Edición mensual - Junio 2008 - Opinión

Editorial

Equilibrio

Ya era hora de que se invirtiera la tendencia y de que Puertollano comenzase a ganar terreno para recuperar su patrimonio urbanístico, en gran parte definitivamente perdido. Y nos referimos a la recién estrenada, que no inaugurada porque no está acabada, plaza de toros de Puertollano. Y a todo lo que perdimos en su día: Gran Teatro, antigua plaza de toros, casino (antiguo cine imperial de invierno) o la posada de la Tercia. Pero, ahora ya tenemos una nueva plaza de toros tal y como nos anticipaba el alcalde de Puertollano, Joaquín Hermoso, en la mañana en que respondía a los medios de comunicación después de dar el donativo institucional a la Asociación Española Contra el Cáncer: “El 31 de mayo habrá toros en Puertollano”. Y, efectivamente, en esa fecha exacta pudimos disfrutar del nuevo coso taurino y de un espectáculo que podría haber dado mucho más de sí, si la ganadería no hubiese fallado, porque los toreros lo dieron todo aunque, como dicen algunos aficionados, tuvieron facilidades por las características y tamaño de las reses lidiadas. Tampoco los precios, por ser caros, fueron del agrado de la mayoría, pero lo más importante es que la plaza de toros de Puertollano, o el coso taurino polivalente para ser más exactos, nos alegró la tarde del último día del mes con una gran corrida de toros que dio paso al concierto de Sergio Dalma el día 12. Ahora sólo queda esperar a que esté totalmente concluida para poder disfrutar de ella en todas sus aplicaciones que, a buen seguro, van a ser muchas y buenas. ¡Que sea enhorabuena!

Puertollano, y volvemos al inicio de esta editorial, lleva ya unos años invirtiendo la tendencia anterior recuperando parte de lo perdido y, por otro lado, generando nuevo patrimonio. Ahí está el antiguo ayuntamiento, reconvertido en Museo Municipal; la mina del Pozo Norte, convertida en Museo de la Minería; el castillete de santa María reubicado a la entrada de Puertollano; la ermita de la soledad restaurada; la reubicación definitiva del mal llamado “monumento a las viudas”; la reconstrucción del reloj de flores y la concha de la música en el Paseo de san Gregorio, etc.

Sin duda, estamos en el buen camino porque no solo de industria vive el hombre. Y mientras se crean empresas que generen nuevos puestos de trabajo está muy bien que se hagan otras cosas. Ahí está, por ejemplo, “la ruta de esculturas” que también contribuye a equilibrar la balanza de la recuperación/pérdida de patrimonio a la que hacíamos alusión anteriormente. Porque esa es la base, mirar siempre hacia delante protegiendo el pasado para no perder nuestras raíces.