Edición mensual - Junio 2008 - Opinión

Seres

El observador

Nº 200 - Opinión

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Al principio todo estaba en calma. En algún punto infinitamente pequeño de un universo inmaterial, una porción de él se disocia, se independiza, deja de estar en paz.

Todo lo que entra en conflicto es expulsado por el medio pues solo así puede permanecer absolutamente en paz. Todo esto forma parte de un proceso natural de reciclamiento de la conciencia primigenia que de esta manera purifica una parte de ella todavía por evolucionar (nosotros). Surge entonces el universo material y polarizado que conocemos, en el que se desarrolla esta porción de consciencia (el millón de seres según la filosofía china).

El ser es una concentración puntual de energía, una porción de consciencia individualizada, un universo en sí mismo. Coexisten al mismo tiempo infinidad de seres, cada uno en su grado de evolución y desarrollo, en un continuo proceso de transformación. Somos un embrión de lo que mas tarde será el verdadero y completo ser.

Somos en esencia un continuo sentir donde la percepción lo es todo. Percibir nos nutre, nos hace crecer. Toda enfermedad o desequilibrio es un error de apreciación, no percibimos adecuadamente la realidad y entramos en conflicto con ella.

Es nuestra percepción de las cosas lo que hemos de trabajar. Cambiando nuestra visión de lo que nos rodea todo cambia en un instante. Las cosas siguen siendo las mismas, es nuestra visión de ellas la que evoluciona. Con el tiempo nuestra visión de la realidad se vuelve más rígida, se pierde plasticidad perceptiva, por eso es fundamental estar abierto mentalmente a todo, no dar nada por sabido pues nuca hemos estado al completo y no conocemos en su totalidad aquello que creemos conocer. Para Heráclito existe una realidad común para los que están despiertos, pero el que duerme se reduce a su mundo propio.

Al igual que el ojo no se capta a sí mismo, nosotros tampoco nos vemos a nosotros mismos, es nuestro propio ver lo que hemos de ver.

Cada ser tiene un único y distinto ángulo de visión que complementa al de los demás seres, esta es nuestra particular aportación al conjunto de seres y a la realidad, nuestra visión.

Un dicho saharaui dice “hay seres que con su visión convierten el polvo del desierto en oro, a lo que el interlocutor le contesta; ojalá que uno de esos seres posara su visión en mí”.

La belleza de la vida está en los seres, si no somos capaces de apreciarla es que no vemos bien. Yo por mi parte sólo veo ángeles (a veces un poco eclipsados) y enigmáticos universos llenos de vida, seres en definitiva.

Gracias a todos por existir.