí surgió una buena amistad y el ánimo por colaborar. Ahora, pasados los años y las promociones de la Fundación, el pintor inaugura las actividades de la asociación creada arquitecto.

La obra estará en la calle Lanza casi todo el verano. Merece la pena presenciar este dislate creativo, esta reflexión en voz alta sobre las manecillas del reloj.